El turismo de reuniones en Costa Rica vive un repunte después de la pandemia, pero el crecimiento de esta industria también pone sobre la mesa nuevos desafíos.
Las limitaciones de movilidad, la infraestructura hotelera y los altos costos se perfilan como los tres obstáculos principales para que el país logre atraer más eventos y continúe ganando espacio en el mercado internacional.
Costa Rica comenzó a dejar atrás la sensación de estar excluida y se da a conocer en las grandes ferias internacionales compitiendo desde la inauguración, el 5 de abril del 2018, del Centro Nacional de Convenciones, ubicado en Heredia.
Desde entonces, el territorio ha logrado consolidarse como un competidor relevante en América Latina, aunque todavía se trata de una industria relativamente nueva frente a otros mercados globales.
En 2025, el turismo de reuniones registró un crecimiento cercano al 4,8%, según los datos del Instituto Costarricense de Turismo (ICT) y la agrupación Costa Rica Convention Bureau.
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A diferencia de los viajes vacacionales, este segmento tiene la capacidad de generar actividad durante todo el año.
La llegada de congresos, convenciones y otros eventos permite atraer visitantes fuera de los meses de mayor demanda y contribuye así a reducir la estacionalidad del sector.
Hoy en día, el Centro Nacional de Convenciones desarrolla soluciones para eventos en el área logística, acompañando al cliente desde la planificación hasta la ejecución, lo cual integra la producción, el montaje, los equipos audiovisuales, los alimentos y bebidas, la operación, la seguridad, la circulación de participantes y la coordinación técnica.
Visitación y peso económico
El gerente general del Centro Nacional de Convenciones, Álvaro Rojas, aseguró que, desde su apertura hasta la fecha, se han realizado 1.500 eventos, con más de 1,3 millones de asistentes y un impacto económico acumulado que supera los $348 millones (unos ¢156.400 millones).

En el 2023, el recinto recibió a 223.931 visitantes; para el 2024, la cifra subió a 272.611 personas, mientras que en el 2025 se contabilizó una baja a 255.117 asistentes.
Rojas justificó esta caída asegurando que se priorizaron los congresos asociativos, los foros de liderazgo y los eventos de mayor impacto por encima del volumen de personas.
“Con 7.161 metros cuadrados vendibles, esta trayectoria refleja una ocupación de 35 visitantes por metro cuadrado al año, un indicador de alta polivalencia y poder de convocatoria”, explicó.
En el primer semestre del 2026, el recinto ya suma 118.501 visitantes, por lo que la organización proyecta que el año cierre por encima del 2025, debido a la mayor actividad prevista para el segundo semestre.
El jefe del Departamento de Promoción y Desarrollo de Segmentos Especializados del ICT, Rafael Ángel Quesada Alvarado, destacó la necesidad de atraer a este tipo de visitante, cuyo gasto promedio diario alcanza los $651 (por encima de los $180 del turista promedio). Además, estas personas suelen hospedarse por más de cinco días e incurren en consumos elevados en gastronomía, transporte privado, producción técnica y servicios de hospitalidad.
Adicionalmente, gracias a la tendencia bleisure (la combinación de los negocios con el ocio), un 20% de los delegados prolonga su estadía o regresa al país para tomar vacaciones.
En este mercado se compite por la atracción de congresos internacionales, convenciones de mayor escala, eventos asociativos y corporativos, así como viajes de incentivos.
El gerente general manifestó que los resultados obtenidos en los últimos años han sido positivos, particularmente si se considera la incertidumbre que existía tras la crisis sanitaria.
“En ese momento no estaba claro a qué velocidad regresarían los congresos presenciales ni cómo cambiarían las decisiones de las asociaciones y las empresas. Sin embargo, la evidencia muestra que las reuniones presenciales mantienen su relevancia: la visitación ha aumentado, los eventos tienen una mayor escala y el impacto económico asociado al recinto continúa creciendo”, explicó Rojas.
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Desde su perspectiva, el proceso ha tenido varias etapas. La primera permitió demostrar que existe demanda, infraestructura y capacidad operativa.
A partir de esas fortalezas, la siguiente fase debe enfocarse en una mayor captación de eventos internacionales, mejores encadenamientos productivos y una distribución más amplia de los beneficios en el territorio.
“La madurez de esta industria no se alcanzará únicamente cuando un recinto tenga más eventos, sino cuando el país logre convertir cada reunión en conocimiento, inversión, empleo, desarrollo empresarial y posicionamiento internacional”, afirmó el gerente.
El impacto en el ecosistema turístico
El verdadero impacto se materializa cuando el ecosistema empresarial transforma cada evento en demanda directa para hoteles, restaurantes, transporte, comercio y servicios.

