Por: Luis Alonso Jiménez.   1 junio

La mayoría de las personas emprendedoras inician su aventura solas, su pasión les permite asumir los primeros retos con energía y confianza... pero pronto experimentan algunos problemas y a tener ciertas necesidades que les superan.

Llega entonces la ayuda de las personas más cercanas: pareja, amigos, compañeros y familiares. Estas personas, aunque bien intencionadas, por lo general no comparten la misma pasión por el proyecto, su interés es apoyar, tal y como se espera de alguien cercano.

Ese segundo aire tiende a consumirse pronto y en ocasiones genera problemas poco deseables. Si bien este apoyo es relevante en ciertos momentos del emprendimiento, se debe tener claro que es temporal y que se debe ir buscando un equipo que comparta su pasión, que aporte competencias relevantes al proyecto y que se complementen con las suyas. La meta es dotar al emprendimiento de sus cuatro fantásticos.

Cuatro fantásticos tan diferentes como la piedra, el aire (lo que queda cuando Susan Storm desaparece), el hule y el fuego; solo así, es posible esperar una organización capaz de iterar con el mercado, para generar las soluciones más innovadoras, de mayor valor y con el mejor retorno. Cada uno con superpoderes relevantes, es decir, mejores que el promedio de las personas en ese aspecto; además, todo equipo emprendedor debe ser capaz de producir un efecto sinérgico que multiplique las competencias individuales.

Nuestra recomendación de roles en el equipo emprendedor se construye al igual que el proceso recomendado por las metodologías modernas. Debe haber una persona buena para entender y prever los problemas (la piedra clarifica), otra capaz de generar las ideas más disruptivas (el aire genera); en tanto, alguien debe ser capaz de construir soluciones factibles (el hule desarrolla), para que finalmente, alguien tenga el estómago suficiente para probar el ácido del mercado (el fuego implementa). Si bien todos colaboran en cada etapa, hay uno que cuenta con una capacidad superior al promedio en cada tarea.

Una vez tenga claro su rol... debe agregar a los tres fantásticos restantes, para conformar un equipo tan diverso como sea posible y razonable (género, estudios, experiencias, etc.). Asegurando que en su conjunto tengan todas las competencias clave para generar una solución innovadora, en tanto, se alinean expectativas de todos y se construyen acuerdos transparentes y sostenibles, sólo así se generará la ansiada sinergia.