
Seamos honestos: cuando pensamos en andar en bici, lo primero que se nos viene a la mente son las piernas, el cardio y, quizás, el trasero. Incluso, hace un tiempo me puse creativa con 10 posiciones de spinning para trabajar diferentes músculos, pero ni en ese momento se me ocurrió pensar en lo que le hace al cerebro.
Y este 3 de junio, que celebramos el Día Mundial de la Bicicleta, vale la pena que les cuente qué encontré al respecto.
Por un lado, la bici es un regulador emocional natural, gracias a las endorfinas, dopaminas y serotoninas que se liberan al realizar este y cualquier otro ejercicio aeróbico; por otro, es un shot de salud cognitiva.
De hecho, en un estudio donde se dividió a las personas según cómo se transportaban en su vida diaria (carro, transporte público, caminar, bici o una combinación de ellos) los investigadores descubrieron que quienes usan la bici de forma regular tienen un 40% menos de riesgo de demencia temprana, un 19% menos de desarrollar demencia por cualquier causa y un 22% menos de riesgo de padecer Alzheimer.
Las resonancias magnéticas vistas mostraron que los ciclistas tenían un mayor volumen en el hipocampo, que es el centro de comando de la memoria y el aprendizaje.
Recordemos que andar en bici es un ejercicio de intensidad moderada a alta que también exige equilibrio. Liron Sinvani, directora de servicios geriátricos de Northwell Health en Manhasset, explica que cletear “requiere una función cerebral más compleja que caminar, razón por la cual tal vez puede ser un mejor reductor del riesgo de demencia”.
Pero ese es el hallazgo de solo uno de los 87 estudios revisados por expertos. Otras investigaciones revelaron que hay otro factor clave, al menos entre quienes pedalean en comunidad: las conexiones humanas.
Esto explicaría por qué los niveles de depresión en ciclistas son aproximadamente un 25% menores que en personas sedentarias, según datos de la encuesta Britain’s Healthiest Workplace (desarrollada por VitalityHealth, la Universidad de Cambridge y RAND Europe). Además, quienes usan la bici para ir al trabajo (commutear) mostraron una reducción del 15% en recetas de medicamentos para la ansiedad o la depresión.
Y para cerrar con broche de oro las buenas noticias, quienes cletean fuera del gimnasio, tienen el plus de la naturaleza. No es el primer estudio en ver que los beneficios se multiplican cuando salimos al aire libre y cuando lo convertimos parte de nuestra rutina.
La bicicleta no es solo cardio. Es uno de los ejercicios más completos que existen porque trabaja el cuerpo, el equilibrio y el cerebro al mismo tiempo. Y ahora que la ciencia lo está confirmando con números concretos, la pregunta no es si deberían andar en bici sino... ¿qué esperan?