“A la fecha, se han consolidado encadenamientos productivos con más de dos mil empresas y se han generado más de 180.000 cuartos por noche”, aseguró Rojas.
Respecto a los desafíos de la industria, el gerente general asegura que se hacen esfuerzos para mejorar los enlaces con los hoteleros en tres líneas estratégicas:
- Desarrollo territorial: convertir el entorno del recinto en un distrito especializado en eventos internacionales.
- Captación internacional: crear una unidad especializada que utilice más de 30 agentes de inteligencia artificial, bajo supervisión humana, para identificar oportunidades y apoyar candidaturas.
- Eventos vinculados a sectores estratégicos: alinear la captación con los macrosectores identificados por la Promotora del Comercio Exterior de Costa Rica (Procomer) como por ejemplo: dispositivos médicos, eléctrica y electrónica, agrícola y alimentos.
Para la directora ejecutiva de la Cámara Nacional de Turismo, Shirley Calvo, el turismo de reuniones se ha consolidado como un segmento clave.
Sin embargo, considera necesario fortalecer la coordinación público-privada, mejorar la competitividad y continuar invirtiendo en promoción y conectividad.
“Los retos los venimos diciendo desde hace mucho tiempo: el alto costo del destino, la conectividad aérea, la facilitación migratoria, la movilidad y la logística continúan siendo aspectos determinantes”, aseguró Calvo, quien agregó que sería valioso profundizar en mediciones más detalladas del impacto económico para evidenciar los beneficios en los sectores encadenados.
Por su parte, la directora ejecutiva de Costa Rica Convention Bureau, Tatiana Orozco, coincidió en la relevancia del crecimiento sostenido del 4,8% anual se mantenga en el tiempo.

“Para un destino que no busca competir por volumen ni convertirse en un destino masivo, esta evolución es positiva y representa un crecimiento ordenado, consistente con nuestra capacidad operativa y alineado con nuestro modelo de sostenibilidad”, destacó Orozco.
Como referencia, el Events Industry Council y Oxford Economics proyectan que, a nivel mundial, los eventos de negocios crecerán, en promedio, un 6,7% anual entre el 2025 y el 2028.
La vocera afirmó que esta comparación demuestra que el país avanza a un ritmo saludable dentro de una industria global en franca expansión.
Posicionamiento global y los mercados clave
Costa Rica ocupa el noveno lugar en América Latina en el ranking de la Asociación Internacional de Congresos y Convenciones (ICCA, por sus siglas en inglés) para el 2025, lo que sitúa a la nación entre los diez países de la región con mayor presencia en reuniones asociativas internacionales.
El informe Business Analytics – Country & City Rankings 2025 se publicó en mayo del 2026, recopilando información de 12.438 reuniones realizadas en todo el mundo en el 2025.
La directora ejecutiva de Costa Rica Convention Bureau reiteró que los beneficios superan ampliamente el alquiler de un salón.
“Los eventos contribuyen a generar ocupación durante temporadas o días de menor demanda del turismo vacacional y permiten extender la estadía de los participantes mediante programas previos o posteriores al encuentro”, detalló.
No obstante, Orozco subrayó que persisten desafíos en materia de conectividad aérea, costos operativos, disponibilidad de infraestructura, movilidad interna, agilización de permisos y una creciente competencia regional. También enfatizó la necesidad de fortalecer la formación del talento humano y el uso de información estratégica para responder a exigencias internacionales.
“La clave está en abordar estos retos mediante una coordinación público-privada permanente. Ningún actor puede resolverlos de manera aislada; el éxito de la industria depende de la articulación entre instituciones, recintos, hoteles, proveedores especializados y comunidades”, concluyó Orozco.

Por cercanía, conectividad y posicionamiento, Estados Unidos y Canadá continúan siendo los mercados prioritarios para la industria.
Durante el último año, los empresarios de Costa Rica Convention Bureau (que agrupa a 68 empresas) han observado un crecimiento importante en México y Colombia, particularmente en los segmentos corporativo, asociativo y de incentivos. Asimismo, se detecta un interés emergente desde algunos mercados europeos.
“Para atraerlos desarrollamos acciones de promoción especializadas, participación en ferias internacionales, misiones comerciales, reuniones con compradores, inspecciones de destino y seguimiento de oportunidades”, explicó Orozco, quien enfatizó que es indispensable mantener políticas estables y capacidad de respuesta ágil ante los cambios económicos, los tipos de cambio y la conectividad.
El techo logístico y la movilidad
Pese a los buenos resultados, el crecimiento de este sector empieza a topar con sus límites.
Aunque el Centro Nacional de Convenciones y los recintos feriales del país cuentan con el espacio necesario para albergar plenarias de gran volumen, la oferta de habitaciones bajo los estándares de cadenas globales concentradas en un mismo perímetro urbano impone un “techo logístico”.
Esta limitación en la infraestructura hotelera cercana dificulta la posibilidad de albergar megacongresos asociativos simultáneos que superen los tres mil delegados, convirtiéndose en uno de los principales retos estructurales para el país.
A esto se suma la urgencia de mejorar la movilidad y la conectividad terrestre interna.
El pesado tráfico vial en las principales arterias de la Gran Área Metropolitana (GAM) representa una fricción operativa considerable para lograr el traslado rápido y coordinado de los grupos masivos entre el aeropuerto internacional, los hoteles y los centros de eventos.
