Por: Carlos Cordero Pérez.   19 febrero, 2020
“Costa Rica puede tener un papel muy importante en la bioeconomía,”, afirmó Maricel Sáenz. (Foto Jeffrey Zamora)
“Costa Rica puede tener un papel muy importante en la bioeconomía,”, afirmó Maricel Sáenz. (Foto Jeffrey Zamora)

Costa Rica tiene grandes oportunidades en el campo de la biotecnología y de lo que en el Silicon Valley se conoce como la biología sintética.

“Costa Rica, donde tenemos tanta biodiversidad, podemos tener un papel muy importante en la bioeconomía, Lo que falta es alinear a los distintos sectores”, afirmó Maricel Sáenz, cofundadora de la firma Next-Biotics, con sede en Oakland, California.

Sáenz, quien es costarricense, es una de las principales expositoras del Singularity University Summit que se realiza en el Centro Nacional de Convenciones.

Next-Biotec utiliza la biología sintética para crear soluciones ante la crisis de la resistencia a los antibióticos. La biología sintética permite editar y reprogramar el genoma de las plantas, de los organismos y de las personas.

¿En cuál etapa está el proyecto?

Construimos la plataforma tecnológica y tenemos un producto beta contra salmonella. La idea es reemplazar el uso de antibióticos en la producción de alimentos.

El 80% de los antibióticos del mercado se usan en realidad para los animales y las plantas que nos comemos. Si se corta esa parte del ciclo podremos ver menos infecciones resistentes a los antibióticos.

El producto beta funciona en el laboratorio y en vivo en pequeña escala. El reto actual es producir a gran escala y hacer ensayos grandes para demostrar su viabilidad comercial.

Acaban de realizar una ronda de levantamiento de capital.

Levantamos ya $1,3 millones, sumando dos rondas realizadas, para cumplir los siguientes hitos: la escala de la producción, la formulación del producto y lo que llamamos pilotos.

Una vez con esa data de los pilotos, el producto formulado y la producción a gran escala, volvemos a realizar otra ronda de levantamiento de capital para irnos al mercado, probablemente entre 12 y 18 meses.

Nuestro sueño es construir una plataforma a la que podamos indicarle crear un producto o solución cuando se identifique un problema con un patógeno y que modifique los virus bacterianos.

Con la plataforma podemos crear productos para otras áreas de producción de alimentos y volvernos a los seres humanos.

¿Hacia dónde va la industria?

Las revoluciones tecnológicas ocurren cuando la tecnología está lista y cuando es el momento adecuado.

Es el momento de la biotecnología, porque en los últimos 60 años hemos construido la infraestructura que permiten empresas de biología sintética.

Han bajado los costos para secuenciar, diseñar, experimentar, editar y producirlo.

En el área de alimentos hay un potencial gigantesco para que las plantas y alimentos sean más eficientes, más resistentes y que se pueda producir más.

Se puede crear telas como la seda sin la necesidad de usar animales o crear proteína animal recreando las células dentro del laboratorio (la agricultura celular).

Una de las áreas más fascinantes es la biología sintética para enfrentar el cambio climático, usando la misma naturaleza para limpiar el agua y crear nuevas fuentes de energía y no seguir usando combustibles fósiles.

Podemos buscar en la biología las respuestas para hacer soluciones que sean más amigables con el medio ambiente.

Todo esto se hace utilizando herramientas de tecnología de la información.

Hay recursos de todas las industrias.

De la robótica para automatizar y usar brazos robóticos en distintas tareas.

La inteligencia artificial tiene un rol crucial para la biología sintética, pues al empezar a aprender cómo codificamos de un ADN de un organismo, casi como si fuera programación, podemos hacer experimentos en la nube, más rápido.

Como el secuenciamiento es más barato, tenemos maś datos y se puede procesar más, usando la inteligencia artificial para complementar la biología.

Se pueden hacer simulaciones para ver cómo reaccionan los pacientes, basándose en su genoma e historial, a determinadas medicinas o tratamientos.

Con eso se incrementa las oportunidades para que funcionen en tratamientos contra el cáncer y otras enfermedades.

Alunos sectores se resisten a este tipo de aplicaciones.

Se debe pensar en la tecnología, las oportunidades y los riesgos que conlleva. No es la tecnología la que es buena o mala, sino que somos los seres humanos los que decidimos cómo usarla.

Por eso es importante pensar en los pilares en la biotecnología como la regulación, que siempre va atrás.

Hay que alimentar pronto a 10.000 millones de personas. Con los 7 millones actuales ya nos estamos acabando el planeta.

Tenemos que pensar en la eficiencia en el uso de los recursos, porque como lo estamos haciendo ahorita no será suficiente para alimentarlos a todos.

Se requiere también la autorregulación de la industria, si alguien no está haciendo algo bien hay que reportarlo.

La otra preocupación es que ocurran casos como el del fraude de Theranos.

Theranos fue un engaño y un error. Es algo que pasa en todas las industrias. Fue una serie larga y prolongada de malas decisiones que los llevó a donde estaban.

Además de una combinación de personalidades extrañas.

Por eso cuando los inversionistas buscan dónde aportar capital se fijan en el equipo. Los inversionistas ahora pasan conociéndonos y viendo los reportes. Siempre hay este tipo de riesgos.

¿Cuáles hitos se están marcando en el Silicon Valley en el sector de biología sintética?

Ahora la parte de secuenciamiento y síntesis de ADN. También el entendimiento del microbioma (conjunto de bacterias del intestino).

Hay estudios que muestran que los antibióticos a niños pequeños provoca problemas de obesidad, porque se eliminan muchas de las bacterias que permiten procesar los alimentos.

O que si se quitan las bacterias que controlan los ácidos gástricos del estómago puede originarse un cáncer de esofago.

Es un balance que estamos estudiando: cuáles son los buenos microbios y los malos, así como cuál es el equilibrio correcto entre los microbios y cómo es un buen microbioma.

Ahí es donde se usa la inteligencia artificial para ver incluso la conexión con el cerebro y su relación con fenómenos como la depresión.

¿Cuáles productos podremos ver el público en el futuro inmediato derivados de los avances e innovaciones de la biología sintética?

Están los producto que nos permiten secuenciar y entender el genoma (a partir de la saliva) y el microbioma.

Vamos a ver más productos que empezarán a ver a la biología como una herramienta,

Por ejemplo, para la piel y la cara, que en lugar de químicos tendrán diferentes consorcios de bacterias o de microbios.

Empaques de bioplásticos y productos para deshacer la basura y el plástico en diferentes componentes.

Probióticos para eliminar la resaca o para recrear los azúcares para hacer que la leche de fórmulas sea similar a la materna.

Se empiezan a casar estos mundos: podemos entender nuestro microbioma, después la inteligencia artificial procesa los datos y da una recomendación de los productos que que cada persona debe comer según su condición.