Por: Larisa Paez.   4 septiembre
Lo más usual es que la persona encargada tienda a ceder y termine ofreciendo lo que el niño desea comer. Y es aquí donde nos damos cuenta que en todos los tiempos de comida, se consumen alimentos similares.
Lo más usual es que la persona encargada tienda a ceder y termine ofreciendo lo que el niño desea comer. Y es aquí donde nos damos cuenta que en todos los tiempos de comida, se consumen alimentos similares.

Mi hijo no come nada, solamente galletas de chocolate”; “Con tal de que mi hijo coma, le preparo lo que me pide”; “Me cuesta mucho que mis hijos prueben alimentos nuevos, entonces siempre terminan comiendo lo mismo”.

¿Le suenan familiares las frases anteriores? Como todo padre de familia, es normal preocuparse por la buena alimentación de los hijos. La cual en muchas ocasiones puede ser bastante retadora, sobretodo si nos topamos con niños mal comedores.

Y es que desde el momento en el que se introducen alimentos a los bebés, se inicia una etapa completamente nueva para ellos, llena de sabores y texturas antes desconocidas. Y surge también una nueva responsabilidad en los padres de familia: ofrecer una gama completa de nutrientes que le permitan a su hijo alcanzar un crecimiento y desarrollo adecuados.

¿Qué tipo de situaciones comunes ocurren alrededor de niños mal comedores? El tiempo de comida usualmente es un martirio para toda la familia. Donde por lo general, se está obligando al niño a comer desde el momento en que se sienta. La madre, el padre o cuidador fuerzan cada bocado, lo que culmina en llanto o gritos por parte del menor.

Ante la situación anterior, lo más usual es que la persona encargada tienda a ceder y termine ofreciendo lo que el niño desea comer. Y es aquí donde nos damos cuenta que en todos los tiempos de comida, se consumen alimentos similares.

También, suele suceder que muchos padres prefieren que el niño coma lo que quiera, cuando quiera, con tal de que coma algo. Sin importar si ese alimento es nutritivo o alto en azúcares o grasas saturadas. ¿Le suena conocido cuando termina cediendo o cambiando el plato con tal de que le caiga algo al estómago?

Por otro lado, algo muy común es dejarlo comer con distracciones de por medio como el televisor, Ipad, celular, con tal de que pruebe bocado. El niño no se acostumbra entonces a comer sentado en la mesa, y hay que perseguirlo por toda la casa para que logre comerse algo. Adicional a esto, el niño difícilmente va a lograr conectarse con sus señales de hambre y saciedad. Tal y como le ocurriría a un adulto en el cine, que probablemente no está 100% consciente de la cantidad de palomitas que consume durante la película. Lo mismo le ocurre al niño cuando se le da de comer con distracciones.

¿Cómo abordar todas estas situaciones anteriores? Le comparto algunos consejos básicos.

El padre de familia siempre es quien decide qué alimentos ofrecer para que el niño coma. Es responsabilidad del adulto, que haya acceso a alimentos saludables, nutricionalmente balanceados, y que éstos se ofrezcan en todos los tiempos de comida.

Si usted quiere que su hijo pruebe alimentos nuevos, una buena recomendación es ofrecerlos junto con un alimento conocido. Por ejemplo, si a su hijo le gustan el pollo y el brócoli, y usted quiere que pruebe la zanahoria, ofrézcasela junto con los alimentos ya conocidos y aceptados. Otra opción es esconder los alimentos en otros ya conocidos, por ejemplo, puede mezclar coliflor cocida en el puré de papa, y así poco a poco se van introduciendo más variedad de nutrientes sin que se den cuenta necesariamente.

Es importante no darse por vencido, los niños requieren una exposición a un mismo alimento hasta en 20 ocasiones, así que no se canse de ofrecer. Modifique texturas o sabores del mismo alimento siempre que pueda, para darle más opciones a su hijo. Por ejemplo, le puede ofrecer zanahoria rallada, palitos de zanahoria con limón y sal, cuadritos de zanahoria pequeños en el arroz, sopa de pollo con zanahoria y puré de papa revuelto con puré de zanahoria.

Es indispensable no ejercer presión a la hora de la comida, deje que su hijo elija lo que quiere para consumir de los alimentos que usted le ofreció. Y más importante aún, deje que él o ella coma la cantidad que desea. Recuerde que los niños tienen una capacidad innata para respetar sus señales de hambre y saciedad. Si por alguna razón, no quiere comer nada, ofrézcale alimentos hasta el siguiente tiempo de comida. Tome en cuenta que, si usted cae en la “trampa” de ofrecerle lo que desea, es probable que su hijo crezca con el hábito de que eso siempre va a pasar.

Cuando su hijo esté de acuerdo en ampliar la gama de alimentos, es recomendable involucrarlos en la compra y preparación de los mismos. Procure llevarlos al supermercado, y que al llegar a casa cocinen juntos lo que compraron.

Establezca un horario de comida estricto. Si su hijo come de manera desordenada entre cada tiempo de comida principal, es lógico que cuando se siente a comer no tenga hambre. Idealmente dos horas antes de un tiempo de comida principal, es preferible que no coman nada para que lleguen con un apetito más abierto. Recuerde que el azúcar genera una sensación de saciedad importante en ellos, por lo tanto, evite que pasen consumiendo bebidas líquidas altas en calorías.

Haga las paces con cada tiempo de comida. Disfrute del momento, y haga que éste sea un rato agradable, donde su hijo se sienta tranquilo, libre de presiones y juzgamientos. Usted preocúpese por ofrecer alimentos saludables, y alimentos nuevos con alimentos conocidos. Y sobretodo, recuerde predicar con el ejemplo. Usted es el principal modelo a seguir de sus hijos, por lo que es clave que usted también consuma de todos los alimentos que le está ofreciendo.

Si el ambiente se convierte en uno bonito, placentero, ya verá cómo naturalmente su hijo se anima a comer de lo que usted le ofreció y en las cantidades que él o ella quiso sin sentirse presionado(a). Finalmente, no haga un “show” completo cuando su hijo coma de lo ofrecido, no premie con chocolates, no aplauda, simplemente actúe con naturalidad.