Las fracciones unipersonales regresarán a la Asamblea Legislativa en el periodo 2026-2030 y esta vez estarán encabezadas por partidos políticos que gobernaron el país y hoy intentan sobrevivir con una sola curul.
Claudia Dobles, por la Coalición Agenda Ciudadana (que integra al Partido Acción Ciudadana), y Abril Gordienko, por el Partido Unidad Social Cristiana, cargarán en solitario con la representación legislativa de agrupaciones históricas que atraviesan duros procesos de desgaste político.
En las últimas décadas, este tipo de bancadas ha tenido desenlaces opuestos: han sido trampolín para el crecimiento electoral, refugio para liderazgos individuales o antesala de desapariciones políticas. Todo depende del desempeño.
Para el politólogo Ronald Alfaro, de la Universidad de Costa Rica (UCR), la situación no es sencilla para Dobles, Gordienko y los partidos que representan; pero siempre es mejor tener una silla en el Congreso que ninguna.
“Estar, aunque sea con poco, es diferente a no estar del todo”, señaló. “No estar hace que sea más fácil olvidarse de ellos, pero estar coloca el nombre sobre la mesa y eso no es poco”.

Mismas potestades
Las fracciones unipersonales enfrentan una paradoja: tienen los mismos derechos que cualquier otra bancada, pero menos músculo político para ejercerlos.
En términos formales, pueden presentar mociones, usar la palabra en el Plenario y en las comisiones, y hasta pueden participar en las reuniones de jefaturas.
Sin embargo, sus limitaciones son humanas. En una fracción más grande el trabajo se distribuye entre varias personas al mismo tiempo; mientras que, en una bancada unipersonal, todo recae sobre una misma persona.
“Una fracción unipersonal puede hacer todo, pero como es un solo diputado o una sola diputada tiene que dividirse en un millón de partes”, describió Edel Reales, gerente de la Secretaría del Directorio Legislativo. “Tiene exactamente los mismos derechos, pero su gran diferencia es ser uno solo”, subrayó.
Esta situación obliga a las diputaciones a priorizar muy bien los temas en los que más desean incidir y a realizar un trabajo mayormente enfocado en el Plenario legislativo, pues no pueden participar en todas las comisiones, que en muchos casos se desarrollan simultáneamente.
“La ciencia o la magia está en tener muy claro cuál va a ser el norte de esa diputación”, apuntó Reales. “La diputación unipersonal debe saber qué es lo que se quiere comunicar y en cuáles proyectos quiere incidir, entendiendo que su ‘gran comisión’ es el Plenario legislativo, porque ahí es donde puede aplicar un mayor control con el uso de la palabra, la presentación de mociones y demás”.
Trampolín u olvido
El desempeño de las fracciones unipersonales puede redefinir el futuro electoral de un partido político.
Según Alfaro, hoy ningún partido tiene asegurada su permanencia en el sistema político y, por lo tanto, el desempeño de cada diputado es crucial para conseguir o dejar de conseguir ese objetivo.
“Necesitás un buen desempeño político, estar en la agenda y construir una base electoral. Hoy, si tu desempeño no es bien percibido, hay un castigo”, explicó.
Desde el 2002 han existido 12 fracciones unipersonales en la Asamblea Legislativa: cuatro de esas bancadas no lograron mantenerse en la siguiente elección, tres se mantuvieron con un solo congresista y cinco aumentaron su número de curules.
Los casos más notorios fueron los de José María Villalta y Fabricio Alvarado.
Villalta fue el único diputado del Frente Amplio (FA) en los períodos 2010-2014 y 2018-2022; y dicha agrupación incrementó a nueve y seis su número de escaños en los períodos 2014-2018 y 2022-2026.
En tanto, Alvarado fue el único legislador de Restauración Nacional (PRN) en el período 2014-2018 y, aunque ejerció una diputación poco mediática, finalmente fue candidato presidencial y terminó impulsando un crecimiento a 14 sillas en el período 2018-2022.
Para lograr ese tipo de saltos también es importante que las diputaciones se rodeen de asesores que maximicen su trabajo.
Según Reales, esas contrataciones tienen una influencia directa sobre cómo puedan abordar —o dejar de abordar— temas muy puntuales.
“Si el diputado tiene claridad de cuál va a ser su proyecto político, con base en eso, debería de seleccionar a sus asesores”, señaló.
“Muchos diputados cometen el error de contratar correligionarios por compromiso político y olvidan que esas personas son las que le van a ayudar a cumplir sus objetivos estratégicos, cualquiera que sean”.
Los nuevos casos
Dobles y Gordienko serán las fracciones unipersonales número 13 y 14 de este siglo, pero su relevancia dependerá menos de la estadística y más de su capacidad de posicionarse en la agenda pública.
El PUSC gobernó entre 1998 y 2006, y el PAC lo hizo entre 2014 y 2022. Ambos, a su vez, enfrentan un desgaste que hoy se traduce en representación mínima.
El PAC apenas regresa después de cuatro años fuera del Congreso, por medio de la Coalición Agenda Ciudadana. En tanto, el PUSC llegó a tener nueve curules en el último cuatrienio, pero sufrió un retroceso significativo en las últimas elecciones.
Para Alfaro, la situación es al mismo tiempo una oportunidad y una advertencia.
“Estar ahí no te garantiza que vas a seguir estando ahí. Tenés que trabajar tu desempeño, tu base electoral e ir renovando tus estructuras y tus liderazgos. Tenés que hacer la tarea”, concluyó.
