Costa Rica atraviesa un periodo de contrastes económicos profundos. Si bien el país ha logrado reducir gradualmente la brecha de ingresos con las economías más avanzadas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la productividad se mantiene en niveles relativamente bajos.
Según el reciente informe del organismo, Foundations for Growth and Competitiveness 2026, el dinamismo inyectado por la Inversión Extranjera Directa (IED) tras la pandemia no ha sido suficiente para impulsar el empleo total, el cual se encuentra estancado junto a una preocupante caída en la tasa de participación laboral.
Para el organismo multilateral, el éxito del país en sectores de alta tecnología, como los semiconductores y la manufactura avanzada, está revelando una fractura estructural: un mercado de trabajo que no logra proveer el talento que las empresas demandan y un sistema de apoyo social que impide a miles de mujeres integrarse a la fuerza laboral.

La urgencia de alinear las aulas con la industria
Uno de los obstáculos más críticos para el desarrollo económico nacional es el marcado desajuste de habilidades. Las empresas operando en el país reportan dificultades sistemáticas para encontrar técnicos y graduados en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Este déficit de talento se ve agravado por el hecho de que una parte considerable de la población abandona el sistema educativo antes de completar la secundaria.
El informe de la OCDE es enfático en que Costa Rica debe modernizar su oferta académica para no perder competitividad. Entre las recomendaciones clave destacan:
- Fortalecimiento de la educación técnica (VET): Expandir los programas de formación en sectores de alta demanda, como la industria de semiconductores y TIC, asegurando que incluyan componentes robustos de práctica profesional.
- Bilingüismo y digitalización: Ampliar la competencia en inglés y habilidades digitales desde etapas tempranas para facilitar la integración en cadenas globales de valor.
- Apoyo temprano: Identificar a estudiantes de primaria y secundaria con bajo rendimiento para brindarles tutorías preventivas, especialmente en grupos vulnerables.
El cuido como barrera económica
A pesar de contar con políticas nacionales de igualdad de género, la participación laboral femenina en Costa Rica sigue siendo significativamente inferior a la de los hombres. El informe señala que las responsabilidades domésticas y de cuido recaen de manera desproporcionada sobre las mujeres, limitando su capacidad para trabajar a tiempo completo o, en muchos casos, para ingresar del todo al mercado remunerado.
El diagnóstico apunta directamente a la Red de Cuido como un eslabón débil. Las tasas de matrícula en educación infantil para niños de 0 a 5 años están entre las más bajas de la OCDE. De hecho, la cobertura del sistema alcanza apenas al 40% de los hogares que viven en condiciones de pobreza, lo que perpetúa un ciclo de exclusión económica.
Para corregir este rumbo, la OCDE sugiere transformar el sistema de cuido en un motor de participación, extendiendo, por ejemplo, la jornada escolar de las escuelas primarias (que actualmente suele ser de solo cuatro horas) y garantizando transporte seguro a los centros de cuido y trabajo.
Un horizonte de reformas en marcha
El análisis reconoce esfuerzos gubernamentales recientes para cerrar estas brechas. La “Estrategia de Empleabilidad y Talento Humano”, lanzada en 2024, busca precisamente alinear los currículos escolares con las necesidades de los empleadores. Asimismo, en mayo de 2025 se emitió el Marco Nacional de Formación de Talento en Ciberseguridad para responder a la creciente demanda de estos profesionales.
Sin embargo, el informe advierte que estas iniciativas requieren una ejecución sostenida y una inversión pública estratégica para que Costa Rica logre capitalizar su bono demográfico antes de que el envejecimiento de la población se convierta en un lastre mayor para el crecimiento potencial del país. El reto para el Estado y el sector privado es convertir la formación de capital humano en la piedra angular de una nueva etapa de prosperidad.
