Economía y Política

Europa planea una reducción progresiva en el consumo de petróleo ruso durante los próximos seis meses

Medida funcionaría como embargo a las exportaciones de Rusia en la región, que representan alrededor del 30% del suministro de crudo

La Comisión Europea propuso este miércoles 4 de mayo un embargo progresivo de la Unión Europea (UE) a las importaciones de petróleo de Rusia, que siguió bombardeando el este de Ucrania y también atacó objetivos en otros lugares del país hasta ahora preservados de la guerra.

"Vamos a renunciar progresivamente a las entregas rusas de petróleo en un período de seis meses y a las de productos derivados del crudo de aquí a finales de año", dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ante los eurodiputados en Estrasburgo.

La prohibición, agregó, se llevará a cabo de forma tal que permita asegurar vías alternativas de abastecimiento de petróleo, ya que el que compra la UE a Rusia representa aproximadamente un 30% de sus importaciones de crudo.

Según funcionarios y diplomáticos europeos, la propuesta prevé una excepción hasta el 2023 para Hungría y Eslovaquia, que dependen casi totalmente del crudo ruso.

Además, la Comisión Europea también planea excluir a tres bancos rusos, incluido el más importante, el Sberbank, de la red interbancaria SWIFT.

Y recomienda también sancionar al jefe de la Iglesia ortodoxa rusa, el patriarca Kirill, que ha multiplicado los sermones en apoyo de la operación militar en Ucrania, así como a varios militares y al portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, y su familia.

De visita en Chisinau, capital de Moldavia, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, anunció por otra parte que la UE va a "aumentar de manera considerable" su apoyo militar a este país, tras ataques en el territorio separatista prorruso de Transnistria, que hacen temer una ampliación del conflicto.

“Prevemos este año aumentar de manera considerable nuestro apoyo a Moldavia entregando equipamiento militar a sus fuerzas armadas”, afirmó Michel.

En el terreno, las fuerzas rusas continuaron bombardeando el este de Ucrania, pero también lanzaron misiles contra numerosos objetivos en todo el país, hasta Leópolis, cerca de la frontera polaca, y la región montañosa de Transcarpatia, próxima a Hungría, en el oeste.

En el este, Rusia continúa su ofensiva con el fin de "asegurar el control total" de las provincias de Donetsk y Lugansk (en la región separatista prorrusa del Donbás) y "mantener así un corredor terrestre con la Crimea ocupada", dijo este miércoles el Estado Mayor del ejército ucraniano.

El martes 3 de mayo, 21 civiles murieron y 27 fueron heridos en la región de Donetsk, el mayor número de víctimas mortales diarias desde el ataque a la estación de tren de Kromatorsk, en el que murieron 57 personas, dijo el gobernador regional, Pavlo Kyrylenko.

"Con el fin de destruir la infraestructura de transporte de Ucrania, el enemigo disparó misiles contra instalaciones" en varias regiones del oeste y del este, detalló el ejército ucraniano.

Tras semanas de bombardeos en la asediada Mariúpol, en el sureste, la ONU anunció el martes que logró evacuar a más de un centenar de civiles refugiados en la planta siderúrgica de Azovstal, último reducto controlado por las fuerzas ucranianas en esa estratégica ciudad portuaria.

Sviatoslav Palamar, subcomandante del batallón ucraniano Azov, había asegurado en un video que "un potente asalto" sobre Azovstal estaba "en curso con el apoyo de vehículos blindados, tanques" e "intentos de desembarque de soldados".

Pero Rusia lo desmintió este miércoles. "No hay asalto" en este momento, dijo el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, quien explicó que las tropas rusas rodean el lugar y solo intervienen para "cortar rápidamente los intentos" de los combatientes ucranianos de llegar a "posiciones de tiro".

En esa planta siderúrgica, cuyas galerías subterráneas datan de la Segunda Guerra Mundial, hay combatientes y civiles desprovistos de agua, alimentos y medicinas.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, dijo el martes que 156 civiles fueron evacuados y llegaron a Zaporiyia, ciudad bajo control ucraniano, situada 230 kilómetros al noroeste de Mariúpol.

Una nueva operación de evacuación fue programada para el miércoles, "si la situación lo permite en términos de seguridad", según la vice primera ministra ucraniana, Iryna Vereshchuk.

Sin embargo, no hay garantías de que se cumplan las condiciones para esta nueva evacuación.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, pidió "más pausas humanitarias" para poder evacuar a civiles.

Quienes pudieron ser evacuados comenzaron a narrar el infierno que vivieron durante semanas.

"Estamos muy agradecidos con todos los que nos han ayudado. Hubo un momento en que perdimos la esperanza, pensamos que todo el mundo se había olvidado de nosotros", comentó Anna Zaitseva, una evacuada, con un bebé de seis meses en brazos.

Según los servicios de inteligencia ucranianos, Rusia prepara un desfile militar en Mariúpol el 9 de mayo, día en que se recuerda la victoria de Moscú sobre la Alemania nazi.

Mariúpol “se convertirá en un centro de celebraciones”, explicó un comunicado de estos servicios el miércoles 4 de mayo. “Las avenidas principales de la ciudad se están limpiando con urgencia, los escombros y los cadáveres se retiran, al igual que las municiones que no han explotado”, agregó el texto.

En el frente diplomático, Rusia boicoteará el miércoles una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU con el Comité Político y de Seguridad de la Unión Europea, lo cual ilustra un nuevo deterioro en las relaciones entre Moscú y sus socios de la ONU, según diplomáticos.

Y las relaciones con Israel también siguieron deteriorándose, ya que Rusia acusó este miércoles a mercenarios israelíes de combatir junto al batallón Azov en Ucrania.

Lo mismo ocurre con Japón, a cuyo primer ministro, Fumio Kishida, se le prohíbe a partir de ahora la entrada en Rusia, en respuesta a las sanciones que el país asiático ha impuesto a Moscú.

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