Las nuevas contrataciones de talento realizadas en 2025 por empresas extranjeras instaladas en el país evidenciaron una desaceleración en comparación con la generación de empleo registrada en 2022.
El año pasado cerró con una variación positiva de apenas 2%, equivalente a 3.259 nuevos puestos de trabajo, según un análisis de la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (Cinde). Si bien el resultado confirma que continuaron generándose oportunidades laborales, la cifra es sustancialmente inferior al empleo neto creado por las multinacionales en 2022, cuando se contabilizaron 18.988 nuevos puestos, con una variación del 12%.
De hecho, 2025 marcó la tasa de crecimiento de empleo neto más baja de los últimos ocho años, de acuerdo con un análisis de empresas atendidas por Cinde, sustentado en datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). El empleo neto se refiere a los empleos nuevos que generan las empresas.
“El sector multinacional sigue siendo una fuente importantísima de empleo, pero mirando hacia adelante la clave va a ser no solo retener los 196.000 empleos existentes, sino recuperar el ritmo de crecimiento que veníamos teniendo en años anteriores”, aseguró Marianela Urgellés, directora general de Cinde.

Menor ritmo de crecimiento
Desde 2023, la tasa de crecimiento del empleo neto se ha mantenido en un solo dígito y con una tendencia descendente, en contraste con el periodo comprendido entre 2019 y 2022, cuando registró variaciones de dos dígitos.
Un análisis por sector muestra que los servicios concentran la mayor desaceleración en la creación de nuevos puestos de trabajo. Incluso, por primera vez, este sector reportó una contracción en el empleo anual, lo que implica que se eliminaron más plazas de las que se generaron.
El crecimiento del empleo en las empresas de servicios fue de -1,9%. En términos absolutos, el número de trabajadores pasó de 116.612 personas en 2024 a 114.420 al cierre de 2025.
La industria manufacturera, por su parte, moderó su ritmo de crecimiento, al pasar de una expansión de 6,3% en 2024 a 5% en 2025, lo que se traduce en un aumento de 18.079 a 18.986 empleos.
En contraste, el sector de ciencias de la vida registró el desempeño más sólido. La creación de empleo pasó de un crecimiento de 4,7% en 2024 a 7,8% en 2025, con un aumento de 58.360 a 62.904 puestos de trabajo.
Las razones
“El país ha perdido competitividad. El tipo de cambio afecta al sector servicios. El sector servicios es sensible al costo de la mano de obra, es el principal insumo para el sector y definitivamente el país ha perdido competitividad en los últimos años”, explicó Urgellés.
A ello se suma que el sector servicios —el principal motor de empleo de las multinacionales— enfrenta procesos de mayor valor agregado y una acelerada automatización, lo que reduce la necesidad de contratación de personal en determinadas operaciones.
En manufactura, el crecimiento moderado plantea la necesidad de recuperar el dinamismo para fortalecer el talento especializado, los encadenamientos productivos y la infraestructura física y digital.
El desempeño más saludable de ciencias de la vida, en cambio, responde a la llegada de nuevos proyectos de gran escala, una mayor sofisticación de procesos, el alto nivel del talento humano, el fortalecimiento de los encadenamientos productivos y reinversiones acompañadas de expansión.

