Por: José Joaquín Fernández.   17 abril

Se entiende por monopolio una situación en el mercado donde existe una sola empresa ofreciendo el bien o servicio. En la práctica, los monopolios solo existen si se crean por ley. Es muy difícil encontrar casos en el mundo de monopolios que no cuenten con una ley que prohíba o restrinja la competencia.

Todo monopolio creado por ley, sea público o privado, perjudica el desarrollo económico y social porque encarece los productos, reduce los niveles de inversión, la calidad del producto es inferior y aumenta la tasa de desempleo. Esto no es una opinión sino es lo que concluye la ciencia, la Economía.

Así como en Física se afirma que nada puede viajar más rápido que la luz, la Economía concluye que todo monopolio creado por ley genera una pérdida del bienestar (que se puede calcular), sin importar la industria en donde opere.

Por eso, es natural que los precios sean abusivos en los mercados donde hay monopolios como el caso de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope), Revisión Técnica Vehicular (Riteve), o el caso del monopsonio (un único demandante) que tiene el ICE en el mercado de la generación eléctrica. Cuando se restringe la libre competencia, sea con la creación de un monopolio creado por ley, o por un exceso de regulación, los precios son siempre más altos y, como consecuencia, se explota al consumidor y se pierde competitividad.

Es decir, los abusos de los monopolios no son producto de ninguna conspiración en contra de las empresas públicas (tal y como he leído en redes sociales), ni es algo que se corregirá con cambios en la administración del monopolio.

Por eso, desde hace muchísimo tiempo, existen legislaciones antimonopolio en casi todos los países desarrollados, como es el caso de Estados Unidos, cuando aprobó la ley Sherman (Sherman Antitrust Act) en 1890.

Como corolario, la Economía concluye que, a mayor competencia, los precios son más bajos, hay más inversión, más crecimiento, menor desempleo, mayor calidad y más prosperidad. Los costarricenses nos hemos visto beneficiados con la apertura parcial del mercado de las telecomunicaciones y de igual manera nos veremos beneficiados con el rompimiento de los demás monopolios, y del monopsonio, creados por ley.

La libre competencia es el único mecanismo para garantizar precios bajos. Cuando esta existe, a ninguna empresa le conviene abusar de los precios porque inmediatamente verá reducidas sus ventas y su participación en el mercado en favor de la competencia. Solo la libre competencia promueve la eficiencia y el ahorro de los recursos porque, dado que la competencia impide abusar de los precios, la única manera de aumentar las ganancias es siendo eficiente y reduciendo costos sin sacrificar calidad. Solo la libre competencia podrá proteger al consumidor costarricense de los abusos de las convenciones colectivas.

Uno de los gravísimos problemas que tiene el costarricense es que discute política económica sin recurrir a la Economía. Es como hablar del cosmos sin recurrir a la Física, o hablar de salud sin mencionar lo que dice la Medicina. Esto lo vemos a la hora de discutir sobre la apertura de monopolios creados por ley.

Por otra parte, la Constitución Política de la República de Costa Rica prohíbe la existencia de monopolios en su artículo 46 que dice: “Son prohibidos los monopolios de carácter particular, y cualquier acto, aunque fuere originado en una ley, que amenace o restrinja la libertad de comercio, agricultura o industria. Es de interés público la acción del Estado encaminada a impedir toda práctica o tendencia monopolizadora”.

Por otra parte, el artículo 28 dice: “las acciones privadas que no dañen la moral o el orden público o que no perjudiquen a tercero, están fuera de la acción de la ley”.

Siguiendo el espíritu constitucional de estos dos artículos, los monopolios creados por ley como el de Recope, la Fábrica Nacional de Licores (Fanal), y Riteve deberían ser declarados inconstitucionales, al igual que el monopsonio que tiene el ICE en el mercado de la generación eléctrica. Las leyes que crean el sistema de taxis y a los colegios profesionales también deberían ser declaradas inconstitucionales.

En fin, ¡rompamos los monopolios creados por ley para crear riqueza y prosperidad!