Por: Laura Ávila.   24 agosto
En los últimos años Panamá impuso barreras comerciales y la más reciente afecta a empresas que se dedican a exportar productos lácteos como Dos Pinos. Foto: Archivo EF.
En los últimos años Panamá impuso barreras comerciales y la más reciente afecta a empresas que se dedican a exportar productos lácteos como Dos Pinos. Foto: Archivo EF.

Costa Rica y Panamá suman una seguidilla de tensiones que van in crescendo y que profundizan las fronteras comerciales. En poco más de dos años las autoridades locales acudieron dos veces al Mecanismo de Solución de Controversias Comerciales entre Centroamérica, ante la imposibilidad de encontrar una solución mediante la vía del diálogo.

Esta es la solución más expedita a la que deben aspirar dos socios comerciales regionales para zanjar sus diferencias. Los litigios escalaron a este organismo por las barreras que se impusieron a la exportación del tomate y la carne bovina.

A estos antecedentes se suma que el 1.° de julio Panamá no renovó los permisos para las exportaciones ticas de lácteos y productos cárnicos. Este caso también podría escalar hasta un tribunal arbitral.

La seguidilla de conflictos evidencian el aumento en las tensiones comerciales entre las naciones vecinas.

A esta problemática se le suman los vientos proteccionistas anunciados por el presidente Laurentino Cortizo en mayo de 2019. El también empresario y ganadero dijo que su aspiración era revisar los tratados de libre comercio con Estados Unidos, Costa Rica y Nicaragua.

En este ajedrez comercial Costa Rica también tiene su cuota de responsabilidad considera Ronald Saborío, exembajador de Costa Rica ante la Organización Mundial del Comercio (OMC); pues Renato Alvarado, ministro de Agricultura y Ganadería aboga por medidas proteccionistas para favorecer a los agricultores nacionales.

El jerarca manifestó su “rotunda oposición” hacia la apertura comercial en el perfil de Facebook del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) el pasado 2 de mayo. Ahí expuso que “los marcos jurídicos de defensa comercial imposibilitan la aplicación de instrumentos para una protección real de la producción nacional”.

Esto solo por citar un solo ejemplo en el repertorio proteccionista costarricense.

“Se podría decir que sí están creciendo las fronteras con Panamá porque el peor escenario para dos países vecinos en comercio es que los dos sean proteccionistas. A diferencia de años pasados en que Costa Rica era la fuerza en la región que empujaba hacia la armonización de las reglas, la transparencia y la apertura de mercados, Costa Rica se ha convertido en un país proteccionista y Centroamérica no avanza como antes hacia la integración económica”, afirmó Ronald Saborío, exembajador de Costa Rica ante la OMC.

Panamá es un socio comercial importante para Costa Rica y es el que tiene mayor peso en las exportaciones hacia el mercado centroamericano.

En el 2019 el país contabilizó $2.437 millones de divisas en exportaciones hacia Centroamérica de las cuales $614,2 millones provenían de Panamá, según consta en el Informe de Anual de Labores de Mayo 2019 a Abril 2020 del Ministerio de Comercio Exterior (Comex).

Choques comerciales escalaron a tribunales

El más recientedesencuentro entre los vecinos estalló el 1.° de julio cuando las exportaciones de la Cooperativa de Productores de Leche Dos Pinos con destino hacia el país sudamericano, estaban detenidas porque la Autoridad Panameña de Seguridad de Alimentos (Aupsa) no renovó los permisos de exportación.

La medida en impacta a 26 plantas de productos de origen animal que se dedican a producir lácteos; carne de cerdo, bovina y aves; embutidos y proteínas para balanceados, según información brindada por Comex a EF.

Ante la barrera comercial que aplicó Panamá, Costa Rica elevó el caso al Comité de Agricultura de la OMC. Sin embargo, este no es un mecanismo de solución de controversias, sino que es una llamada de atención a Panamá frente a los otros 163 miembros del multilateral para que preste atención al caso.

Pese a que las autoridades nacionales mantienen conversaciones con sus homólogos panameños, la nación sudamericana sigue firme en no renovar los permisos de las 26 plantas, confirmó Duaynier Salas, ministro ai de Comercio Exterior.

Costa Rica no descarta elevar el caso a otras instancias para encontrar una solución. El país tiene dos caminos: ir al Mecanismo de Solución de Controversias entre Centroamérica o presentar el conflicto en el Órgano de Solución de Diferencias de la OMC.

Sin embargo, Comex aún no visualiza una fecha para elevar el caso hasta alguna de estas instancias, pues esta es una decisión que debe pasar por el tamiz interinstitucional —Comex, MAG y el Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa)— y del Presidente de la República, indicó el titular de la cartera.

“Sobre el foro que se elegiría todo va a depender de lo que consideremos más oportuno, lo que se toma en cuenta es cuál es el instrumento que eventualmente tiene la consideración que respalde más la posición de Costa Rica”, comentó Salas.

Este es el organismo al que se ha acudido en los últimos años para superar las barreras comerciales con Panamá. Pero en este contexto la opción de llevar el litigio hasta el mecanismo multilateral de la OMC también está sobre la mesa.

Mientras el diálogo infructuoso se extiende, los empresarios contabilizan pérdidas millonarias.

“Durante el año 2019 exportamos hacia Panamá un total de $614,2 millones de los cuales $29,1 corresponden a estos productos de origen animal. Para el primer semestre del 2020 exportamos $240,5 millones y $14,4 millones son de productos de origen animal. Esto nos da un promedio mensual de pérdidas de $2,4 millones a raíz del cierre de Panamá”, indicó Laura Bonilla, presidenta ejecutiva de la Cámara de Exportadores de Costa Rica (Cadexco).

