Con solo un mes como presidenta de la República, Laura Fernández ya calificó como una “vergüenza nacional” al fiscal general Carlo Díaz, dijo que el Poder Judicial se está convirtiendo en un “lastre” para el país, llamó “vagabundos” y “comunistas” a los diputados de oposición que se oponen al proyecto oficialista de armonización eléctrica, y reiteró la etiqueta de “canallas” en contra de algunos medios de comunicación.
Las expresiones recuerdan una de las características más distintivas del gobierno de Rodrigo Chaves: la confrontación abierta en contra de adversarios, instituciones y críticos de su gestión. Durante su mandato, el expresidente lanzó descalificaciones como “ratas”, “malditos”, “sicarios” y “desgraciados”, solo por citar algunos ejemplos.
Fernández prometió la continuidad del ‘chavismo’ y esa continuidad no solo se manifiesta en proyectos de ley, prioridades del gobierno o figuras políticas que permanecen en puestos de poder. También lo hace en el lenguaje.
A juzgar por las primeras semanas de su nueva gestión, la nueva mandataria parece decidida a mantener una de las principales marcas de la administración anterior.

Los episodios
En menos de 30 días de mandato, la presidenta Fernández lanzó descalificaciones en contra de magistrados, fiscales, medios de comunicación y diputados opositores. Estos fueron los principales episodios.
‘Lastre’ judicial
Este 18 de mayo, luego de la reunión con los máximos representantes del Poder Judicial, la presidenta Fernández aseguró que la ineficiencia y la ineficacia de ese poder de la República se están convirtiendo en “un lastre que frena el desarrollo y el progreso de Costa Rica”.
Las declaraciones las realizó poco después de anunciar que planteará varias reformas al sistema de justicia; en campos como ejecución de la pena, normas del Código Penal y del Código Procesal Penal, y la reelección de magistrados.
Según dijo, espera que sus propuestas las apruebe la nueva Asamblea Legislativa, en donde el oficialismo tiene mayoría simple. Sin embargo, no descartó eventuales consultas públicas por la vía del referéndum. “Ustedes recordarán que yo ahorré a los costarricenses más de ¢11.000 millones en la campaña electoral y yo creo que con esa plata me alcanza para financiar un par de referéndums", señaló. “Por lo pronto, mi apuesta es a que la Asamblea Legislativa pueda empujar ese paquete de proyectos”.
‘Vergüenza nacional’
Fernández mantuvo un tono relativamente cordial con las autoridades del Poder Judicial, luego de su primera reunión en Casa Presidencial. Incluso dijo haber visto “disposición al diálogo”, que “había imperado la madurez” y que también había “echado para su saco” cuestiones que podía mejorar y corregir.
No obstante, solo dos días después, aseguró en su primera conferencia de prensa como mandataria que salió “pasmada” de la reunión, dijo que los jerarcas del Poder Judicial parecían vivir en “Narnia” y lanzó comentarios específicos sobre el fiscal general Carlo Díaz y la magistrada presidenta de la Sala III, Patricia Solano.
Díaz había cuestionado el cambio de tono de la presidenta en la reunión y en sus declaraciones posteriores, ante lo cual la mandataria describió al jerarca de la Fiscalía como una “vergüenza nacional”. “¿Usted creía que por ser yo mujer, porque soy una persona joven o porque no soy Rodrigo Chaves iba a dejar de levantar la voz y de señalarlo a usted como una vergüenza nacional?", aseguró.
En tanto, la magistrada Solano había señalado un trato hostil por parte de la Presidencia, que pidió a los jerarcas judiciales ingresar sin dispositivos electrónicos y que les aplicó controles como escáneres corporales y revisiones de artículos personales. A ella, Fernández le preguntó si esperaba “que le llevara rosas” o “que le llevara serenata”. “Qué feo que se ve que en la primera reunión que tuvimos aquí salieron de acusetas”, añadió.
Medios ‘canallas’
En esa misma conferencia de prensa, Fernández ya había reiterado la etiqueta de “canallas” en contra de medios de comunicación, “que ya sabemos cuáles son”.
Lo hizo luego de un segmento de la conferencia —que se mantiene desde el gobierno de Chaves— en el que Presidencia intenta rebatir noticias negativas para el Ejecutivo difundidas por medios de comunicación.
En esta ocasión, el segmento se enfocó en dos notas del periódico La Nación: una, en las que el jerarca de la Cepal cuestionaba que el desempleo en Costa Rica es bajo porque la población se retira de trabajar y otra, en la que el periódico resaltaba los recortes presupuestarios a los comedores escolares en los últimos años por parte del Ministerio de Educación Pública (MEP).
Al terminar el segmento, Fernández dijo creer que los medios de comunicación tienen un “rol fundamental” como formadores de opinión y esperar “una relación transparente, cordial y respetuosa”; pero que no va a consentir que “difundan información falsa”.
“Yo no pierdo la fe de que se enderecen”, añadió.
‘Comunistas’ y ‘vagabundos’
Siete días más tarde, el blanco de las críticas de Fernández fueron los diputados de oposición que se opusieron al proyecto de Ley de Armonización del Sistema Eléctrico, que implicaría la apertura del mercado de compra de electricidad que hoy está en manos del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).
El proyecto fue aprobado en primer debate, pero con una votación de 27 oficialistas contra 24 opositores que no sería suficiente para su confirmación en segundo debate (se requiere mayoría calificada, 38 votos).
Ante ese escenario, Fernández calificó como “una partida de comunistas” y “vagabundos” a los legisladores del Partido Liberación Nacional (PLN), del Frente Amplio y de la Coalición Agenda Ciudadana (CAC) que rechazaron la iniciativa; al tiempo que deseó públicamente “la desaparición” del comunismo en Costa Rica.

‘Aprenda a conocerme’
Las palabras de Fernández son muy similares —y en algunos casos iguales— a las que usó el expresidente Rodrigo Chaves en sus cuatro años de mandato.
A fin de cuentas, ambos comparten a la misma asesora de comunicación, la periodista Pilar Cisneros, quien decía desde febrero pasado en una entrevista con el Semanario Universidad que para ella “la forma de decir las cosas de Rodrigo Chaves fue sumamente importante” en su momento y que, aunque “ambos son directos”, Fernández había sido siempre menos “fuerte” a la hora de decir las cosas.
Cisneros fue jefa de los diputados oficialistas entre 2022 y 2026, y había dicho que se iría para su casa al terminar el cuatrienio. Sin embargo, no dejó la política. Por el contrario, ahora es la única funcionaria ad honorem de Casa Presidencial.
El mismo día que llamó “vergüenza nacional” al fiscal general, Laura Fernández aseguró que no estaba “copiando” Rodrigo Chaves, “como dicen los troles”.
“No, no: mire”, se dirigió particularmente a Díaz, “aprenda a conocerme y vaya acostumbrándose a cómo va a ser la relación de trabajo”.
