Por: Manuel Avendaño A..   2 mayo
Conferencia de prensa con el nuevo Directorio Legislativo encabezado por Carlos Ricardo Benavides del PLN quien presidirá el Congreso para el periodo 2019-2020. Fotografía: Albert Marín.
Conferencia de prensa con el nuevo Directorio Legislativo encabezado por Carlos Ricardo Benavides del PLN quien presidirá el Congreso para el periodo 2019-2020. Fotografía: Albert Marín.

El enfrentamiento político del 1.° de mayo por el nuevo Directorio Legislativo dejó los mismos resultados que cualquier otra guerra: un nuevo orden de fuerzas y banderas que se perfilan para ganar poder en el Congreso. También dejó perdedores, fisuras y un acuerdo firmado.

El primer cambio es la destrucción de la alianza tripartita entre las fracciones más numerosas de la Asamblea Legislativa. El llamado “bloque pro reforma” conformado por el Partido Liberación Nacional (PLN), Partido Acción Ciudadana (PAC) y Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), ya no va más.

Fue esa alianza la que llevó a Carolina Hidalgo a la presidencia del Congreso hace un año con 35 votos que le permitieron superar a Carlos Avendaño, del Partido Restauración Nacional (PRN), quien solo obtuvo 15 sufragios de respaldo. Para entonces la herida del enfrentamiento presidencial entre Carlos Alvarado del PAC y Fabricio Alvarado del PRN estaba bastante fresca.

Esa misma alianza PUSC-PAC-PLN fue la impulsó la aprobación de la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, el 3 diciembre del 2018, con 34 votos y la que permitió la reforma al reglamento legislativo con 41 votos en marzo de este año.

Pero las cosas cambiaron después del pasado miércoles 1.° de mayo. Restauración Nacional, acérrimo rival del PAC, aprovechó las negociaciones encabezadas por el presidente del Congreso, Carlos Ricardo Benavides, para subirse al bloque de la alianza y tomar el espacio que dejó el PUSC en su afán por separarse del oficialismo y quitarse de encima el estigma del cogobierno.

¿La nueva alianza?

Para el segundo año legislativo existe una nueva alianza que también se garantiza 36 votos en la matemática legislativa más simple, aunque los intereses y las ideologías partidarias podrían sumar o restar apoyos.

El nuevo bloque que gobierna el Directorio Legislativo ahora es liderado por el PLN de la mano de Benavides, quien presidirá el Congreso hasta 2020 y quien además gestó las negociaciones políticas que permitieron armar un comando multipartidista.

Carlos Avendaño de Restauración Nacional felicita a Laura Guido del PAC luego de que fuera electa como primera secretaria del Directorio Legislativo. Fotografía: Rafael Pacheco.
Carlos Avendaño de Restauración Nacional felicita a Laura Guido del PAC luego de que fuera electa como primera secretaria del Directorio Legislativo. Fotografía: Rafael Pacheco.

EL PAC se mantiene, pero pasa a la primera secretaría que ejercerá Laura Guido, pero la salida del PUSC le abrió la puerta a Carlos Avendaño del PRN para que asumiera el cargo de segundo secretario en una trinidad política que muy pocos hubieran imaginado hace un año.

¿Cómo firmaron un acuerdo dos partidos con posiciones ideológicas y agendas tan diferentes? El acuerdo se limita a señalar los temas que comparten como prioridades estas bancadas, pero evita amarrar posiciones en torno a proyectos específicos. Es decir el acuerdo señala una agenda a discutir, pero no una posición conjunta en torno a cada tema.

La alianza 2019-2020 sumó a Patricia Villegas y Zoila Volio, del Partido Integración Nacional (PIN); a Otto Roberto Vargas, del Partido Republicano Social Cristiano (PRSC) y al independiente Erick Rodríguez Steller.

Acción Ciudadana y Liberación Nacional tratan de mantener y cuidar un núcleo 36 votos que les permita impulsar los temas más relevantes para ambos en la agenda legislativa venidera, tal y como lo hicieron durante el primer año legislativo. Así lo interpretó Alex Sibaja, analista y exdiputado.

