Presentado por: Terraquintas
Hace más de dos décadas, Donny Pichardo, CEO y fundador de TerraQuintas, estaba concentrado en otro negocio. Su enfoque eran los restaurantes y había comprado un terreno frente a la carretera Interamericana Norte, en Bagaces, con la idea de construir ahí su próximo restaurante.
Pero mientras preparaba el lote para iniciar la obra, algunos conductores se detenían, bajaban la ventana y preguntaban si había terrenos en venta.
Al principio fue curioso. Después insistente. Y finalmente evidente.
Uno de esos interesados terminó comprando la propiedad. Pichardo la había adquirido en ¢2.500.000 y la vendió en 10 millones, tomando como referencia lo que el mercado ya estaba pagando en la zona. No era desarrollador inmobiliario. No tenía estudios en bienes raíces. Pero sí tenía olfato comercial.
Aprender sobre la marcha
Ese momento no fue un golpe de suerte aislado. Fue el inicio de un proceso. Empezó a comprar más terreno, a dividir, a vender. Y, sobre todo, a aprender.
Pronto entendió que vender tierra no era suficiente. Había que gestionar disponibilidad de agua, electrificación, permisos institucionales, estudios técnicos. Cada proyecto traía nuevos retos. “Ahí empecé a conocer todo el tema de trámites”, recuerda Pichardo.
Lo que nació de una oportunidad frente a la carretera empezó a tomar forma como empresa. Sin un plan maestro en papel, pero con una lógica clara: escuchar lo que el mercado pedía y responder con rapidez.
El crecimiento fue acelerado. Guanacaste vivía años de auge. TerraQuintas comenzó a desarrollar en la misma zona donde todo había iniciado y llegó a trabajar 60 hectáreas. La demanda y el panorama eran favorables.
Hasta que llegó la recesión del 2007-2008.
Los créditos se cerraron, las líneas de financiamiento se suspendieron y la dinámica cambió por completo. La crisis no duró meses, duró años.
“Tuvimos que negociar con acreedores, con proveedores, con bancos”.

No estaban preparados para un golpe de esa magnitud. Pero lograron sostener la operación. Esa etapa dejó lecciones profundas: orden financiero, selección de aliados estratégicos y una visión más prudente del crecimiento.
Tiempo después, la pandemia volvió a poner a prueba al sector. Y, otra vez, el mercado cambió. Las personas empezaron a valorar el espacio abierto, el aire libre, la posibilidad de estar en contacto con la naturaleza.
La demanda por quintas de cinco mil metros aumentó. Familias que buscaban salir del bullicio, inversionistas que querían tierra con proyección, personas pensando en retiro o en segunda vivienda. TerraQuintas ya estaba posicionada en ese tipo de desarrollo.

“Después de la pandemia entendimos lo importante que es tener un terreno donde usted pueda caminar, respirar aire puro”.
Uno de los rasgos que ha marcado la trayectoria de Donny Pichardo es apostar por zonas donde otros todavía no miran. Bagaces es el ejemplo más claro. Hace 22 años no era un polo inmobiliario. Hoy es una de las zonas con mayor proyección en Guanacaste.
La lógica ha sido constante: comprar cuando la zona aún no está consolidada, desarrollar con servicios y esperar que el crecimiento llegue. Así han surgido proyectos en Llanos de Cortés, Tilarán, Monteverde, Liberia, Colorado y áreas cercanas a Rincón de la Vieja.
En cada comunidad el impacto va más allá de la venta de lotes. La empresa ha perforado pozos que luego dona a las Asadas, ha construido redes eléctricas que benefician no solo a los proyectos sino también a vecinos de la zona y ha priorizado la contratación de mano de obra local. Muchas personas llevan más de 15 años trabajando de forma continua con la compañía.
“Honestamente, me siento sumamente orgulloso. Soy guanacasteco y me encanta Guanacaste”.
“Me ha costado mucho aprender a delegar”.
Con el tiempo, la empresa también cambió por dentro. De un emprendimiento impulsado casi en solitario pasó a una estructura más organizada. Gestión financiera más rigurosa, relaciones institucionales más sólidas y un aprendizaje personal que no siempre fue sencillo.
Confiar en el equipo, soltar control, estructurar procesos. Ese paso fue necesario para consolidar proyectos de mayor escala y sostener el crecimiento en el largo plazo.
Hoy Terraquintas ofrece terrenos de mil metros para vivienda y quintas de cinco mil metros para quienes buscan espacio, naturaleza o inversión agrícola con posibilidad de construir. Proyectos en distintos climas y alturas, pero con una característica común: cercanía a servicios básicos sin estar en el centro del bullicio.
La visión a futuro
Después de superar crisis económicas y sanitarias, la mirada ahora está puesta en la sostenibilidad. El objetivo es que los próximos desarrollos tengan mayor independencia energética y una integración más clara con energías limpias.

“Esperaría que al 2030 todos los proyectos sean con energías limpias”.
— Donny Pichardo, CEO TerraQuintas.
El restaurante que motivó aquella primera compra sigue siendo parte de la historia familiar. Las raíces no desaparecieron. Pero el rumbo cambió cuando alguien, desde un carro detenido frente a un lote en Bagaces, hizo una pregunta sencilla cuya respuesta terminó convirtiéndose en una empresa con más de dos décadas desarrollando comunidades en Guanacaste.
Para
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