El estado de la confianza de los consumidores costarricenses revela una paradoja en sus proyecciones a corto plazo: aunque una gran mayoría prevé percibir mayores ingresos, el clima y las perspectivas sobre el desempleo y la pobreza sufrieron un fuerte deterioro en el último trimestre. Según la Encuesta del Consumidor de la Universidad de Costa Rica (UCR) de agosto de 2026, los resultados muestran expectativas más negativas ante los problemas sociales del país.
El espejismo del aumento de ingresos
Al consultar sobre la situación económica personal para los próximos 12 meses, un 61,3% de los consumidores espera que los ingresos de su familia sean mayores. Esta cifra refleja un optimismo particular en los hogares, al registrar un aumento de 5,8 puntos porcentuales respecto a la medición de mayo anterior.
Sin embargo, este aparente desahogo financiero tiene un matiz inflacionario que diluye la expectativa de mejorar la capacidad de compra. Entre los encuestados, un 43,0% afirmó que el aumento esperado en sus ingresos familiares será proporcional al aumento de los precios. Esto implica que, para un segmento considerable de la población, percibir más dinero no se traducirá en una mejora real de su poder adquisitivo a lo largo del próximo año.
La percepción económica de los hogares costarricenses refleja cautela ante el incremento en las expectativas de desempleo y pobreza. (Jose Cordero)
Alarma social: desempleo y vulnerabilidad
El contraste más marcado del informe de agosto recae en las perspectivas del campo social, las cuales revelaron un desmejoramiento significativo de cara a los próximos 12 meses.
Mayor pobreza: El porcentaje de personas que espera un incremento de la pobreza en el país escaló a un 39,4%. Este indicador sufrió un aumento importante de +9,1 puntos porcentuales en comparación con los datos reportados hace tres meses.
Aumento del desempleo: Paralelamente, se disparó la preocupación por el mercado laboral. Un 37,2% de los consumidores encuestados espera que el desempleo sea mayor en los próximos meses. Esta cifra refleja un crecimiento de +7,7 puntos porcentuales frente al trimestre anterior.
Ambas variaciones (pobreza y desempleo) superan holgadamente el margen de error de la encuesta para este tipo de variables (2,9 puntos porcentuales), lo que evidencia un cambio estadísticamente representativo hacia el pesimismo en el ámbito social.
De este modo, aunque el Índice de Confianza del Consumidor general (ICC) logró estabilizarse en 55,9 puntos, la medición deja en evidencia que el ambiente de reserva ante las problemáticas sociales persistirá como uno de los grandes frentes de presión ciudadana en el arranque de la administración Fernández-Delgado.
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