Por: AFP .   14 enero
Candidatos presidenciales de El Salvador participan en un debate la noche del domingo 13 de enero del 2018. Fotografía: AFP.
Candidatos presidenciales de El Salvador participan en un debate la noche del domingo 13 de enero del 2018. Fotografía: AFP.

La violencia homicida de las pandillas que impulsa la migración y el combate de la corrupción dominan la campaña hacia las elecciones presidenciales del 3 de febrero en El Salvador, que según las encuestas podrían marcar el fin del bipartidismo derecha-izquierda.

El analista y profesor universitario Roberto Cañas explicó que “nadie discute que el tema de la seguridad, el combate a la corrupción y la generación de empleos dominan el debate, pero ninguno de los candidatos plantea de dónde van a sacar los fondos para sus programas”.

Los candidatos Carlos Calleja, de la Alianza República Nacionalista (Arena, derecha); el excanciller Hugo Martínez, del gobernante Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, izquierda), y el empresario Josué Alvarado, del minoritario partido Vamos, abordaron los temas en un debate la noche del domingo.

Calleja cuestionó que lo hecho en los últimos años "no ha funcionado" y propone una "prevención" que incluya a los gobiernos locales e iglesias para "entrar a las comunidades más vulnerables con educación y empleo".

El empresario Alvarado, en tanto, respalda la “reinserción” productiva de los jóvenes en riesgo mientras Martínez propone “romper con la estigmatización” de la juventud con un mayor “despliegue” policial e iniciativas institucionales.

El exalcalde de San Salvador, Nayib Bukele, candidato de la Gran Alianza Nacional (Gana) y el movimiento Nuevas Ideas, favorito en las encuestas y quien no asistió al debate, aseguró que el país no puede apelar a la “mano dura o súper dura” y promete una prevención con programas de arte, cultura, deporte y educación, algo que ya impulsó en la capital.

Cambio de estrategia contra inseguridad

Así, los candidatos parecen dejar de lado las iniciativas populistas de represión y de pena de muerte para combatir las pandillas apostando a la prevención.

“Valoran la prevención y la reinserción por sobre la represión (...), priorizan en ir a la raíz del problema” pero “nadie prometió que esto (la violencia) se va a resolver de inmediato”, declaró el analista Jorge Villacorta.

La violencia atribuida principalmente a las pandillas dejó 3.340 homicidios en 2018, 15% menos que el año anterior, aunque la tasa de 51 muertes por cada 100.000 habitantes es una de los más altas del mundo para un país sin guerra.

Más de 235.000 salvadoreños se vieron forzados a desplazarse el año pasado dentro del país debido al asedio de las pandillas, según una encuesta de la jesuita Universidad Centroamericana (UCA) y la ONG Cristosal.

También miles de salvadoreños migran a Estados Unidos y otros países huyendo de la violencia.

Todos los aspirantes prometen una gestión “transparente” y combatir la corrupción con ayuda de la justicia local, que ya enjuició y encarceló el año pasado al expresidente derechista Elías Antonio Saca (2004-2009) y mantiene abierto un proceso contra el expresidente izquierdista Mauricio Funes (2009-2014), asilado en Nicaragua.

Sin embargo, Martínez y Calleja se oponen a establecer una comisión internacional contra la impunidad, similar a la que existe en Guatemala.

Martínez se limitó a aceptar "capacitaciones" de la comunidad internacional para los operadores de justicia, tras argumentar que las instituciones locales "están funcionando".

A su vez, Calleja considera que se deben "fortalecer" las instituciones locales de justicia, al destacar que "entregar soberanía no es parte de mi agenda".

Bukele es el único candidato que está de acuerdo con traer una comisión que investigue la impunidad en El Salvador.

“Vamos a traer una CICIES (Comisión Internacional contra la Impunidad en El Salvador) para que los corruptos no se escondan” y “devuelvan lo robado”, sostuvo.

¿El fin del bipartidismo?

Para el vicerrector de la Universidad Centroamericana (UCA), Omar Serrano, los comicios de febrero podrían marcar el fin del bipartidismo izquierda-derecha que ha gobernado desde 1994, tras el fin de 12 años de guerra civil en 1992.

“Lo que está definiendo la actual campaña electoral es la relación que tienen las fórmulas (presidenciales) con sus partidos, que en lugar de ser un respaldo están siendo un lastre, por estar salpicados de sonados casos de corrupción”, adviertió Serrano.

Eso explica por qué Martínez y Calleja "se empeñan en distanciarse de sus propios partidos, de sus errores" y lanzan ataques contra Bukele, quien se define como "distinto" y pide que los corruptos "devuelvan lo robado", lo cual conecta con los electores, comentó.

La última encuesta de CID Gallup difundida la semana pasada otorgó a Bukele 57% de apoyo, seguido por Calleja con 31% y Martínez en un distante tercer lugar con 11%.

El 3 de febrero, un poco más de cinco millones de personas están convocadas a votar para elegir al presidente y vicepresidente que gobernarán El Salvador del 1.° junio de 2019 al 31 de mayo de 2024.