Por: María Luisa Madrigal.   3 febrero
20/04/2018. Tibás, Grupo Nación, Estudio GN Medios. Fotografías de aguacates hass para nota sobre el alto precio del producto. Fotos Melissa Fernández
20/04/2018. Tibás, Grupo Nación, Estudio GN Medios. Fotografías de aguacates hass para nota sobre el alto precio del producto. Fotos Melissa Fernández

Junio del 2015 fue la última vez que Costa Rica importó aguacate mexicano, al menos de manera legal.

En ese último cargamento ingresaron al país 111,8 toneladas de la fruta, una cifra minúscula, casi residual, si se compara con las miles de toneladas de aguacate Hass que llegaban de forma constante, todos los meses, desde México, según los datos de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer).

El cierre fue producto de una política fitosanitaria que pretendía, según declararon las autoridades nacionales, proteger la producción nacional de aguacate del viroide Sunblotch o mancha de sol, presente en las plantaciones mexicanas. Junto a México el país le cerró fronteras a otros nueve lugares.

A partir de ese momento Costa Rica entró en una dinámica nueva. La salida del proveedor más grande de la fruta en el mercado nacional –y mundial– afectó la oferta. Consecuentemente, nuevos actores entraron en el juego y el precio del aguacate empezó su ascenso.

Desde el 2015, ocho países se han repartido la importación de aguacate a Costa Rica, con altibajos en las cantidades y sin alcanzar por, varios miles de toneladas, el total de lo que importaba el país norteamericano.

Pero también las hectáreas de aguacate sembradas en Costa Rica se multiplicaron. Incluso los productores nacionales probaron suerte exportando la fruta, sin demasiada constancia. Esos mismos productores buscan satisfacer la demanda nacional creciente y para que esto sea posible, el Gobierno propuso un plan nacional de aguacate que pretende dinamizar la producción de la fruta en el país.

Más aguacate tico

Gerardo Chacón tiene 10 años de ser productor de aguacate, su finca en San Gerardo de Dota, empezó con 100 árboles distribuidos en media hectárea, según recuerda. Entonces la producción de Hass era incipiente, por año producía a lo sumo 10.000 kg de la fruta.

En ese momento el objetivo era generar experiencia y el resultado fue positivo. Hoy tiene cerca de 2.500 árboles repartidos en 15 hectáreas, algunos pequeños, pero al menos 1.000 óptimos para la producción. La cosecha para el 2020 no será despreciable, “si todo sale bien” saldrán de su finca 100.000 kilogramos de aguacate –100 toneladas–, de acuerdo con las estimaciones de Chacón.

El crecimiento de la finca de Chacón no es aislado. La superficie de aguacate sembrado en Costa Rica pasó de 1.888 hectáreas en 2014 a 3.000 en el 2015, según datos de la Secretaría Ejecutiva de Planificación Sectorial Agropecuaria (Sepsa), del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y el número se ha mantenido estable.

Ese número, sin embargo, es menor al que recoge el plan nacional de aguacate que reporta 2.000 hectáreas plantadas en manos de 900 productores. El objetivo central del plan, según el ministro de Agricultura, Renato Alvarado, es que la producción crezca lo suficiente como para satisfacer la demanda nacional y después, mirar fuera de las fronteras.

La producción total de aguacate nacional solo abastece el 35% del total de la demanda en el país según estimaciones del MAG. En el 2018 se reportaron 15.000 toneladas métricas de producción nacional.

La salida de México del tablero facilitó al menos un poco el escenario para el productor costarricense. “De cinco años para acá al no estar presentes (México), genera una diferencia en las dinámicas del mercado a nivel de precio. En algunos momentos el precio puede ir en beneficio del productor”, explicó Chacón.

La escasez que produjo la medida también elevó el precio para el consumidor. Un estudio de la Cámara de Exportadores e Importadores de Productos Perecederos cifró en un 70% el incremento en el costo promedio entre 2015 y 2018.

Mientras tanto, un litigio se resuelve ante la Organización Mundial de Comercio (OMC).

México denunció a Costa Rica ante la OMC en 2015. Después se unieron Guatemala, Estados Unidos y Sudáfrica, todos ante el comité de medidas fitosanitarias de la organización, según recoge el Observatorio de Comercio Exterior (OCEX) de la Universidad Estatal a Distancia (UNED).

Sin embargo, México fue más allá. En el 2017 acusaron al país frente al órgano de solución de controversias de la OMC. En consecuencia, pocos meses después Costa Rica flexibilizó los requisitos de entrada de aguacate mexicano, al aceptar fruta con un certificado de salud. Sin embargo, las importaciones siguen en ceros.

El juicio se definirá a finales del 2020 según dio a conocer el Ministerio de Comercio Exterior (Comex). Pero antes de eso, entrara a regir el plan nacional de aguacate, que en resumen propone duplicar la cantidad de aguacate “costarricense”.

Sin embargo, es un plan a largo plazo que daría frutos una vez que la OMC de su veredicto y tras la posible vuelta de la fruta mexicana a suelo nacional.