Un acuerdo ambiguo

El documento firmado por el PLN, el PAC y Restauración Nacional el 30 de abril, se aleja de los acuerdos tradicionales que se suscribían años atrás en el Congreso y en los que quedaban plasmados los números de expedientes y nombres completos de los proyectos de ley que le interesaban a cada fracción.

El acuerdo que permitió la holgada elección del nuevo Directorio es más general, menos concreto y abre espacios para que cada bancada mantenga sus posiciones y diferencias.

Para ponerlo en contexto, el primer eje del acuerdo coloca el tema de los eurobonos como un “compromiso” del nuevo bloque. Sin embargo, el texto no específica cuál proyecto, de los tres que se barajan en el Congreso actualmente, será el que se convierta finalmente en ley.

El Gobierno presentó un texto en el que pide autorización para emitir bonos de deuda externa por $6.000 millones en seis años. En la Comisión de Asuntos Económicos el PAC y el bloque independiente Nueva República promueven una iniciativa para que el monto se reduzca a $2.500 millones en dos años, al tiempo que el PLN impulsa otra propuesta para que los eurobonos sean por $1.500 millones con permiso para colocarlos solamente en 2019.

La redacción del acuerdo que sentó las bases de la alianza PLN-PAC-PRN es bastante general y deja zonas grises para que cada bancada asuma sus posiciones ideológicas con base en sus intereses y agendas particulares.

Carlos Ricardo Benavides lo reconoció así tras consulta de EF. “En la construcción del acuerdo la base fundamental es reconocer nuestras diferencias, ni somos iguales, ni nos parecemos en algunas posiciones ideológicas, ni apoyamos los mismos asuntos todo el tiempo. Para poder construir en un parlamento multipartidista hay que aceptarse así”.
Perdedores, fisuras y regresos

La fracción del PUSC luchó durante todo su primer año de gestión contra el fantasma del cogobierno que los asecha desde que Carlos Alvarado sumó figuras importantes de este partido a su Gabinete. Rodolfo Piza, excandidato presidencial de esa agrupación es ahora el ministro de la Presidencia.

Erwen Masís, exjefe de la bancada de la Unidad, fue el encargado de retar a Benavides en la contienda por la presidencia del Directorio, pero las cosas no le salieron bien.

Los socialcristianos María Inés Solís y Pedro Muñoz evidenciaron la frustración por el fracaso de su partido en la elección. Fotografía: Rafael Pacheco.
Los socialcristianos María Inés Solís y Pedro Muñoz evidenciaron la frustración por el fracaso de su partido en la elección. Fotografía: Rafael Pacheco.

Masís amarró a inicios de abril un acuerdo con el bloque de diputados independientes afines a Fabricio Alvarado y quienes se autodenominan como Nueva República, esa movida le concedió ocho votos de los evangélicos.

Sin embargo, el diputado de San Mateo no logró aumentar su caudal político.

La Unidad de distanció del PAC y eso le costó los puestos en el gobierno legislativo y posiblemente en algunas comisiones importantes como Hacendarios y Económicos.

Nueva República también se debilitó, en el camino, Floria Segreda decidió regresar a Restauración Nacional luego que renunció a esta fracción el 23 de octubre del 2018 para seguir a Fabricio Alvarado y su bloque de diputados independientes.

Para el futuro legislativo, el PUSC y Nueva República quedaron excluidos de la nueva alianza que maneja el Congreso y ahora tendrán que reconstruir el diálogo y poner en marcha una nueva estrategia.

Aunque el PLN fue el gran ganador con dos puestos en el Directorio, la “disciplina partidaria” verdiblanca no se mantuvo hasta el final. En la elección de Laura Guido del PAC para la primera secretaría los diputados Franggi Nicolás y Daniel Ulate abandonaron el plenario para no apoyar a la oficialista y mostraron las fisuras que se rumoraban semanas atrás.

Mientras los nuevos bloques políticos se acomodan de cara al segundo año legislativo, la incipiente alianza enfrenta el reto de mantenerse unida con Restauración y el PAC, acostumbrados a chocar de frente, al mismo tiempo que buscan reparar el corto circuito en la comunicación con el PUSC.