El obstáculo para exportar lácteos y carnes no es el único que se presentó en los últimos años. En setiembre de 2018 el Ministerio de Comercio e Industrias de Panamá aplicó barreras que afectaron la comercialización de carne bovina proveniente de Costa Rica y Nicaragua.

Las autoridades nacionales consideraron la medida como “injustificada” y disonante con los parámetros de integración centroamericana.

Ante la falta de una solución por la vía del diálogo el país tuvo que acudir al Mecanismo de Solución de Controversias Comerciales entre Centroamérica. En este caso puntual, los socios comerciales ya superaron las diferencias, dijo el Ministro de Comercio Exterior a EF.

Ese mismo año (2018) el tomate fresco o refrigerado también enfrentó otra barrera comercial, porque Aupsa aplicó una medida de emergencia fitosanitaria bajo la sospecha de la existencia de la plaga Tuta Absoluta, una polilla que afecta las plantas y que puede causar su muerte.

Costa Rica calificó la medida como “un cierre de facto” por parte del mercado panameño, pues la acción carecía de fundamento técnico. El Servicio Fitosanitario del Estado (SFE) llegó a un acuerdo con las autoridades panameñas y mediante un plan operativo se propusieron medidas para mitigar la plaga.

No obstante, Panamá no emitió la resolución para autorizar las exportaciones de tomate. Por eso, una vez más, Costa Rica acudió hasta el Mecanismo de Solución de Controversias Comerciales entre Centroamérica.

La consulta se elevó el 7 de marzo de 2019 y ya está en la fase final de resolución por parte del Tribunal Arbitral, según indicó el titular de Comex.

Las dificultades para exportar tomate se arrastraban desde la administración Solís Rivera, cuando Alexánder Mora, se desempeñaba como ministro de Comercio Exterior y en 2016 ya veía dificultades para la venta de la fruta en Panamá por razones fitosanitarias.

Durante ese cuatrienio Costa Rica también puso frenos a la importación de carne congelada que se traía desde Panamá para producir hamburguesas. Pues en una inspección rutinaria el Senasa encontró problemas de calidad (herrumbre en las toldas que molían la carne) y por eso se frenó la importación.

La suspensión fue temporal y luego de que la planta rectificó, Costa Rica continuó con la importación del producto. Mora asegura que el caso se quiso presentar como una reacción proteccionista de parte del gobierno costarricense, sin embargo, la medida se tomó porque se incumplían los controles de calidad.

No todos los conflictos escalaron hasta un tribunal, algunos se solucionaron mediante la vía del diálogo.

Entre mayo de 2019 y abril de 2020 los transportistas costarricenses que ingresaban vacíos a Panamá debían presentar una nota de la empresa exportadora que los había contratado para poder ingresar a la nación vecina. Una medida similar también se aplicaba en Costa Rica.

Esto iba en contra del Reglamento sobre el Régimen de Tránsito Aduanero Internacional Terrestre; para facilitar el comercio se realizó una reunión bilateral entre Costa Rica y Panamá y se eliminó la medida.

Pese a que las naciones lograron conciliar, este antecedente muestra barreras recíprocas al comercio multilateral.

Los conflictos comerciales de los últimos años empañan la buena relación que tradicionalmente se tuvo con el mercado panameño y que incluso permitió aumentar el flujo comercial.

“Lo que es deseable es que los países dejen de lado sus posiciones y traten de buscar mecanismos que generen beneficios para los exportadores y que se puedan tomar decisiones como en el pasado”, indicó Fernando Ocampo, exviceministro de Comercio Exterior y decano de Lead University.

Vendaval proteccionista

Panamá es uno de los socios comerciales de Costa Rica que tiene mayor peso dentro del mercado centroamericano, al primer semestre del 2020 las exportaciones a la nación sudamericana dejaron al país divisas por $240,5 millones.

Los cinco productos que lideran las ventas en Panamá son los medicamentos, antisueros, demás jarabes para la preparación de bebidas gaseadas, artículos de plástico para envasado y explosivos preparados. De acuerdo a información suministrada por la Promotora de Comercio Exterior (Procomer).

Entretanto, el presidente Laurentino Cortizo ha dado señales de que quiere dar marcha atrás en materia de apertura comercial, tras anunciar que desea revisar los tratados de libre comercio con los países centroamericanos —específicamente Costa Rica y Nicaragua—.

El alegato es que perjudican a los productores panameños quienes están disconformes con las importaciones porque estas desplazan sus productos del mercado panameño.

Ante la más reciente disrupción comercial —a los lácteos y las carnes— el Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) de Panamá, afirmó que está de acuerdo con las medidas que tomaron las autoridades sudamericanas. Esto por estar “en defensa legítima de la seguridad sanitaria y alimentaria del consumidor y del productor panameño y en protección del comercio internacional”.

Así consta en una nota publicada por el diario La Nación el pasado 11 de agosto.

Las dificultades que enfrentan ambos socios comerciales es producto de las señales proteccionistas que emiten cada uno, considera el exembajador de Costa Rica ante la OMC.

“Costa Rica se ha convertido en un país proteccionista también eso puede tener un efecto en la actitud de los países hacia Costa Rica. Conocemos el caso del aguacate y si el país tiene ese comportamiento e irrespeta o falta el respeto al derecho internacional, los otros países hacen lo mismo”, agregó Saborío.

El caso del aguacate escaló hasta la OMC luego de que el país restringiera la llegada de la fruta mexicana bajo el argumento de que debía proteger la producción nacional del viroide sunblotch o mancha de sol, que presuntamente estaba en las plantaciones mexicanas.

EF consultó al Ministro de Comercio Exterior si con la barrera comercial que experimentan los lácteos y las carnes podría existir un conflicto de intereses para proteger a los empresarios panameños, no obstante, el jerarca indicó que no podía referirse al tema.