Por: Laura Ávila.   10 julio

¿Cómo impacta la nueva ley del impuesto sobre la renta?

Con la antigua ley las rentas de los certificados de inversión del sistema financiero nacional se gravaban con una tarifa del 8%. Sin embargo, después de la reforma los rendimientos de estos instrumentos deben de pagar el 15% de impuesto.

El beneficiario no debe hacer nada ante la administración tributaria, ya que la institución que emite el certificado de inversión, es la que está obligada a retener el impuesto para luego entregarlo al Ministerio de Hacienda. Ilustración: Carlos Fonseca.
El beneficiario no debe hacer nada ante la administración tributaria, ya que la institución que emite el certificado de inversión, es la que está obligada a retener el impuesto para luego entregarlo al Ministerio de Hacienda. Ilustración: Carlos Fonseca.

Además, los títulos emitidos por el Sistema Financiero Nacional para la Vivienda, que antes estaban exentos, ahora están gravados con un 7% del impuesto.

¿Qué debe hacer el contribuyente para declarar?

El beneficiario no debe hacer nada ante la administración tributaria. La institución que emite el certificado de inversión es la que está obligada a retener el impuesto para luego entregarlo al Ministerio de Hacienda.

¿En qué otros casos aplica?

Si el capital está afecto a una actividad lucrativa, el impuesto retenido deja de ser “único y definitivo” y pasaría a ser una retención a cuenta del impuesto a las utilidades.

Por ejemplo, si un hotelero invierte el dinero que gana durante la temporada alta en un certificado de depósito bancario. El objetivo es utilizar los recursos en la temporada baja para pagar los salarios y dar mantenimiento a las instalaciones.

Aunque el certificado tiene un impuesto único, al utilizar este dinero (que proviene de una actividad empresarial) este gravamen convierte en un impuesto de las utilidades y la retención del 15%, en un pago a cuentas.

En caso de que el hotel experimente pérdidas, la retención del banco es un monto que se devuelve; y si hay ganancias la retención se convierte en un pago anticipado al impuesto sobre las utilidades.

Fuente: José María Oreamuno, socio de Facio y Cañas.

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