Economía y Política

El derecho a la desconexión digital: lo que debe saber sobre cómo aplica en Costa Rica

La anterior Asamblea Legislativa aprobó una reforma para asegurar el derecho a la desconexión digital, pero hay límites que deben considerarse

Desconectarse del trabajo al terminar la jornada laboral es algo común pero que tomó relevancia a raíz de la popularización del teletrabajo durante la pandemia de COVID-19.

Ante esto, diferentes países crearon legislación para proteger esta práctica como un derecho, conocido generalmente como desconexión digital. Costa Rica también se unió a esta tendencia y la Asamblea Legislativa aprobó un proyecto de ley que reforma el artículo 9 de la Ley para Regular el Teletrabajo (9.738), con el fin de asegurar la desconexión laboral.

Abogados especialistas consultados recalcan que el texto viene a reforzar un tema que ya cobija la legislación costarricense.

En esencia el texto no añade nada nuevo. La persona trabajadora siempre ha tenido el derecho a desconectarse de su trabajo una vez finalizada su jornada. Sin embargo, la reforma viene a reforzar el derecho a la desconexión, con el fin de que se garantice tiempo de descanso.

“Es una garantía para los colaboradores que forman parte de la organización de respetar el tiempo de ocio, tiempo en familia y tiempos de descanso”, afirmó Gabriela Roberti, directora de Grupo Innova.

Pero el texto hace una salvedad cuando se trata “de situaciones imprevistas y urgentes, en las que se debe contar con su anuencia (la del trabajador)”. Y aquí se podría marcar el objetivo de la reiteración de ese derecho.

El derecho a desconectarse está limitado por un deber de colaboración para atender situaciones de emergencia, que obliga a todo trabajador a prestar ayuda o laborar en jornada extraordinaria, algo que se conoce como un deber residual: si el patrono llama al empleado y se justifica lo extraordinario y la necesidad, el trabajador debe atender.

“Lo que viene ocurriendo y se quiere regular es una tendencia a abusar de este deber de colaboración que somete a los trabajadores a un ligamen mayor al razonable”, dijo Mario Navarro, asociado de Facio & Cañas. Lo anterior causa que, en ocasiones, se convoque al empleado para situaciones que no lo ameritan.

Responder esta pregunta no es tan fácil. Uno de los vacíos de la legislación es que no se especifica qué son emergencias o imprevistos.

Navarro apuntó que el texto tiene áreas de mejora, pero recordó que el Código de Trabajo sí contiene regulaciones sobre situaciones de emergencia.

Además, también se recomienda que las empresas establezcan políticas internas que definan cuándo una situación puede ser considerada emergencia o imprevisto que faculten contactar a un colaborador, y cómo contactarlo.

Si se trata de una solicitud de prestación de servicios, es decir, de continuidad de la jornada, se cae en tiempo extraordinario, que se paga con un recargo del 50% del valor de la jornada ordinaria.

Si el mensaje es sobre temas que pueden ser tratados dentro del tiempo ordinario, se genera una actuación ilegal.

“Lo fundamental es que el trabajador entienda que, si no se trata de situaciones que se justifique atender fuera de la jornada ordinaria, puede no responder”, aseguró Luis Sánchez, de Facio & Cañas.

Si la situación es extrema, puede caer en acoso, para lo que existen mecanismos legales desde denuncias hasta terminar la relación laboral con responsabilidad, pero siempre se recomienda buscar una solución asertiva y mediada.

La puerta del derecho a la desconexión está abierta para teletrabajadores, algo que genera confusión y vacíos, pues no se contempla, por ejemplo, a trabajadores híbridos.

Pero, de nuevo, la posibilidad de desconectarse del trabajo ya lo protege la legislación nacional y aplica a todos los trabajadores, como el derecho a disponer libremente del tiempo que no se encuentre dentro de la jornada de trabajo.

No. Solo se consagra, con otras palabras, un derecho que ya está protegido pero pensado específicamente en teletrabajadores.

Tampoco. Pero los especialistas aconsejan establecer procedimientos internos y hacer uso de los canales de comunicación para buscar un equilibrio.

Algunas de las recomendaciones son:

  • Procurar que las instrucciones se giren con tiempo para responder. En caso de urgencia, el emisor debe indicar expresamente la solicitud del servicio bajo ese carácter y justificarla.
  • Planificar reuniones dentro del horario laboral.
  • Potenciar el uso de tecnología y el teletrabajo para tareas que no requieren de la presencialidad.
  • Establecer y comunicar un lineamiento interno sobre las jornadas extraordinarias para evitar posibles abusos.

Más allá de los beneficios personales que puede traer la desconexión, existen beneficios que las empresas pueden percibir.

Entre ellos están reducir el ausentismo y la rotación de personal, incentivar la creatividad relacionada a la liberación de estrés, aumentar el compromiso y el sentido de pertenencia de los colaboradores, entre otros.

La premisa es que las relaciones laborales equilibradas producen mejor y, a largo plazo, potencian la fortaleza y el crecimiento de la empresa, afirmó Sánchez.

El derecho a la desconexión está protegido en varios países.

En Francia entró a regir una reforma al respecto en el 2017 y en España se promulgó una ley un año después.

En América Latina también hay algunos ejemplos. Argentina avaló una ley sobre teletrabajo que entró en vigencia en el 2021, en la que se menciona que el empleador no podrá exigir al trabajador “la realización de tareas, ni remitirle comunicaciones, por ningún medio, fuera de la jornada laboral”.

En Colombia se aclara que “la inobservancia del derecho a la desconexión laboral podrá constituir una conducta de acoso laboral”, mientras en Perú se plantean multas a las compañías que incumplan con esta normativa.

Francisco Ruiz León

Francisco Ruiz León

Periodista de la sección de Economía y Política de El Financiero. Bachiller en Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo por la Universidad de Costa Rica.

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