Por: Laura Ávila.   2 septiembre
Desde 1961 el país solicitó $1.238 millones al FMI, según datos del Banco Central de Costa Rica (BCCR). Foto: Archivo EF.
Desde 1961 el país solicitó $1.238 millones al FMI, según datos del Banco Central de Costa Rica (BCCR). Foto: Archivo EF.

Desde 1961 Costa Rica tocó las puertas del Fondo Monetario Internacional (FMI) en 17 oportunidades y durante las negociaciones se comprometió a implementar ajustes para estabilizar la economía. Sin embargo, en 59 años de idas y venidas el multilateral solo desembolsó recursos en 10 ocasiones.

Esto se debe a dos situaciones: que el país incumplió las metas negociadas o que no llegó a necesitar los recursos porque la solicitud de crédito se hizo de manera precautoria, tal y como sucedió en el 2009. Así lo dio a conocer el Banco Central de Costa Rica (BCCR) a EF.

El listado se verá engrosado con el recien aprobado Instrumento de Financiamiento Rápido (FRI por sus siglas en inglés) por más de $500 millones. Además el Gobierno pretende pactar una Extended Facility (EFF), conocido como instrumento de servicio ampliado, por $1.750 millones en un plazo de tres años.

A lo largo de los años, el país acudió al fondo cuando enfrentó problemas en la política cambiaria, la balanza de pagos o decrecimiento en las reservas internacionales, tal y como sucedió en la década de los ochentas cuando el BCCR sufrió una sangría de recursos a raíz de la crisis económica.

Por eso al recordar la historia patria de la década de los ochentas y noventas saltan a la memoria los Programas de Ajuste Estructural (PAES), una estrategia para abrir la economía y que permitió superar el modelo de sustitución de importaciones que por años predominó en el país.

Tipo de cambio

Para la elaboración de este trabajo se analizó cada crédito que se negoció con el multilateral desde 1961, la pretensión de EF era conocer todo el dinero que se negoció y que se otorgó en cada ocasión.

Sin embargo, al hacer la investigación se enfrentó a una barrera metodológica pues para hacer el cálculo de los Derechos Especiales de Giro (DEG) ―unidad en que el multilateral aprueba los créditos― se debe utilizar el tipo de cambio que el FMI establece diariamente, no obstante, la página web del multilateral solo cuenta con registros de los tipos de cambio a partir de 1981.

EF solicitó al multilateral los tipos de cambios históricos desde 1961 pero no obtuvo respuesta. Para hacer las conversiones de este reportaje se utilizaron los tipos de cambio (SDR1) del día en que se aprobó cada crédito y este indicador se utilizó en cada conversión.

¿Qué pasó?

Desde 1961 Costa Rica solicitó la ayuda del FMI en 17 ocasiones y el multilateral otorgó recursos en el 58% de las veces.

El periodo en que dio la mayor cantidad de fondos fue entre 1961 y 1980. En ese momento Costa Rica solicitó acuerdos en 1961, 1962, 1965, 1966, 1967, 1976 y 1980; y solo en 1976 el FMI no hizo depósito de dinero.

Entre 1981 y el 2020 solicitó diez créditos y el país obtuvo recursos en 1981, 1982, 1985 y 1991. (ver tabla).

Los años en que no se recibió dinero del organismo fue porque el país incumplió las metas trazadas o no se necesitaron los créditos.

Tal es el caso de las líneas de financiamiento negociadas en 1995 y el 2009. Para conocer qué sucedió EF puso bajo la lupa ambos momentos históricos.

El 29 de noviembre de 1995 el FMI aprobó un crédito SBA por el que se desembolsaron 52 millones de Derechos Especiales de Giro (DEG). Es decir $77,3 millones al tipo de cambio para los DEG correspondientes al 29 de noviembre de 1995. Sin embargo, tras una extensa y ardua negociación los recursos nunca vieron la luz.

Costa Rica acudió al fondo porque desde mediados de 1993 enfrentaba condiciones económicas adversas, en ese año la inflación se mantenía en 9% pero para 1994 se disparaba al 20%. La situación fiscal también era crítica y el déficit rozaba el 8% del Producto Interno Bruto (PIB).

De ese total 1,8 puntos porcentuales eran por las pérdidas que había generado la quiebra del Banco Anglo, según consta en la carta de intenciones que Costa Rica presentó ante el fondo el 13 de octubre de 1995.

“Era una situación compleja, estaba la quiebra del Banco Anglo y el Gobierno tenía que asumir la responsabilidad. Se negoció con organismos internacionales para restablecer la economía y la confianza, acudir al FMI era como un sello de calidad”, comentó Fernando Herrero, exministro de Hacienda durante la administración Figueres Olsen.

No obstante, Costa Rica se había comprometido a cumplir ciertas metas y una de ellas era enderezar las finanzas públicas en tiempo récord: el programa visualizaba una reducción del déficit al 0,5% para 1996.

El entonces ministro de Hacienda, Fernando Herrero, dejó la cartera y en su lugar ingresó Francisco de Paula Gutiérrez, quien decidió buscar una relación distinta con el multilateral.

