Quienes tienen más masa muscular y menos grasa visceral no solo tienen cuerpos más sanos. También tienen cerebros que se ven más jóvenes en las resonancias. O sea, cerebros que envejecen más lentamente.
La grasa visceral, esa que se mete entre los órganos y no se ve (pero con los años sí pasa factura), puede acelerar el envejecimiento cerebral. Esto lo determinó un estudio realizado con 1.164 adultos saludables, edad promedio 55 años. En cambio, vieron, el músculo funciona casi como un protector natural del cerebro.
La grasa subcutánea (la que está bajo la piel y podés pellizcar, aka las llantas) no tuvo relación con el envejecimiento cerebral. Pero, aun así, chequellos, sacar músculo no es un tema de apariencias: el músculo es tu seguro de salud a largo plazo.
Por un lado, está la parte de movilidad e independencia física: un cuerpo con una musculatura saludable es fuerte músculo-esqueléticamente (sí, eso también significa huesos fuertes) y, si además es flexible, es hábil (evita caídas, coordina mejor los movimientos).
Y por otro lado está la autonomía mental. No solo por lo que te acabo de contar de ese estudio hecho con MRI y AI, sino porque, piénsenlo: movernos aumenta el flujo sanguíneo al cerebro, ayuda a limpiar “desechos” y nos obliga a procesar información, decidir y ejecutar.
Conforme vivimos más años, las enfermedades neurodegenerativas, como Alzheimer, se vuelven más comunes. Un cerebro que envejece más rápido aumenta ese riesgo.
¿Me siguen?
Entonces, si el músculo puede influir directamente en cómo envejece tu cerebro y en tu riesgo de estas enfermedades… ¿cómo no entrarle?
Ayuda a tu metabolismo
Y por si fuera poco, el músculo también regula inflamación, metabolismo, energía.
De hecho, otro estudio publicado en el Journal of Sport and Health Science comparó cara a cara dos tipos de ejercicio en ratones con obesidad: correr en una rueda (cardio) versus levantar peso (entrenamiento de fuerza).
Si bien ambos tipos de ejercicio frenaron el aumento de peso causado por una dieta alta en grasa, entrenar fuerza fue mejor para controlar el azúcar en sangre. Además, levantar peso redujo más la grasa visceral (la que afecta la salud del cerebro) y la subcutánea (la que afecta el autoestima).

Y, ojo al dato: los ratones que “levantaban peso” metabolizaban mejor el azúcar, algo clave para prevenir y controlar la diabetes, incluso sin haber ganado más músculo ni mejorar su rendimiento físico.
En resumen: el cardio les ayudó a mejorar su máquina interna para moverse más y con más aire; la fuerza, en cambio, les enseñó a su cuerpo a usar mejor la insulina y a procesar el azúcar con más eficiencia.
Sí, son ratones, pero toda investigación arranca por algún lado. Y, honestamente, imitar ese ejemplo daño no les va a hacer.
Construir músculo es una estrategia realista y accesible para cuidar nuestro cuerpo, que al final es donde vamos a vivir toda la vida.
