Por: Manuel Avendaño A..   16 marzo

El mundo se enfrascó en una encrucijada para buscar la carbono neutralidad en las próximas décadas y Costa Rica juega un papel fundamental en esa meta. El mayor reto está en reducir el consumo de combustibles fósiles en la flota vehicular, es ahí donde se vislumbra una luz en el camino: los carros eléctricos.

El país ya dio los primeros pasos para promover la compra de automóviles que operan con energía eléctrica en un 100%.

La Ley de Incentivos y Promoción para el Transporte Eléctrico aprobada el año pasado, aplica exoneraciones en impuestos para abaratar este tipo de vehículos y los libera del pago del marchamo por el próximo lustro.

La flota de carros y motocicletas eléctricas en Costa Rica es bastante modesta. Desde el 2009 ingresaron 150 vehículos de este tipo al país, de acuerdo con datos de la Asociación Costarricense de Movilidad Eléctrica (Asomove).

El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) maneja otras cifras y cuenta 350 carros eléctricos en el parque vehicular del país.

Para abastecerlos, hay 30 estaciones de carga -conocidas como electrolineras- en el territorio nacional, una cifra importante si se considera que debe existir un punto de recarga por cada 100 vehículos, según el estándar internacional.

Sin embargo, los autos eléctricos reclaman espacio en una flota de 1,3 millones de vehículos que utilizan combustible como fuente de energía en el país. A todas luces surge una pregunta: ¿es realmente el turno de estos vehículos en Costa Rica?

La ruta no es sencilla. Los carros eléctricos tendrán que superar un camino de obstáculos.

Primero lo primero, la confianza

La primera barrera que deben superar los carros eléctricos en para ganar popularidad en Costa Rica es la desconfianza.

En 1994 Costa Rica tenía 125,4 automóviles por cada mil habitantes, para el 2015 esa proporción creció a 293,1 unidades; lo que quiere decir, que la tasa se duplicó en un periodo en que la población creció 43,1%.

Los datos se desprenden del Informe Estado de la Nación 2016, en el cual también se explica que la flota creció de 1,16 millones de vehículos, en 2010, a 1,3 millones para finales del 2015.

Las personas en Costa Rica están acostumbradas a tener carros que operan con súper, regular y diésel. Confían en estos vehículos que recorren grandes distancias sin peligro de descargarse. Los propietarios de los carros de combustible ya programan sus visitas al mecánico cada mes para la revisión general.

El hecho de olvidarse del olor a combustible y aceite inquieta a quienes por años han tenido carros que funcionan con motores de combustión interna.

(Video) Mitos y verdades sobre tener un carro eléctrico en Costa Rica

Jesús Valverde, actual propietario de un carro 100% eléctrico, recuerda que antes de cambiar su vehículo tuvo muchas preguntas, desconfianza, temor a lo nuevo.

Tras una extensa investigación, Valverde entendió dos cosas que lo hicieron cambiar su paradigma de movilidad: que la flota vehicular es la principal fuente de gases de efecto invernadero en el país y que con un carro eléctrico iba a ahorrar mucho dinero cada mes.

La confianza es algo que se construye todos los días y así ha sido para este novel dueño de un auto eléctrico. Un año después de importar su vehículo a Costa Rica, asegura que la experiencia ha sido mejor de lo que esperaba.

Se ahorra ¢50.000 cada mes -que antes gastaba en gasolina-, el recibo de electricidad le aumentó ¢5.000, solo ha tenido que cambiar las escobillas y una llanta, el carro no hace ruido, no emana olores de gasolina o aceite. El balance para él es positivo.

También es cierto, sobre los carros de este tipo se cierne una estela de mitos que despierta dudas entre quienes piensan en hacer un cambio.

Altos precios y poca oferta

Los carros eléctricos son más costosos que los de combustible, incluso con las exoneraciones que aplica la Ley aprobada en diciembre del año pasado que empezó a regir a inicios del 2018.

Los precios que ofrecen las agencias en Costa Rica compiten con modelos alcanzables para la clase media, en parte, gracias a los beneficios fiscales que otorga la nueva legislación.

Por ejemplo, el Nissan Leaf tiene un precio de $44.900 en el mercado, pero se reduce a $39.800 cuando se le descuenta el pago de una porción de los impuestos de ventas, selectivo de consumo -que se cobra a bienes suntuosos- y sobre el valor aduanero.

