El motor que empujó con más fuerza a la economía costarricense durante los últimos años ha empezado a mostrar signos claros de enfriamiento.
De acuerdo con el informe del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) a junio de 2026, publicado por el Banco Central de Costa Rica (BCCR), la producción nacional registró una variación interanual del 3,0%, lo que representa una desaceleración de 2,2 puntos porcentuales (p.p.) en comparación con el mismo mes del año anterior.
Sin embargo, la lectura más relevante de la jornada se encuentra en un cambio de dinámica productiva: la tasa de crecimiento del Régimen Definitivo (3,1%) supera al dinamismo de los Regímenes Especiales (2,9%).
El severo enfriamiento del régimen especial
Los Regímenes Especiales (RE), que engloban a las empresas bajo el esquema de zonas francas, venían sosteniendo las cifras macroeconómicas del país. Si bien este grupo mantiene un crecimiento promedio del 4,2% en el acumulado del primer semestre, su resultado puntual para el mes de junio implicó una caída de 14,3 p.p. respecto a la tasa interanual registrada en junio del 2025.
Esta desaceleración responde fundamentalmente al comportamiento de la industria manufacturera del régimen:
- Dispositivos médicos: La fabricación de implementos médicos y dentales —el principal rubro exportador de zonas francas— se expandió a un discreto 2,4% interanual en junio de 2026. Esta cifra contrasta de manera drástica con el 40,0% observado en junio del 2025, evidenciando una pérdida de ritmo de 37,6 p.p.
- Componentes electrónicos: La categoría de productos metálicos, maquinaria y equipo registró una contracción del 40,2% interanual dentro de los RE, afectada por una menor producción de componentes y tableros electrónicos.
- Servicios profesionales: El freno también se extendió al sector de servicios profesionales y administrativos de las zonas francas, impulsado a la baja por los servicios de publicidad.

El Régimen Definitivo toma el relevo
A diferencia del golpe sufrido por el RE, el Régimen Definitivo (RD) mostró mayor resiliencia. Aunque moderó su velocidad en comparación con los primeros cinco meses del 2026, la economía orientada al mercado local cerró junio con un incremento de 0,7 p.p. frente al desempeño mostrado en junio de 2025, cerrando el primer semestre con un promedio de crecimiento del 3,4%.
La estabilidad y avance de la producción local estuvieron cimentados en cuatro pilares principales:
- Construcción: Apoyada por la ejecución de proyectos residenciales privados (apartamentos y viviendas de ingresos medios y altos) y obras de infraestructura pública.
- Salud y educación: Impulsadas por un mayor dinamismo en hospitales y laboratorios privados.
- Servicios profesionales: Especialmente en las áreas de arquitectura y publicidad local.
- Sector financiero: Beneficiado por el flujo en comisiones del servicio de tarjetas de crédito.
Perspectivas al cierre del semestre
Con este resultado, la producción nacional mantiene un ritmo medio de crecimiento interanual del 3,7% durante los primeros seis meses de 2026. No obstante, el freno en la manufactura de zonas francas introduce una nota de cautela para el segundo semestre, trasladando el peso de la tracción económica a la infraestructura pública, la construcción privada y los servicios locales.