Plan a contratiempo

El litigio contra México es una batalla perdida para Costa Rica, de acuerdo con la diputada de Liberación Nacional, Silvia Hernández.

“Mi hipótesis es que como país llevamos todas las de perder contra la OMC. Parece una medida impuesta y proteccionista” explicó la diputada.

El SFE no logró demostrar la presencia del viroide en cargamentos de aguacate a los que se le atribuía la posibilidad de contaminación. El alegato de justificación al cierre de las importaciones sin certificación fue el “temor” de que el aguacate mexicano contaminaría las plantaciones nacionales, según recopila la OCEX.

La publicación del plan en medio de la veda a la fruta mexicana es otra señal de que la medida inicial fue proteccionista, de acuerdo con Hernández. “Este plan es la confirmación de que esa fue una medida proteccionista para sacar a jugadores del mercado nacional y priorizar a productores nacionales. El consumidor nacional se ha visto desabastecido de aguacate de calidad y de buen precio”, señaló.

Para Hernández el hecho de que el juicio ante la OMC esté por concluir podría arrinconar a los productores nacionales a resultados, más bien, negativos. Si la OMC falla a favor de México, el aguacate azteca volvería al país antes de que las plantaciones que propone crear el plan nacional de aguacate alcancen su etapa óptima de producción.

“Al sector agro siempre se le debe estimular, pero es muy distinto que se quiera hacer con medidas proteccionistas o un plan cuando se tienen cerradas las fronteras al aguacate mexicano cuando en unos meses el escenario puede ser otro”, detalló Hernández.

Sin embargo, para el sector productivo el cierre de la frontera a la fruta mexicana no es solo una cuestión de atracción del mercado y precio. “El precio para uno es importante, pero es secundario. Lo que no queremos es que nos invada el sunblotch”, explicó Chacón.

Del otro lado de la acera, quienes necesitan día a día el aguacate para trabajar, sí resienten la ausencia. Tal es el caso de la cadena de restaurantes Subway.

“Efectivamente para nosotros esta situación es complicada, pues el aguacate que ofrecemos como parte de los ingredientes en nuestro menú es importado y para nadie es un secreto el alto consumo y preferencia que tiene dentro de nuestros clientes”, explicó Gia Pandolfo, gerente de mercadeo de la marca.

Lo cierto es que, a pesar de la mancha de sol, México es el mayor exportador de aguacate en el mundo, sin ningún otro límite fronterizo más allá que el impuesto por Costa Rica.

Coqueteo con Europa

El objetivo de aumentar la producción nacional de aguacate, siempre ha sido abastecer el mercado nacional, “pero si en algún momento se puede exportar, se exportará” explicó Chacón.

En 2017 el productor le dio 2.000 kg de aguacate Hass al Centro Agrícola Cantonal de Tarrazú para exportar a Holanda. En ese año Costa Rica reportó 179,31 toneladas de aguacate con destino a Holanda, su segunda exportación a ese país desde 2015, la otra había sido el traslado de apenas 0,01 toneladas de fruta.

¿Por qué no se siguió exportando? De acuerdo con Chacón, después de eso no ha sido necesario porque el mercado nacional absorbe toda la producción.

El país ha tenido picos de exportación con distintos países europeos desde el cierre al aguacate mexicano. Italia, Portugal y Reino Unido han sido otros de los destinos, todos con picos en el 2017.

Para Roberto Alpízar, tecnólogo en alimentos y comprador de aguacate para una empresa europea, el atractivo de Europa como destino para el aguacate costarricense es claro. Paralelamente al proceso que vive Costa Rica con México, el mundo está experimentando una subida exponencial de la venta y producción de aguacate, no solo en fruta, sino en subproductos como guacamole y aceite.

“Un contenedor de aguacate en Europa puesto en el puerto, con entre 1.800 y 2.000 cajas cuesta entre $60.000 y $65.000. Mientras ahora una caja de 4 kg cuesta entre 12 euros y 14 euros para el 2025 la proyección que tenemos es que llegue a los 25 euros y 30 euros, porque el consumo ha tenido un crecimiento sostenido", explicó.

Los números sustentan la afirmación. En el 2013 la Unión Europea importó 279.014 toneladas de aguacate fresco, según datos del Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agronómica para el Desarrollo (CIRAD). Para el 2019 la importación de la fruta cerró en 607.494 toneladas.

En medio de todo este contexto el Gobierno insiste en el plan nacional para que el aguacate costarricense supla la demanda nacional durante todo el año (entre fruta de altura y de bajura). Pero el calendario avanza y el país tendrá la resolución del conflicto con México antes de que finalice el año.

Sin embargo, los productores respaldan la decisión del Gobierno. Para Chacón, el repunte está bien encaminado porque el Estado está haciendo "lo que le corresponde”: un plan que le brinde al sector asesoramiento técnico, financiamiento y que se respete la institucionalidad para velar por los aspectos fitosanitarios.

“Mientras esto siga, los agricultores van a llevar esto a buen puerto”, aseguró.