La normativa establece porcentajes de exoneración para estos tres tributos por los próximos cinco años, con el objetivo de incentivar la importación y venta de carros eléctricos.

Quienes apuesten por esta tecnología también tendrá beneficios como espacios especiales para estacionar, no pagarán parquímetros, no estarán sujetos a la restricción vehicular y podrán optar por condiciones favorables para obtener financiamiento en la banca.

¿Qué pasa si usted sale hoy a buscar carros eléctricos a las agencias del país? De momento encontrará solo cinco opciones.

En la Expomóvil 2018, las empresas presentaron una pequeña oferta de este tipo de autos, se trata del Hyundai Ioniq, el Nissan Leaf, el Ford Focus, el JAC S2 y el BMW i3.

Los precios de estos carros -con las exoneraciones de la ley- empiezan en los $33.965 y pueden llegar a los $55.000.

Eso sí, los vehículos eléctricos despertaron el interés de los clientes en la última edición de la Expomóvil. Ana Lucrecia Vargas, gerente de Mercadeo de Grupo Danissa, dio cuenta de este comportamiento.

El reto de las electrolineras

30 electrolineras instaladas en el país, principalmente en la Gran Área Metropolitana (GAM), parecen poco si se comparan con las 353 gasolinerías que operan en todo el país, según datos de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep).

24/11/2017 Cartago. Unos veinte carros eléctricos de marcas como Nissan, Mitsubishi, Hyundai, BMW y Tesla, entre otros, subieron en caravana desde Paseo Metrópoli, en Cartago, hasta el Volcán Irazú. Fotografía: Rafael Pacheco.
24/11/2017 Cartago. Unos veinte carros eléctricos de marcas como Nissan, Mitsubishi, Hyundai, BMW y Tesla, entre otros, subieron en caravana desde Paseo Metrópoli, en Cartago, hasta el Volcán Irazú. Fotografía: Rafael Pacheco.

Esta es la principal barrera de infraestructura que deben enfrentar los propietarios de vehículos eléctricos en el país, quienes no pueden hacer viajes que superen 300 kilómetros, porque su auto corre el riesgo de descargarse a largas distancias de una estación de recarga.

El Laboratorio de Investigación en Vehículos Eléctricos (LIVE) del Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), realizó pruebas para medir el rendimiento y la duración de la carga de estos carros, sus resultados revelan que se requieren más electrolineras en diferentes zonas del país.

Un auto eléctrico puede llegar a Dominical o Quepos, pero si en estos lugares no hay estaciones de carga no podrían regresar.

De acuerdo con Sergio Morales, ingeniero del LIVE, estos vehículos no pierden potencia en cuestas, ni tampoco tienen una menor capacidad de alcanzar altas velocidades en carretera. Se trata de mitos.

El Gobierno anunció en enero de este año, después de que Luis Guillermo Solís firmara la Ley, que se instalarán 41 nuevas estaciones de carga en diferentes zonas del país.

Transporte público

La legislación no solo está pensada para que las personas compren carros eléctricos, también allana el camino para que se las municipalidades y el Gobierno inviertan en infraestructura y tecnología para estos vehículos.

Otro de los cambios que se introdujo con la nueva normativa son los reemplazos de la flota de buses de transporte público cada dos años, pero al menos el 5% de las unidades deben ser eléctricas.

El Gobierno debe crear un Plan Nacional de Transporte Eléctrico en el que impulsará esta tecnología para servicios como trenes, buses y taxis, aunque en el texto no se definen acciones concretas para los próximos años.

El camino de los carros eléctricos en Costa Rica apenas inicia, algunos los ven como una opción que debe evolucionar hacia precios más bajos y vehículos más bonitos.

Hay quienes creen que son la ruta para dejar de producir 1,3 millones de toneladas de gases contaminantes en el país, como ocurrió en el 2015, según el Programa Estado de la Nación (PEN).

Mientras en el mundo se desarrolla una industria para producir baterías de litio más baratas y con mayor capacidad para almacenar energía, los carros eléctricos ya son una realidad en el país, gozan de beneficios fiscales y reclaman su turno en las carreteras del nacionales.