Por: María Luisa Madrigal.   17 diciembre, 2018
Cientos de personas en busca de empleo llegaron al Parque de Coronado, donde la Municipalidad del cantón organizó una feria para ayudar a quienes necesitan un empleo. (Foto: Graciela Solís).
Cientos de personas en busca de empleo llegaron al Parque de Coronado, donde la Municipalidad del cantón organizó una feria para ayudar a quienes necesitan un empleo. (Foto: Graciela Solís).

La reducción del desempleo es una de las puntas de lanza del nuevo Plan Nacional de Desarrollo presentado por el Ministerio de Planificación.

Entre las estimaciones del Mideplán, están reducir la tasa de desempleo del 8,95% como promedio del 2017 –último año completo– a al menos un 8,1% en el escenario más negativo y hasta a un 7,06% en el más positivo para el 2022.

Estos números no llegarán a base del desarrollo de la economía necesariamente, sino más bien de intervenciones gubernamentales necesarias, según las estimaciones de la institución.

El mismo plan pretende nivelar la tasa de desempleo que varía de manera importante entre una región y otra. Aunque las proyecciones muestran el indicador más equiparado en relación con los números actuales, las regiones Central y Brunca siguen dominando negativamente la tasa. Mientras tanto otras zonas se logran alejar un poco del creciente número de desempleados.

El Plan Nacional de Desarrollo, en esta ocasión unido al Plan Nacional de Inversión Pública, procura trazar la ruta que seguirá el país en los próximos cuatro años.

Números optimistas

La proyección del Mideplán en la tasa de desempleo se hace en dos sentidos. Una primera estimación es el escenario mínimo que pretenden alcanzar para el 2022; es decir, los números más negativos. Este es el escenario más cercano a la realidad nacional de los últimos 18 años.

Desde el 2010 Costa Rica no ha podido bajar la tasa de desempleo por debajo del 8,3% de acuerdo con la Encuesta Continua de Empleo realizada trimestralmente por el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC). Incluso, el país experimentó picos cuando el desempleo superó el 10% de la fuerza de trabajo. Los más altos fueron un 10,9% en el tercer trimestre del 2011 y 10,5% en el segundo trimestre del 2013.

Por otro lado, el mejor escenario para el 2022 proyecta números muy alejados de esta realidad. Los mejores números de Mideplán proyectan por fin bajar la barrera del 8% en el 2019. La tasa proyectada para el próximo año es del 7,9% y bajaría 0,2 puntos porcentuales al año hasta llegar a un 7,3% en el 2022.

En total se le restarían tres puntos porcentuales a la marca registrada en el primer trimestre de este año.

Para lograr esto, la propuesta del Gobierno es apostar por la participación de más mujeres en el mercado laboral.

En el 2018 el desempleo por sexo presentó diferencias importantes. La tasa de desempleo femenino para el tercer trimestre del 2018 fue de 12,7%, sin experimentar cambios con el 2017.

2,38 millones de personas eran trabajadores activos según la última estimación del 2018. De estos 1,45 millones son hombres y 927.000 son mujeres.

Otro objetivo del Gobierno es aumentar la formalización del empleo. Esta es una meta importante, pero también difícil de cumplir cuando el porcentaje de empleo informal se encuentra prácticamente invariable en los últimos años.

El porcentaje de personas ocupadas con empleo informal en el segundo trimestre del 2018 fue 45%. Creció 1,8 puntos porcentuales en comparación con un año atrás.

Cerca de 962.000 personas en el país trabajan en empleos informales, según la última ECE. 560.000 son hombres y 402.000 mujeres.

Las intervenciones

La propuesta es lograr las metas a partir de intervenciones estatales. El Mideplán estimó que, sin intervenciones, el desempleo se mantendría en un rango entre el 8,2% y el 9,1%. La mano estatal, que no necesariamente implica contratación de empleados públicos, tendría el efecto de disminuir este indicador.

Dentro del Plan Nacional de Desarrollo hay un total de 16 acciones específicas para disminuir el desempleo. Desde el Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD) hasta graduaciones de liceos rurales y técnicos con emprendimientos productivos o programas de educación dual. Cada una de las 16 intervenciones dentro del Plan están catalogadas según criterios de éxito estimado.

La mayor apuesta es el Sistema de Banca para el Desarrollo. La estimación es que 39.290 personas beneficiarias del SBD entre el 2019 y 2022 accederán a algún servicio de capacitación y formación profesional. El objetivo es profesionalizar y especializar el recurso humano para aumentar su empleabilidad.

De este grupo, unas 2.250 personas recibirán además capacitación empresarial.

Los procesos de capacitación y enseñanza serían el segundo empujón en importancia entre los esfuerzos estatales. En total, en los próximos cuatro años el Mideplán proyecta que 15.000 personas se graduarán de centros de capacitación y formación del Ministerio de Trabajo. Sumado a esto, otras 17.000 personas conseguirían completar la capacitación en el idioma inglés.

Otras intervenciones de menor rango prevén la inserción en el mercado laboral de al menos 320 personas con discapacidad. Además de 1.820 jóvenes capacitados en alfabetización digital.

Estas acciones específicas pretenden reducir un número prácticamente estancado, que solo se mueve para subir. Para el segundo trimestre del 2018, la tasa de desempleo alcanzó un 8,7%. En ese momento representó que alrededor de 205.000 personas estaban buscando trabajo de manera activa, sin encontrarlo. En el segundo trimestre del 2017, la tasa fue del 8,5%.

Desempleo por regiones

En el caso de las regiones, el objetivo estatal es que los nuevos puestos de trabajo se generen de manera prioritaria en las regiones donde la tasa de desempleo es mayor.

La tasa de desempleo es de 8,3 % en la zona urbana y de 9,7% en la zona rural, de acuerdo con los últimos datos de la ECE. Si esto se desagrega por regiones –como lo hizo el Plan Nacional de Desarrollo– los números muestran diferencias.

La región Central es la que tiene peor porcentaje de desempleo, según los datos de Mideplán. De acuerdo con la base del 2017, el desempleo en esta región alcanzó el 9,2%. La proyección más positiva según el Plan dice que el desempleo se podría bajar hasta un 7,5% para esta región y la más negativa, lo ubica en un 8,5%.

Por el contrario, la región Chorotega es la mejor ubicada dentro del indicador. El desempleo para el 2017 fue de 8,8% según Mideplán y podría caer hasta el 6,5% a partir de las intervenciones que pretende el plan.

El resto de las regiones del país se ubica entre un 7% y un 8% según el escenario. En todos los casos –con la excepción de la región del Pacífico Central con porcentajes un poco más reservados– el objetivo del Gobierno es reducir en al menos un punto porcentual el desempleo.