Economía y Política

China lanzó el mayor mercado de carbono del mundo y así funcionará

Potencia asiática es la mayor emisora global de gases de efecto invernadero

China lanzó el viernes 16 de julio el mayor mercado de carbono del mundo en busca de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, de los cuales es el mayor emisor del planeta.

Las autoridades consideran que la creación de ese mercado es un paso clave para alcanzar la neutralidad de carbono en 2060.

El mercado abrió a las 09:30 locales (01:30 GMT) en la Bolsa Ambiental y de Energía de Shanghái y la primera transacción cotizó en 52,7 yuanes ($8) la tonelada de carbono.

Consciente de los riesgos ambientales y sociales que plantea el calentamiento global, China, el mayor inversor en nuevas energías, pretende ser uno de los líderes planetarios en el tema climático.

China -que se comprometió a alcanzar el pico de sus emisiones de carbono en 2030 y la "neutralidad de carbono" en 2060- quiere ser un actor importante en la cumbre climática de la ONU en noviembre en Glasgow (COP26).

Este mercado de carbono permite a las autoridades provinciales fijar cuotas de emisiones para las centrales eléctricas térmicas y abarca a 2.225 grandes productores de electricidad que emiten 4.000 millones de toneladas anuales de gases causantes del calentamiento global, según la agencia oficial Xinhua.

Si las empresas superan las cuotas, deben comprar "derechos a contaminar" a otras empresas con una menor emisión de carbono.

Sin embargo, quedan dudas en cuanto a la escala (reducida en comparación con el proyecto inicial) y la eficiencia del sistema (con un precio bajo atribuido a la contaminación).

China anunció hace 10 años los planes de crear un mercado nacional de carbono, pero los avances se vieron frenados por la industria del carbón y las políticas de rápido desarrollo a expensas del medio ambiente.

Esto es lo que hay que saber sobre este nuevo sistema:

¿Cómo funciona?

El sistema pone precio a las emisiones de carbono.

Permite que las autoridades provinciales fijen por primera vez cuotas para las centrales térmicas y que las empresas compren derechos de contaminación a otras con menor huella de carbono.

En su primera fase, sin embargo, el sistema solo abarca el sector eléctrico: implica a 2.225 productores de todo el país, responsables del 30% de las emisiones totales de China.

Las fábricas de cemento y algunos productores de aluminio podrían añadirse a la lista el año que viene.

En la práctica, las autoridades expiden un certificado por cada tonelada de dióxido de carbono (u otros gases de efecto invernadero) que una empresa está autorizada a emitir.

Si no cumple, deberá pagar multas.

“Las empresas pueden reducir sus emisiones o pagar por contaminar. Pero esto se encarecerá con el tiempo, ya que los gobiernos concederán menos permisos de contaminación”, señala Zhang Jianyu, vicepresidente para China del grupo medioambiental estadounidense Environmental Defense Fund.

En aras de la transparencia, las empresas tendrán que hacer públicos sus datos de contaminación y hacerlos verificar por terceros.

Los controles sorpresa del Ministerio de Medio Ambiente el mes pasado ya revelaron que una de cada tres empresas emitía más CO2 del que declaraba.

Para algunos analistas, las multas por incumplimiento no son lo suficientemente disuasorias.

¿Reducirá las emisiones?

No tanto ni tan rápido como se esperaba.

El plan original era cubrir el 70-80% de las emisiones de China, así como los grandes contaminantes de otros siete sectores, entre ellos la aviación, el acero y la petroquímica. Pero no es el caso por el momento.

Además los permisos de contaminación se distribuyen gratuitamente en lugar de subastarse. El resultado es que hay menos incentivos para que las empresas reduzcan sus emisiones rápidamente.

Además, se prevé que el precio del carbono sea muy bajo con el sistema chino (unos $6 por tonelada), frente a los $36 de la UE y los $17 de California del año pasado.

Unas cantidades “no son suficientes para disuadir a las empresas de ser más ecológicas”, afirma Li Shuo, de Greenpeace China.

Según los economistas Nicholas Stern y Joseph Stiglitz, el precio de la tonelada de carbono tendrá que ser de entre $50 y $100 en todo el mundo en 2030 para limitar el aumento de la temperatura a +2ºC.

¿Cómo se fijan los límites de emisión?

El Ministerio de Medio Ambiente alienta a las empresas a reducir su intensidad de carbono --la cantidad de contaminación producida por unidad de PIB--, pero no sus emisiones totales de gases de efecto invernadero.

Se trata de una “diferencia sutil pero importante”, según Lauri Myllyvirta, del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA), que cree que la medida podría tener el efecto perverso de hacer más atractivas económicamente las nuevas centrales de carbón.

Los expertos también esperan que el poderoso grupo de presión del carbón presione para obtener cuotas confortables, y por tanto un precio del carbono favorable.

China depende del carbón para el 60% de sus necesidades energéticas y, desde 2011, ha quemado más carbón cada año que el resto del mundo junto, según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) de Washington.

¿Y ahora?

Se está preparando una nueva ley sobre el cambio climático que podría subsanar algunas de las deficiencias del sistema actual, según los ecologistas, que esperan que el mercado del carbono abarque más industrias en el futuro, con sanciones más duras.

El presidente Xi Jinping fue elogiado a finales de 2020 cuando anunció que su país empezaría a reducir sus emisiones contaminantes para 2030 y lograría la neutralidad del carbono (absorber tanto como emite) para 2060.

Pero en su forma actual, “el mercado del carbono no va a desempeñar un papel importante en la consecución de estos objetivos”, advierte Myllyvirta, y pide a Pekín que de “más fuerza” a su sistema de intercambios.

Precio bajo

Según la Agencia Internacional de Energía (AIA), las 2.225 empresas concernidas por las cuotas generan alrededor de una séptima parte de las emisiones globales de carbono a partir de combustibles fósiles.

Estas empresas son responsables del 30% de los 13.920 millones de toneladas de gases de efecto invernadero emitidos por las fábricas chinas en 2019.

Citigroup calcula que $800 millones en créditos serán adquiridos este año, subiendo a $25.000 millones al final de la década.

El mercado de carbono chino debería representar en valor comercial apenas un tercio del de la Unión Europea (UE), actualmente el más importante.

Según Xinhua, el mercado chino ya es "el más grande del mundo" en términos de la cantidad de emisiones cubiertas.

Originalmente, el mercado iba a tener un alcance mucho más amplio, abarcando siete sectores, incluidos la aviación y la petroquímica.

Pero el gobierno chino “revisó a la baja sus ambiciones”, considerando que el crecimiento económico era prioritario en el contexto de la recuperación poscovid, señala Lauri Myllyvirta, del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA).

A los ambientalistas les preocupa el bajo precio de la contaminación.

Pero China enfatizó que el mercado de carbono está solo en sus inicios.

“El objetivo es cubrir hasta 10.000 emisores, responsables de alrededor de 5.000 millones de toneladas de emisiones de carbono adicionales por año”, dijo Zhang Xiliang, diseñador del nuevo sistema..