Por: Krisia Chacón Jiménez.   4 marzo
Danny Sánchez, fundador de la compañía Kolau, establecida en Silicon Valley, estuvo en una entrevista con EF en la redacción de Grupo Nación, en Tibás. El emprendedor ofreció consejos para quienes desean consolidar un negocio. Foto Jeffrey Zamora.
Danny Sánchez, fundador de la compañía Kolau, establecida en Silicon Valley, estuvo en una entrevista con EF en la redacción de Grupo Nación, en Tibás. El emprendedor ofreció consejos para quienes desean consolidar un negocio. Foto Jeffrey Zamora.

“Quien tenga una idea, pero no sea capaz de ejecutarla, tiene dos opciones: o aprende programación y contabilidad, o se queda donde está. No se puede empezar una empresa contratando a alguien que supla la carencia del emprendedor”, afirmó Danny Sánchez, fundador de Kolau, en una entrevista con EF.

La tendencia que mueve a Silicon Valley en San Francisco, Estados Unidos, es la de bootstrapping, que se explica como “hágalo usted mismo y no dependas de recursos externos: ni humanos ni económicos”.

Bajo esta filosofía fue que Sánchez creó Kolau, una compañía residida en este epicentro de innovación en el país norteamericano y cuya misión es ayudar a las pequeñas y medianas empresas a posicionarse en las búsquedas de Google con el fin de atraer más clientes.

Esta firma nació en 2016 luego que Danny invirtiera 18 meses en maratones de estudio de programación, debido a que no contaba con ningún conocimiento relacionado a esta área.

Él relata que nunca le pasó por la mente contratar a ningún programador, porque estaba consciente que su idea de negocio debía ser desarrollada por él mismo para darle agilidad y continuidad al proyecto.

Facilidad a tres “clics”

La idea de crear esta empresa surgió cuando Sánchez se encontraba con su esposa en la montaña Koʻolau en Hawaii (de allí el nombre de la firma). Ellos conversaban acerca de las tecnologías que con tan solo presionar un botón permiten hacer muchas cosas.

Uno de los mejores ejemplos son las impresoras 3D. Con ellas se puede imprimir un vestido sin siquiera saber coser, ejemplificó Sánchez.

El deseo del emprendedor era aplicar este concepto para facilitarle a las compañías aparecer en las primeras páginas de búsqueda de Google.

Kolau utiliza algoritmos que ayudan a los negocios a potenciar su exposición en Internet.

La compañía amplió su portafolio de servicios y ahora también le ofrece a las empresas una plataforma mediante la cual pueden crear su propia página web con la posibilidad de vender en línea.

Se les ofrece una pasarela de pagos segura gracias a una alianza con PayPal.

Estos servicios ya están disponibles en países como Chile, Paraguay, Jamaica, Honduras, Costa Rica y Guatemala. Próximamente llegarán también a Colombia, México, Brasil y Argentina.

El éxito de su compañía radica en la perseverancia y en la agilidad para responder a las necesidades del mercado, según explicó Sánchez.

“La carencia económica y de conocimientos la tiene que asumir la persona emprendedora. Depender de uno mismo le da agilidad al negocio. Cuando la empresa haya crecido está bien contratar otras personas, pero eso ya no es depender, es apoyarse”, añadió.

La compañía cuenta con 40 colaboradores distribuidos en Estados Unidos, Guatemala y España.

La filosofía bootstrapping no aplica para todos los negocios. Hay compañías que sí necesitan una inversión importante para poder arrancar operaciones; principalmente las que dependen de hardware, como por ejemplo robótica u otras maquinarias.

Para quienes desarrollen software podrán encontrar mayores oportunidades si logran desarrollar todo el negocio por su propia cuenta, según explicó este empresario.

Al consultarle sobre cuáles son las claves para emprender y tener éxito en un mundo digitalizado, él fue enfático en señalar que lo primordial es emprender en un área que le apasione a la persona.

Hay que dedicar horas de esfuerzo, de capacitación, de encuestas, pruebas con usuarios y validación de ideas.

Para poner a flote a Kolau, Danny comentó que sus horarios de trabajo y capacitación eran de lunes a domingo, 12 horas diarias.

“Aprender programación es como aprender portugués, italiano u otro idioma. Hay que pasar horas estudiando, pero sí es posible con las ganas y la meta establecida”, dijo Danny.

Para el empresario radicado en Silicon Valley, también es necesario que sea el mismo emprendedor quien salga a validar su idea de negocio. Tocar puertas, hablar con potenciales clientes y colocarse en sus zapatos para realmente ofrecer una solución que tendrá éxito.

Sánchez se fijó su visión de negocio: que cualquier pyme pueda tener el control total de su presencia en la web, ganar visibilidad y estar arriba de los resultados de Google sin necesidad de depender de agencias.

Con base en este deseo, hizo una lista de los recursos que necesitaría para lograrlo. Sin capital de riesgo, ni equipo informático lo hizo posible.

Su próximo paso es impactar a los pequeños negocios de toda Latinoamérica, pasos que ya comenzó a dar.