Por: María Luisa Madrigal.   20 enero
El 2020 inició con un incremento en las cuotas del régimen de pensiones de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). Foto: Albert Marín.
El 2020 inició con un incremento en las cuotas del régimen de pensiones de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). Foto: Albert Marín.

El 2020 inició con un incremento en las cuotas del régimen de pensiones de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Fue el sexto cambio en los porcentajes de cotización que se realiza en una década, después de que en el 2010, por primera vez, se tocaran los montos con el objetivo de hacer el régimen más estable.

El cambio, que empezó a regir el 1º de enero, hace ajustes en la totalidad del régimen tripartito. Es decir, que los porcentajes de cotización del patrono, el trabajador y el Estado se incrementan.

El efecto de estos ajustes escalonados que el régimen ha recibido desde el 2010, más otros tres programados para los próximos nueve años, lograron que el IVM mantenga la estabilidad financiera hasta el 2037, según la Caja. Pero 17 años más dejan al régimen vulnerable a mediano plazo, a la espera de más ajustes que garanticen su existencia en un futuro más lejano.

Nuevo ajuste

Con un aumento de ¢170 por cada ¢100.000 reportados de salario, la nueva reforma al IVM estará vigente hasta el 31 de diciembre del 2022. Un día después entrará a regir un nuevo ajuste.

El cambio de un 0,5% más en la contribución se divide de la siguiente manera: el aporte patronal pasó de 5,08% a 5,25%; la contribución del trabajador se incrementó de 3,84% a 4% y el aporte del del Estado pasó de 1,24% a 1,41%.

El incremento es sólo uno de la escalera de ajustes que se realizará en los próximos años, después de que en junio del 2019 la junta directiva de la CCSS acordara ejecutar una serie de recomendaciones que aceleran los aumentos en los aportes al régimen.

En comparación con el 2010, primera vez en la que los montos de contribuciones del IVM sufrieron ajustes desde su creación en 1947, el total de los aportes ha crecido 3,16 puntos porcentuales.

Aunque en toda la década el aporte patronal se ha mantenido con el principal, las contribuciones del Estado han crecido 4,6 veces, mientras que los aportes del trabajador prácticamente se duplicaron.

Estos cambios redujeron la brecha de los aportes de manera importante. En la actualidad los montos dados por el patrono y el trabajador se diferencian en 1,25 puntos porcentuales.

Movimientos históricos

Todo el proceso de transformación del IVM inició en el 2005, cuando se detectó que el régimen necesitaba reformas si pretendía sobrevivir en el tiempo. Se planteó una reforma integral que se empezó a aplicar, para los aportes, en enero del 2010.

El objetivo inicial fue que cada quinquenio ese porcentaje subiera en medio punto, de acuerdo con Ubaldo Carrillo, gerente interino de pensiones de la CCSS y director de pensiones de la institución.

En el 2005 se realizó un aumento en el requisito de cotizaciones, que pasaron de 240 mensualidades a 300. Sumado a esto el régimen tuvo un cambio en la fórmula de cálculo de la pensión.

Antes del 2005, para calcular el monto de la pensión se tomaban en cuenta los 48 salarios más altos de los últimos 60 meses. El nuevo monto se calcula con un promedio de los últimos 240 meses cotizados, pero antes de realizar el promedio, los montos de todos estos aportes se llevan al valor presente.

Los distintos ajustes convirtieron al IVM en lo que hoy la institución llama “régimen de pensiones de prima escalonada”. En resumen, los aportes se ajustan en el tiempo de acuerdo a la dinámica del gasto y de los aportes. Todos los cambios apuntan hacia un mismo objetivo: la estabilización del IVM.

Para la definición de estos ajustes, y del camino a seguir en pos de mantener el régimen funcionando, la CCSS ha realizado y pedido distintos estudios actuariales. El último realizado de manera externa estuvo a cargo de la Escuela de Matemática de la Universidad de Costa Rica (UCR) con base en el estado del fondo en el 2015.

“Desde el punto de vista actuarial, subiendo la cuota y extendiendo la edad de retiro el IVM se hace sostenible. El problema es que son soluciones que no son económica ni socialmente viables siempre”, explicó Alexander Ramírez, director del Centro de Investigación en Matemática Pura y Aplicada (Cimpa), quien participó en el estudio.

El principal problema para el IVM, de acuerdo con el estudio, es el cambio en la composición por edad de la población. En síntesis, el número de cotizantes por cada pensionado en el futuro va a caer a dos, según Ramírez.

Dado el crecimiento en la esperanza de vida de los costarricenses, al menos uno de los dos rangos (edad o aporte) seguirá teniendo cambios mientras no se encuentren alternativas.

A futuro

"El IVM es solvente desde el punto de vista financiero hasta el 2037. Esa solvencia está garantizada a 17 años según el último estudio actuarial, llevando la prima hasta el 12,16% pactado al 2029 con los beneficios actuales”, explicó Carrillo.

El número marca un punto muerto que no deja satisfecha a la administración del fondo. "El horizonte de solvencia financiera debe ser mayor”, agregó. Para lograr retrasar ese final, la institución busca alternativas.

Lo más sencillo es elevar la cuota y cambiar el perfil de beneficio, pero este comportamiento envuelve al IVM en un ciclo con fin. Tanto la edad de retiro como el porcentaje de aporte tienen un máximo que, aunque no están definidos matemáticamente, sí podrían tener un límite condicionado por la sociedad.

Mientras tanto, el último medio punto de incremento a la cuota significa ¢50.000 millones adicionales solo para el 2020.

Actualmente los ingresos del IVM están por encima de los gastos. Sin embargo hay un momento, calculado para el 2030, en el que será necesario usar la reserva del régimen –intocable en la actualidad–. El monto total de este alcanzaría, aproximadamente, para sostener el régimen por siete años, según Carrillo.

Algunas de las alternativas que se visualizan en la CCSS y que de momento no son más que posibilidades, plantean, por ejemplo, que un porcentaje del Banco Popular pase al IVM o que dinero del Fondo de Asignaciones Familiares (Fodesaf) se transfiera al régimen. La institución señala estar abierta a estudiar cualquier posibilidad, principalmente cuando esta signifique una solución alternativa a los cambios en las cotizaciones o la edad de los pensionados.

Otros estudios, como el realizado por la UCR, no han contemplado alternativas tan drásticas. “Nosotros no teníamos la libertad de proponer cambios en la estructura, entonces no hicimos ninguna propuesta que se saliera de esta”, detalló Ramírez

La reactivación económica, generación de empleo formal y salarios más altos son otros tres aspectos en los que el principal ganador es el seguro de trabajo de la CCSS. Si el país mejora en esos indicadores, los 17 años de límite se moverían hacia adelante, de acuerdo con Carrillo.