Por: Flora Proverbio.   23 marzo

El “edadismo” es la discriminación asociada a estereotipos de la edad. Y aunque uno de los objetivos de este blog sea desterrar prácticas edadistas e invitar a los lectores a pensar que la edad biológica es tan solo un parámetro más, hoy me tomo la licencia de jugar un poco con el término y proponer que sigamos la dirección opuesta: basémonos en la edad para determinar qué comportamientos tomamos respecto de nuestros mayores.

El COVID-19 llegó a Costa Rica y representa muchísimos desafíos: de qué manera nos entendemos a nosotros mismos y cómo nos relacionamos con nuestro entorno, transformando nuestra cotidianidad y poniéndonos en contacto con nuestra fragilidad como especie. Así lo ilustra la Primer Encuesta Nacional de Coronavirus realizada por la consultora White Rabbit Saatchi & Saatchi que muestra que 7 de cada 10 costarricenses sienten miedo respecto de esta pandemia y que el 67% querría que se extremen aún más las medidas de seguridad.

Sin embargo, mientras hoy todos atravesamos este fenómeno, aquellos que cruzaron los 60 años son significativamente más vulnerables que el resto de la sociedad. No importa cuánto rechacemos los estereotipos edadistas o cuánto esfuerzo pongamos en reestablecer que la edad “es solo un número”, ni que gritemos a los cuatro vientos que los 60 son los nuevos 40: nuestro sistema inmunológico refleja nuestra edad biológica volviéndose más frágil a medida que se acumulan años.

El mismo estudio revela que el 89% de los encuestados siente preocupación por algún familiar en condiciones de vulnerabilidad. Por lo tanto, establecer los mecanismos adecuados para quienes tengan más de 60 años transiten el aislamiento de manera exitosa, es tarea de todos. Quedarnos en casa es una manera de cuidarnos, pero también de ser solidarios con aquellos que corren más riesgos.

Mientras tomamos estas medidas básicas observamos gestos de solidaridad intergeneracional que se empiezan a evidenciar. En varias ciudades hay personas que se ofrecen espontáneamente a hacer el mercado para aquellos mayores que quedaron aislados. Como así también empresas que toman medidas extras para proteger a este grupo. Tal es el caso de los supermercados Automercado, que desde el 17 de marzo estableció un horario especial —de 7:00 a.m. a 9:00 a.m.— para el público mayor de 65 años, permitiendo a quienes no se pueden valer por sí mismos entrar con un acompañante.

Siempre estimulo que los más jóvenes visiten y demuestren su afecto hacia los mayores con gestos cariñosos, y siempre invito a los mayores a cultivar su vida social. Por eso hoy, con el mismo énfasis, pido que suceda lo opuesto. En la coyuntura actual, la edad “no es solo un número”, es un parámetro clave que determina cómo deben cuidarse los mayores y también cómo los demás podemos protegerlos.