El Aeropuerto Internacional Juan Santamaría (AIJS) atraviesa una de las transformaciones más amplias de su historia reciente. Entre ampliaciones de la terminal internacional, una nueva plataforma remota, parqueos, mejoras para vuelos domésticos y el desarrollo de un hotel, Aeris (gestor del aeropuerto) busca adecuar la principal terminal aérea del país a una demanda que supera los seis millones de pasajeros anuales (con una proyección de 6,4 millones para este año).
El Plan Maestro, aprobado por el Consejo Técnico de Aviación Civil (CETAC) en 2023, contempla inversiones en mejoramiento por $390 millones y tiene un horizonte inicial hasta 2042. Sin embargo, el documento se actualiza de forma periódica para medir los avances, así como posibles ajustes (la próxima revisión contractual será en 2027). La mayoría de los proyectos reporta un avance 5% superior a lo establecido en el cronograma.
El Financiero visitó el aeropuerto para conocer más sobre el proyecto.
Equipaje, llegadas y más capacidad
La primera gran intervención es la expansión del edificio terminal hacia el oeste, conocida como T-01. La obra incorpora cuatro niveles y modifica de forma sustancial la logística de equipajes, tanto para los pasajeros que salen del país como para quienes llegan.
El nuevo sistema permitirá trasladar automáticamente las maletas desde los mostradores de facturación hasta el carrusel de salida que haya sido asignado de manera más eficiente por el equipo operativo. Según explicó Juan Belliard, director de operaciones de Aeris, el modelo sustituirá un sistema de bandas punto a punto que limita la flexibilidad de uso de los puestos de atención y obliga a mantener a las aerolíneas en posiciones más fijas.
Con la nueva automatización, el aeropuerto podrá operar bajo el esquema de terminal de uso común, permitiendo que cuatro o cinco aerolíneas compartan la misma posición en diferentes momentos del día.
La ampliación también incluye la renovación de la zona de reclamo de equipajes, un carrusel adicional, nuevas oficinas, sistemas contra incendios y una reconfiguración de los flujos de llegada. El gestor aeroportuario reportó que el área de llegadas —que incluye control fitosanitario, agricultura, aduanas, un centro de negocios, transporte autorizado y el punto de encuentro entre viajeros y sus familiares— tiene un avance cercano al 91%.
Además, en el nivel de check-in se sumarán dos posiciones automatizadas en modelo híbrido para hacer más eficiente la atención del pasajero.
Seguridad y migración cambiarán de orden
Otra de las intervenciones principales se concentra al norte del nivel de check-in, donde se ampliará el espacio destinado a inspección de seguridad y control migratorio. La obra prácticamente duplicará la capacidad actual de esa zona y añadirá tecnología para procesar pasajeros con mayor rapidez.
El plan incluye más puertas automáticas para Migración —de dos a cuatro—, accesos electrónicos previos al filtro de seguridad (e-gates donde se escanea el boarding pass) y equipos de tomografía computarizada. Esta tecnología permitirá que los pasajeros mantengan computadoras, tabletas y otros dispositivos electrónicos dentro del equipaje de mano durante la revisión, además de flexibilizar algunos procedimientos para líquidos.
Esta obra se está construyendo al lado de donde hoy se realiza este proceso de seguridad y migración y donde hasta hace algunos meses se encuentra la terminal de salidas C.
También se instalarán arcos de ondas milimétricas para la inspección corporal, los cuales detectan objetos ocultos sin emitir radiación perjudicial ni invadir la privacidad del viajero. El rediseño cambiará la secuencia actual: en lugar de pasar primero por Migración y luego por seguridad, los viajeros ingresarán inicialmente al control de seguridad y posteriormente realizarán el trámite migratorio.
La expansión de los espacios de pasajeros también abrirá oportunidades comerciales. Según Belliard, el plan maestro prevé incluir oferta de alimentos, bebidas y otros servicios en zonas de llegadas, check-in y espera, en respuesta a las necesidades de pasajeros que llegan con mayor anticipación o enfrentan conexiones y demoras.
Más parqueos y vuelos domésticos
El crecimiento de la operación también presiona los servicios terrestres. Por ello, el AIJS construye un edificio de parqueo que agregará cerca de 600 espacios, con prioridad para atender la demanda de trabajadores y descomprimir la capacidad durante temporadas altas. La obra registra un avance superior al 40% y estará lista a finales de año.
Mientras tanto, la terminal doméstica también será ampliada con 220 metros cuadrados adicionales, una tercera puerta de embarque, dos puestos más de check-in, una sala de espera renovada y una pequeña área comercial destinada a la aviación ejecutiva y centros de negocios. Hoy, esa terminal tiene dos puertas, una capacidad que se agota cuando coinciden operaciones de dos aerolíneas.
La inversión responde al crecimiento de la aviación doméstica y a la demanda de viajeros que, tras llegar a San José, optan por conexiones aéreas hacia destinos como La Fortuna, Quepos, Tambor, Golfito, Liberia y otros puntos turísticos, para reducir los tiempos de traslado por carretera. Asimismo, desde esta terminal operan actualmente vuelos internacionales de alcance corto a destinos como Managua y Bocas del Toro.
La ampliación de la terminal doméstica tiene una inversión estimada de $1,4 millones y una fecha de entrega proyectada para el próximo año.
Moxy: un hotel conectado al aeropuerto
Frente a la terminal, el AIJS suma un proyecto que no forma parte de la inversión del Plan Maestro, sino del desarrollo comercial del aeropuerto: el hotel de la marca Moxy AIJS, que es parte del portafolio de Marriott International.
El proyecto tendrá 173 habitaciones, seis niveles y una inversión cercana a $20 millones. Estará conectado directamente con la terminal por medio de un puente peatonal y se perfila como el primer hotel integrado físicamente a un aeropuerto en Centroamérica y Panamá.
La instalación estará orientada a pasajeros con vuelos tempranos, conexiones, cancelaciones o llegadas nocturnas, así como a tripulaciones y viajeros corporativos. Entre las facilidades anunciadas se encuentran quioscos oficiales para registrarse en vuelos e imprimir etiquetas de equipaje desde el propio hotel. La apertura se proyecta para mediados de 2027.
Con este desarrollo, Aeris busca que el Juan Santamaría evolucione de una terminal de tránsito a un complejo aeroportuario con más infraestructura de operación, servicios comerciales y opciones de hospedaje vinculadas directamente al viaje.
La siguiente etapa
La expansión de la plataforma remota hacia el oeste será otra pieza central del plan: el proyecto agregará capacidad para estacionamiento de aeronaves, calles de servicio y pruebas de motores, funciones relevantes para una operación que continúa creciendo.
A futuro, la reubicación de Coopesa (planeada en el Plan Maestro a partir de 2028) será determinante para liberar terreno donde se contempla la construcción de nuevas salas de embarque. Aunque la reubicación es responsabilidad del Estado, Aeris brinda soporte técnico en las gestiones para que el área esté lista y las nuevas salas entren en operación en 2032.
