Por: Adrián García.   16 febrero, 2018

Posiblemente muchos de nosotros hemos revisado, tomado o hasta completado satisfactoriamente algún curso en línea durante los últimos cinco años.

Las nuevas plataformas de aprendizaje en línea presentan conveniencia, estandarización y facilidades para poder aprender nuevas competencias para mejorar la empleabilidad o satisfacer curiosidades de un pasatiempo o interés.

Durante la primera mitad de esta década, vimos como existió una proliferación de MOOCs (cursos masivos abiertos online), principalmente impulsados por universidades como MIT, Stanford y Harvard y después otras instituciones educativas y ONGs.

Hoy existe un grupo de empresas que desarrollan distintas propuestas en educación en línea para satisfacer las necesidades de las personas, desde diferentes ángulos. En esta lista se encuentran Udacity, Coursera, Udemy, Degreed y Masterclass. En Latinoamérica existen empresas con propuestas muy innovadoras como Crehana y Platzi.

Hoy existe un grupo de empresas que desarrollan distintas propuestas en educación en línea para satisfacer las necesidades de las personas, desde diferentes ángulos.

La educación en línea tiene el potencial de armonizar el acceso a la mejor calidad de educación del mundo con el simple acceso a internet, no obstante todavía parece que estamos en una época de excitación y aprendizaje sobre su uso y aprovechamiento.

La gran promesa es que pasado el hype sobre estas nuevas formas de aprender, con el desarrollo de estas innovaciones educativas, se logre generar altos niveles de engagement con los usuarios y se cumplan los objetivos deseados en cuanto a aprendizaje y oportunidades.

Es ahí donde podría existir una oportunidad grande de disrupción y cambio en la industria educativa local y mundial. Por mientras, que gran oportunidad tenemos de aprender con las mejores plataformas con los mejores expertos en el mundo entero.

El autor es socio fundador de Carao Ventures.