Por: Ligia Olvera.   9 noviembre

Su nombre completo es Marina Pavliuchkov Pavliuchkova. Estudió en el Colegio Musical Superior de la ciudad de Voronezh, Rusia. Realizó sus estudios como pianista- concertista, artista de música de cámara, pianista acompañante y profesora de piano.

Estuvo estudiando 3 años en la Academia de las Artes con énfasis en piano. Se desempeña como pianista acompañante de diferentes géneros: teatro musical, ópera, acompañamiento instrumental, - entre otros.

Lo que contrasta es su disciplina, puntualidad, compromiso con el trabajo con su juventud (tiene 26 años). Nunca llega tarde, es extremadamente cuidadosa con cumplir los compromisos profesionales que asume y, además, tiene una férrea disciplina para maximizar el uso de su tiempo.

Luego de conversar con ella, uno aprende que, en su caso, la madurez la adquiere con las experiencias vividas y no necesariamente con la edad. Hay adultos que le doblan la edad, que no se comportarán nunca en su vida con la ética de trabajo de Marina.

A los 15 años, decide salir de casa de sus padres, trabaja y estudia, vive sola en una residencia universitaria en Rusia. No quiere y no puede ser una carga para sus padres.

Ella crece en un hogar acomodado, pero luego las cosas cambian, su papá se queda sin trabajo, su mamá, busca trabajo “en lo que sea”, pasan de vivir cómodamente, a vivir una vida muy dura, difícil e incierta.

Desde los 4 años de edad, practica piano, entra a una escuela enfocada en la música,

y luego a la universidad a estudiar piano, en resumen, dice que no recuerda su vida sin piano. Aprende desde pequeña a practicar jornadas que inician con 2 horas y que concluyen con 6 horas diarias cuando está en etapa universitaria, se le vuelve una forma de obsesión-adicción.

Dice Marina que su mamá le cuenta que desde que ella era pequeñita, le decía, que era lo que quería hacer, dedicarse a tocar piano.

Es curioso como llega a Costa Rica, ella solo oye a través de un estudiante costarricense que se fue de intercambio a Rusia, a través de ese tico, oye de este país, y decide emigrar a los 21 años, sin hablar español. Se imagina que ella puede vivir en un país diferente y con lo que sabe de piano, trabajar y ganarse la vida.

Viene con un sueño, mucha curiosidad y un librito de palabras en español y en ruso.

Hoy, 5 años después, habla español, (está aprendiendo inglés) tiene un hijo de 3 añitos y es una mujer joven extremadamente trabajadora, se gana la vida en el mundo de las artes.

Es muy lindo observarla trabajando, es técnicamente muy sólida, pero a diferencia de otros pianistas que he observado, ella sabe como acompañar y lo hace casi a la perfección, no busca ser protagonista, se adapta, improvisa.

Cuando trabaja, ella está presente, pero se mimetiza con el espectáculo que se presenta, si no estuviera Marina, su ausencia se notaría y haría mucha falta, pero cuando está, todo transcurre excelente. Marina es una maravilla.

Dice que aprecia la libertad de vivir en un país como el nuestro, aprecia mucho lo que tiene (sus alumnos, su hijo, la gente que la conoce y la refiere) y lucha todos los días por construir un futuro mejor para ella y para su hijo.

Ella gusta mucho de Costa Rica, aunque dice que le cuesta mucho lidiar con la impuntualidad o la falta de compromiso profesional. No lo entiende, no lo comparte y no se le contagia.

Ella actualmente, da clases de piano a adultos por las mañanas, a niños por las tardes, lo combina con contratos privados para diferentes compañías productoras de teatro y teatro musical. Algunos estudiantes de música la contratan para dar exámenes de la UCR.

Con una mirada melancólica confiesa: “tengo muchos años de no ver un atardecer, porque siempre estoy metida en la tarde - noche dando clases o trabajando en algún proyecto, incluso los fines de semana”, quisiera tener un trabajo con un horario más normal que le permitiera ver a su hijo y compartir con él. Sin embargo, nunca dejaría de tocar piano, es parte de ella”.

Y termina: “soy un pececito feliz en esta pecera tan linda que es Costa Rica”. Yo veo una historia de valentía, fortaleza, trabajo duro y disciplina, combinado con pasión por el arte, deseos de libertad y autonomía y mucha coherencia. Gracias Marina por compartirnos su historia.

Más información sobre la autora:

2588-0951

Marina Pavliuchkov Pavliuchkova. Estudió en el Colegio Musical Superior de la ciudad de Voronezh, Rusia. Realizó sus estudios como pianista- concertista, artista de música de cámara, pianista acompañante y profesora de piano. Foto: Ligia Olvera.
Marina Pavliuchkov Pavliuchkova. Estudió en el Colegio Musical Superior de la ciudad de Voronezh, Rusia. Realizó sus estudios como pianista- concertista, artista de música de cámara, pianista acompañante y profesora de piano. Foto: Ligia Olvera.