“Recuerdo que la meta fiscal era imposible de alcanzar y me pareció que era mucho más decente y efectivo decirles que no podíamos cumplir las metas pero que sí queríamos asesoría porque nos interesaba estabilizar la economía”, aseguró el economista Francisco de Paula Gutiérrez.

En este caso el fondo dio por concluido el acuerdo sin que se desembolsara el dinero.

Pasaron 13 años y el 11 de abril de 2009 el FMI nuevamente aprobó un SBA por 492,3 millones de DEG, según consta en el registro del multilateral. Este era un crédito precautorio para paliar los efectos de la crisis financiera internacional.

De acuerdo a los cálculos realizados por EF con el tipo de cambio del FMI al 11 de abril de 2009 en ese momento se pactaron $732 millones.

En el 2008 el país no enfrentaba una crisis fiscal, de hecho, en el 2007 se había registrado un superávit de ¢86.753 millones (cifras en colones corrientes) una situación que no se presentaba desde 1957, de acuerdo a una nota de La Nación del 17 de enero de 2008.

Sin embargo, la crisis mundial preocupó a las autoridades y se optó por un blindaje financiero para evitar que los clientes drenaran los dólares del sistema bancario.

Cuando se alza una ola de incertidumbre en momentos de crisis los clientes bancarios suelen cambiar la moneda local por divisas extranjeras, en este caso dólares, y el temor era que se diera una sangría de las reservas del BCCR. Así lo aseguró Francisco de Paula Gutiérrez, quien fungía en ese entonces como presidente del Central.

Al anunciar el crédito con el FMI y otro con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), los temores se disiparon y no se tuvo que recurrir al endeudamiento.

A pesar de que en 1995 y el 2009 el FMI no brindó los recursos, en otras ocasiones sí lo hizo. Este es el caso del préstamo por 33,6 millones de DEG que se aprobó el 8 de abril de 1991 y que expiró el 30 de setiembre de 1992.

Al hacer la conversión de los DEG se obtienen $46 millones con el tipo de cambio del FMI al 08 de abril de 1991. En total se otorgaron $35 millones, es decir, el 76% de los recursos.

Entre 1991 y 1992 fue el último momento en que el FMI otorgó recursos a Costa Rica.

¿Por qué se otorgó el dinero en ese momento? Porque a inicios de esa década se cumplieron todas las metas fiscales del programa de estabilización económica, que constaba en reducir el déficit de todo el sector público a 1,5% del PIB.

Esta fue una reducción sustancial pues en 1989 y 1990 esta cifra alcanzó el 4,1% y 4,4% respectivamente. Así consta en una publicación La Nación del 3 de febrero de 1993.

Las metas fiscalizadoras del programa de estabilización macroeconómica del FMI se cumplieron su totalidad, según consta en esta nota del diario La Nación de febrero de 1993. Foto: Tomada del archivo físico de La Nación.
Las metas fiscalizadoras del programa de estabilización macroeconómica del FMI se cumplieron su totalidad, según consta en esta nota del diario La Nación de febrero de 1993. Foto: Tomada del archivo físico de La Nación.

Para cumplir la meta se restringió el gasto público, no se construyó obra pública, se implementó un programa de movilidad laboral voluntaria, se eliminaron las plazas vacantes para reducir el tamaño del aparato estatal, y se mejoró la recaudación fiscal, comentó el expresidente de la República, Rafael Ángel Calderón.

“El acuerdo con el fondo fue muy importante para crear el clima de confianza nacional y extranjero que se requiere para la inversión. La reducción del déficit la pidió el FMI y nosotros señalamos dónde”, agregó el exmandatario socialcristiano.

Los PAES

Al hablar sobre el FMI casi siempre saltan a la memoria los Programas de Ajuste Estructural (PAES), sin embargo, estos no son producto de las negociaciones con el fondo.

En este caso la estabilización económica está a cargo del FMI y los ajustes estructurales están a cargo del Banco Mundial (BM), y es ahí donde nace el germen de los PAES, según explicó Francisco de Paula Gutiérrez.

Esta fue una estrategia que implementaron varios gobiernos durante las décadas de los ochentas y noventas, para lograr una mayor apertura de la economía y modificar el modelo de sustitución de importaciones que por años había predominado en el país

Uno de los PAES se implementó en la administración de Luis Alberto Monge y otro durante el primer mandato de Óscar Arias. El país barajó un tercer programa de ajuste pero no se concretó, pues durante el gobierno de José María Figueres se optó por otra ruta.

¿En qué consistían? Prácticamente todos seguían una línea similar y trataban de tomar medidas paralelas para abrir la economía.

Se promocionaron las exportaciones, se promovió la creación del sector financiero privado, se orientó el uso de la tierra, se eliminó el control de precios por parte del Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC) y se estimuló una mayor participación del sector privado, según Eduardo Lizano, economista y expresidente del BCCR.

Eliminar el control de precios por parte del Estado permitió que el mercado interno funcionara de manera más dinámica. Los aranceles de aduana representaban un obstáculo y encarecían las exportaciones, esta era una barrera que se había implementado para proteger la producción interna.

Al implementar los PAES se redujeron los aranceles y de esta forma los productos internacionales pudieron entrar en competencia con los nacionales.