Economía y Política

Coronavirus le abre la puerta a China para mantener enemistades con el resto del mundo

El poder chino multiplica los enfrentamientos con el resto del mundo, sin temor aparente a condenas ni sanciones internacionales.

Fortalecido por su poder económico, el gigante asiático ha dejado a un lado la moderación diplomática bajo la autoridad de Xi Jinping que, desde su llegada al poder a finales de 2012, ha “desenvainado la espada”, observa el experto Steve Tsang, de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de Londres (SOAS, por sus siglas en inglés).

Algo que puede explicarse por necesidades de política interior: aunque ha reducido considerablemente los contagios, el país enfrenta las graves consecuencias económicas del nuevo coronavirus, apunta la politóloga Ling Li, de la Universidad de Viena.

La firmeza de Pekín "le ayuda a consolidar la legitimidad del Partido [Comunista chino, PCC] y de los dirigentes", estima por su parte, Li Mingjiang, de la Universidad nacional de Tecnología Nanyang en Singapur.

"Cualquier política exterior china resuena en el interior. El nacionalismo y la exaltación de la fuerza parecen prevalecer sobre el marxismo", dice el experto en cultura china François Godement, del Instituto Motaigne.

Guerra comercial, tecnológica y diplomática y sanciones recíprocas: el enfrentamiento entre las dos primeras potencias mundiales alcanzó un nivel espectacular bajo el presidente estadounidense, Donald Trump. Pero se ha exacerbado con el coronavirus, pues Trump recuerda insistentemente que la epidemia apareció en China.

La incapacidad de los países occidentales para detener la enfermedad "dio alas al PCC, aumentó su confianza y le empujó a actuar de forma más audaz", observa Ling Li.

“La crisis del COVID-19 pasó de ser una carga a convertirse en una ventaja táctica para China”, señala Godement.

Haciendo caso omiso de las advertencias de los países occidentales, Pekín promulgó el martes una ley de seguridad nacional en Hong Kong, que hace temer un retroceso sin precedentes de las libertades en la excolonia británica. El texto fue adoptado a puerta cerrada y en menos de seis semanas por el parlamento chino, saltándose el Consejo Legislativo hongkonés.

"No es asunto suyo", lanzó en respuesta a las amenazas de sanciones occidentales, Zhang Xiaoming, un alto responsable de relaciones hongkonesas en Pekín, cuando se producían las primeras detenciones bajo la nueva ley en Hong Kong.

Reino Unido provocó la ira de Pekín al anunciar su intención de ampliar el acceso a la nacionalidad británica para potencialmente millones de ciudadanos hongkoneses. Pekín se reserva el derecho a tomar "medidas adecuadas" como represalia.

Para el poder taiwanés, el comportamiento del régimen comunista en Hong Kong es la prueba de que el principio "un país, dos sistemas", que Pekín propone igualmente en la isla rival, no es viable. El ejército chino multiplicó las incursiones en el espacio aéreo taiwanés en los últimos meses.

Por primera vez en 45 años, soldados chinos e indios murieron en combates sin armas el 15 de junio en su frontera disputada en el Himalaya. Los dos Estados se acusan mutuamente, pero Nueva Delhi lamenta 20 muertos mientras que Pekín no publicó ningún balance. En respuesta, el gobierno indio bloqueó decenas de aplicaciones chinas y los consumidores boicotean productos chinos.

Chinos y canadienses están enemistados desde la detención de Meng Wanzhou, alta dirigente del gigante privado chino de las telecomunicaciones Huawei, a finales de 2018 en Vancouver a petición de Estados Unidos.

Apenas 10 días después, Pekín arrestaba a dos canadienses, acusados de espionaje, y ya no oculta el hecho de usarlos como moneda de cambio. Y las relaciones podrían deteriorarse aún más si Ottawa extradita a Meng a Estados Unidos.

Pekín no se tomó muy bien la propuesta australiana de abrir una investigación internacional independiente sobre la aparición del nuevo coronavirus a finales de 2019 en Wuhan (centro de China).

El régimen chino bloqueó importaciones australianas, mientras que Canberra anunció una política de rearme para hacer frente al auge de China.

Pekín está realizando esta semana ejercicios militares en mar de China meridional, una zona disputada con otros países vecinos.

Vietnam condenó estas maniobras, así como Estados Unidos, que a menudo envía al lugar barcos de guerra en nombre de la “libertad de navegación”, a riesgo de provocar “un incidente”, según Pekín.

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