Economía y Política

Cáñamo tiene potencial para comercializarse industrialmente, según Procomer, mientras proyecto de ley para legalizar su producción avanza lento en la Asamblea

Las distintas industrias del cáñamo juntas se estimaron en $5.733 millones en el 2020

Un estudio elaborado por la Promotora del Comercio Exterior de Costa Rica (Procomer), se identifican segmentos de subproductos de cáñamo en los cuales Costa Rica podría incursionar. Sin embargo, el proyecto de Ley de producción de cannabis y cáñamo para fines medicinales (21.388), aún hace fila en la Asamblea Legislativa.

El estudio llamado Caracterización de alternativas de comercialización internacional del cáñamo industrial, señala una amplia gama de subproductos obtenidos a partir del cultivo, con potencial exportador en un mercado de $5.733 en el 2020.

Algunos de los productos identificados por el estudio son suplementos, soluciones tópicas, o CBD (cannabidiol, elemento no psicoactivo del cannabis) incorporado en alimentos y bebidas.

Además, el estudio desarrolla la posibilidad de potencializar el cáñamo en productos de aplicación industrial como bioplásticos y construcción sostenible. También alimentos como lácteos, productos de panadería, semillas y snacks y productos de cuidado personal como jabones y lociones, así como textiles.

La investigación establece tres posibles tipos de cultivo para el país con potencial industrial:

  • CBD: es la opción más rentable, según Procomer, pero con una inversión más alta y precios y volatilidad mayor.
  • En grano: cuenta con utilidad y extensiones moderadas con inversión inicial media/baja respecto al CBD y mayor estabilidad de precios y baja intensidad en uso de mano de obra.
  • En fibra: tiene una inversión inicial menor que la producción para CBD, pero requiere amplias extensiones de terreno. Baja intensidad en uso de mano de obra y precios commodity.

De estas opciones, los indicadores son más favorables para la comercialización de productos con CBD en bienes como suplementos, soluciones tópicas, alimentos y bebidas, de acuerdo con Procomer, con un mercado de más de $1.900 millones y una tasa de crecimiento anual compuesto entre 2016 y 2020 de +57%.

Los alimentos y bebidas, así como artículos de cuidado personal y belleza son también subproductos del cultivo de grano, que también puede ser consumido directamente al ser considerado “de alto valor nutricional”, según el estudio.

Sin embargo, otros como los textiles, producidos a partir de la fibra, no quedan tan atrás. El mercado estimado para el 2020 fue de $1.248 con un crecimiento en los últimos cuatro años de 7%. Otras aplicaciones industriales como bioplásticos o construcción sostenible (hempcrete) o biocombustibles, también subproductos de la fibra, alcanzaron $1.099 millones con crecimiento de 16%.

“Si bien el cultivo asociado a la extracción de CBD requiere de una inversión inicial más alta, otros indicadores lo favorecen, como una mayor intensidad de mano de obra y mejor rentabilidad, siempre y cuando se logren los rendimientos, por hectárea, adecuados”, señaló la Promotora.

El mercado por la venta de productos con base en cáñamo industrial se estimó en $5.733 millones para el 2020, con una tasa de crecimiento anual compuesto de +22% al 2025, de acuerdo con el estudio elaborado por Procomer.

Los principales mercados de venta para este producto en el 2020 son Estados Unidos, China y Europa.

El estudio de Procomer establece una serie de aspectos asociados al cultivo que serán necesario para su producción industrial, ya sea en fibra, grano o exclusivo para CBD

  • Conocimiento técnico específico según el tipo de cultivo, por ejemplo, cambios en la densidad
  • El clima asociado
  • Acuerdos de transferencia de material (la mayoría de los derechos de uso de semillas tienen propiedad intelectual)
  • Montos de inversión requeridos en manufactura y tecnología asociada
  • Tendencia de crecimiento de las industrias

“Es importante destacar que, antes de optar por alguna las formas de cultivo de los subproductos anteriores, el país debe contar con claridad regulatoria como registros sanitarios, normas de etiquetado, trazabilidad, niveles de THC permitidos, etc. Además, se deben valorar las características agro-productivas como la variedad de semilla idónea al clima, así como las regiones donde mejor se adapte para la producción”, explicó Procomer.

En el mundo existen grandes productores de cáñamo, destacan China, Canadá y dentro de la Unión Europea, Francia, Holanda, Estonia, Alemania, Italia y Lituania.

En América Latina, por su parte, la producción de cáñamo industrial está avanzando en países como Colombia, Uruguay, Ecuador y Paraguay que ya establecieron un marco regulatorio para el cultivo. Costa Rica apenas da los primeros pasos en esa línea.

En el país, el proceso de regulación del cultivo está en sus primeras etapas en el marco legal. El proyecto 21.388, propuesto por la diputada independiente Zoila Volio, recibió la aprobación de un texto sustitutivo en la Comisión de Ambiente de la Asamblea Legislativa a mediados de setiembre del 2020.

El nuevo texto tiene modificaciones con relación al texto base que buscan facilitar a las personas interesadas en convertirse en productores, la obtención de permisos. A la vez, el nuevo documento tiene mecanismos para facilitar la participación de pequeños y medianos agricultores como parte de estos productores.

También se agregó en el texto sustitutivo aprobado prohibir el cultivo de cannabis medicinal y cáñamo a las personas con antecedentes penales relacionadas al narcotráfico y actividades conexas como la legitimación de capitales y el terrorismo.

Tras una solicitud de la Presidencia de la República, de acuerdo con Procomer, el estudio ha sido presentado a distintas diputadas y diputados que “han manifestado interés en el tema de cáñamo”.

María Luisa Madrigal

María Luisa Madrigal

Periodista y Productora audiovisual. Trabaja en la sección de Economía y Política de El Financiero.