Por: Ligia Olvera.   4 febrero
Diego es valiente, es competente, pero también refleja que cuando se unen pasión y contribución, son un camino al éxito y a la felicidad. Foto: Ligia Olvera.
Diego es valiente, es competente, pero también refleja que cuando se unen pasión y contribución, son un camino al éxito y a la felicidad. Foto: Ligia Olvera.

Lea la historia de este puriscaleño de 28 años que ha trascendido fronteras con su inteligencia, personalidad, valentía, disciplina, magia y arte.

Escribo esta historia porque es inusual, porque Diego es valiente, porque es competente, pero también porque refleja que cuando se unen pasión y contribución, son un camino al éxito y a la felicidad.

Su madre se llama Lidilia, su padre Edgar. Creció en Guayabo, pertenece a una familia de 4 hermanos, son 2 mujeres y 2 hombres. El es el tercero de sus hermanos, dice que, en su familia, todos, exceptuando su hermana menor, que se dedica a la economía, son medio artistas.

A los 16 años entra a la universidad a estudiar publicidad, luego de intentar convencer a sus padres de dejarlo ser músico (toca batería y guitarra), sin lograrlo. En ese momento, trabaja como locutor de radio, trabaja en un call center y estudia la U, sabe que le gusta la música, la historia y la magia.

Estudia publicidad, porque es lo más práctico y aceptable para sus padres.

A los 16 años empieza a estudiar magia, y se apasiona. Estudia en los libros, conoce a dos magos nacionales, poco a poco se va enamorando del arte y sin dejar sus otras actividades, va introduciendo el estudio de la magia.

Diego habla de varios nombres importantes en su vida: Alejandro Navarro, Marioni Vito, Dany Da Ortiz, Robert Moralli, Luis Otero, Juan Tamariz, Daniel K, David Hira, entre muchos otros.

Existe un congreso de magia que se llama Magic Life al que asiste con sus ahorros y le cambia la vida para siempre. Logra visualizar que esto puede ser una forma de vida, ve a grandes magos y se da cuenta de todo lo que le falta por aprender.

Inicia cobrando ¢15.000 por show a amigos y familia, pero sigue trabajando en publicidad, hace consultorías en el área de mercadeo electrónico, e incluso coquetea como emprendedor, inicia una firma de publicidad digital, hace 12 años.

Como un malabarista, lleva todas las actividades simultáneamente, pero la magia va ocupando más tiempo de su mente, de su corazón y de su agenda.

Un día organiza un show de magia en un cine, logra vender 600 entradas, y empieza a creer en el sueño de ser lo que el en su interior siente que es él: un artista. Le cuesta aceptarlo y le cuesta comunicarlo, hay momentos en su vida, que paga las cuentas de la empresa publicitaria como mago, pero no siente que es algo que la gente entenderá.

Simula ser profesional de la publicidad, pero es el arte lo que ha atrapado su corazón muchos años antes de que decide ser honesto con él y con los otros. Hasta que logra comunicarlo, a su familia, sus amigos, a él mismo.

Hoy se dedica a ser un reactor nuclear de felicidad. Ese es la descripción de su trabajo, 80% del tiempo lo dedica a eventos corporativos, donde le contratan porque contagia alegría. El dice que cambia el mundo corporativo, una sonrisa a la vez.

Sus tarifas son diferentes a esos 15.000 pesos que cobraba cuando inició y explica que su trabajo le ha llevado a México 2 veces, a los Estados Unidos (la Universidad de Yale lo contrató), a Uruguay e incluso ha trabajado para organismos multilaterales como las Naciones Unidas. Otros países en donde lo han contratado son Colombia, Etiopía y El Salvador.

Diego lidera y dirige Magos sin Fronteras desde hace 4 años. Este proyecto opera en Curridabat e impacta a niños en riesgo social, junto con otros magos. El programa de educación: “Aprendiz de mago” está diseñado para permitir a jóvenes estudiantes de magia aprender sobre el arte de la magia y en el proceso, convertirse en jóvenes más fuertes y con más confianza.

Muchos consideran que es el mejor mago activo, que solo se dedica a la magia, que existe en el país. Que cuando termina una función, genera un vínculo con las personas presentes, y casi nadie lo olvida, ni quiere que se vaya.

Diego es una persona muy sensible; varias veces durante la entrevista los ojillos se le llenaron de lágrimas. Pero tal vez uno de los momentos más conmovedores de la entrevista para mí, fue cuando logró contar que para lograr entrar en estado de “inspiración”, su musa es su mamá.

Pienso que voy a dar un show a mami en su empresa, y me preparo mental y emocionalmente así; me la imagino sentada, pienso en cómo me gustaría que ella me viera, cómo me gustaría que se sintiera ella, y el sentimiento de que sus compañeros de trabajo me vieran, y eso me prepara.

Aprendí de Diego que la magia es una carrera que se estudia en la Universidad en países como Corea y España. Y dice que cualquier joven o chiquito que esté interesado en la magia es bienvenido a conversar con él.

Cuando tenga 40 años me imagino siendo mejor haciendo sonreír a los demás, para mí, eso es felicidad. Y bueno, tal vez entonces, tenga una familia, tal vez ya para entonces, tenga un chiquito, me confiesa con los ojillos brillantes.

Para más información sobre Diego, pueden ver su página en www.DiegoVargas.cr