Por: Agencia AP.   29 junio

Bogotá. Las negociaciones dirigidas a poner fin al estancamiento político de Venezuela se reanudarán la próxima semana, probablemente en la isla caribeña de Barbados, de acuerdo con tres personas familiarizadas con las negociaciones entre representantes del presidente Nicolás Maduro y el líder opositor venezolano Juan Guaidó.

Las fuentes, que hablaron con The Associated Press bajo condición de anonimato debido a que ninguna de las partes ha confirmado públicamente su participación, dijeron que la ubicación de las negociaciones será decidida por el gobierno de Noruega, que está a cargo del intento de mediación y que albergó las dos rondas anteriores de discusiones en mayo.

Barbados es por ahora el sitio preferido para ejecutarse un nuevo encuentro entre las partes, una de las fuentes de la oposición dijo que todavía se están definiendo los detalles y que el sitio podría cambiarse a Noruega en el último momento. (Photo by Juan BARRETO / AFP)
Barbados es por ahora el sitio preferido para ejecutarse un nuevo encuentro entre las partes, una de las fuentes de la oposición dijo que todavía se están definiendo los detalles y que el sitio podría cambiarse a Noruega en el último momento. (Photo by Juan BARRETO / AFP)

Aunque Barbados es por ahora el sitio preferido, una de las fuentes de la oposición dijo que todavía se están definiendo los detalles y que el sitio podría cambiarse a Noruega en el último momento.

Guaidó ha restado importancia a la posibilidad de conseguir un gran avance, al insistir en que la condición para cualquier negociación es que haya elecciones presidenciales anticipadas, algo que Maduro rechaza hasta el momento.

Pero sus asesores dijeron que el líder opositor de 35 años está bajo una presión cada vez mayor por parte de Estados Unidos y otros gobiernos extranjeros para no retirarse de las negociaciones y entregar una victoria simbólica a Maduro hasta que esté claro que el asediado mandatario socialista no tiene ninguna intención de dejar el poder. La oposición se queja de que Maduro utilizó las negociaciones anteriores, patrocinadas por el Vaticano y otras entidades, para comprar tiempo.

En tanto, Maduro ha insistido en que el diálogo con la oposición es la única forma de avanzar para Venezuela, mientras que las agobiantes sanciones de Estados Unidos sobre el petróleo han exacerbado una crisis caracterizada por escasez de alimentos, combustible y medicamentos y la cual ha forzado a unos 4 millones de personas, el 10% de la población venezolana, a abandonar del país en los últimos años.

“El diálogo con los noruegos sí va, va a continuar”, puntualizó el mandatario el 27 de junio.

Guaidó, quien preside la Asamblea Nacional de Venezuela controlada por la oposición, revitalizó un movimiento opositor dividido al autoproclamarse presidente encargado del país en una protesta multitudinaria en enero luego de argumentar que la reelección de Maduro el año pasado era inconstitucional debido a que varios adversarios importantes no pudieron postularse. Rápidamente ganó el reconocimiento de Estados Unidos y de decenas de otros gobiernos del mundo.

Pero desde entonces, su impulso se ha estancado y luego de un fallido levantamiento militar en abril, la mayoría de los altos mandos de las fuerzas armadas del país, quienes tradicionalmente son los árbitros de las disputas políticas de Venezuela, cerraron filas con Maduro.

Una encuesta publicada el 2 de junio por Datincorp, con sede en Caracas, encontró que el 36% de los venezolanos reconocen a Guaidó como su presidente constitucional, comparado con 49% en febrero. La encuesta se basó en 1.200 entrevistas y tuvo un margen de error de 2,8 puntos porcentuales.

En lo que podría ser una señal de una mayor flexibilidad por parte de Maduro, su gobierno deportó el sábado a 59 colombianos que habían sido detenidos hace tres años por presuntamente formar parte de un plan para desestabilizar al país sudamericano.

Alfredo Romero del grupo de derechos humanos para prisioneros, Foro Penal, dijo que muchos habían vivido en Venezuela durante años y que ni siquiera se conocían entre ellos. Ninguno fue encausado. El grupo estima que todavía hay más de 700 presos políticos en Venezuela.