Quantum Nanomedical Solutions, un emprendimiento de nanotecnología que brinda soluciones que garantizan la inocuidad en instituciones de salud y empresas, es uno de los 11 emprendedores que recibieron entre $10.550 y $17.550 de financiamiento no reembolsable como capital semilla para proyectos de comercio electrónico.
Junto con las otras empresas, Quantum participó en un programa entre enero y marzo de 2026 que incluyó —según el comunicado distribuido— capacitación y asistencia técnica impulsadas por el Centro Regional de Promoción de la Microempresa (Cenpromype) y el Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC).
Los recursos se entregan mediante tres desembolsos, sujetos al cumplimiento de las metas técnicas y financieras.
“Asumimos con gran responsabilidad este apoyo”, expresó Christian García, fundador de Quantum. “Nos permitirá utilizar los recursos de manera estratégica”.
En Costa Rica, las micro y pequeñas empresas (mipymes) y los emprendimientos pueden recurrir a diversas opciones de capital semilla y fondos no reembolsables. Además de cumplir con el plan aprobado, las personas emprendedoras asumen varias obligaciones.
“Más que un mecanismo de financiamiento, los fondos no reembolsables son una herramienta para impulsar proyectos estratégicos que permitan a las pymes y emprendimientos crecer, incorporar nuevas capacidades y acceder con mayores posibilidades de éxito a los mercados internacionales”, dijo Diana Castillo Rodríguez, jefa de proyectos especiales de la Promotora del Comercio Exterior de Costa Rica (Procomer).
Una de las principales fuentes de capital semilla es el Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD), que de 2018 a 2025 otorgó ¢13.702 millones a 1.766 beneficiarios, en especial a emprendedores y mipymes, a través de 18 agencias operadoras.

Requisitos para ser elegible
Entre estos operadores se encuentran la Agencia Universitaria para la Gestión del Emprendimiento (Auge) y Procomer, que también ofrece fondos no reembolsables en alianza con la Fundación Crusa y el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), entre otras entidades. Impact Hub San José también ofrece este tipo de financiamiento.
En todos los casos, se dispone de servicios de apoyo. “Nuestro objetivo no es únicamente financiar proyectos, sino acompañar a las personas emprendedoras”, dijo Jerlin Campos Flores, líder financiera y administrativa de Impact Hub.
Para participar, las personas emprendedoras interesadas deben cumplir los requisitos indicados. Algunos concursos tienen requerimientos específicos al dirigirse a iniciativas de tecnología, de turismo y de impacto social.
Los requisitos generales incluyen presentar cédula jurídica o física, certificación PYME del MEIC, inscripciones ante la CCSS y el Ministerio de Hacienda, permisos de funcionamiento y estar al día con esas entidades y el Fondo de Asignaciones Familiares (Fodesaf). Asimismo, deben participar en programas de capacitación y asesoría.
“Participar por los fondos es la conclusión de un buen desempeño durante el programa”, dijo Alonso Vargas, líder de incubación de Auge, de la Universidad de Costa Rica (UCR).
Cada empresa debe demostrar potencial de crecimiento. El análisis de los equipos técnicos abarca la validación del problema a resolver, de la solución, de la propuesta de valor, del segmento de mercado y de la factibilidad técnica y financiera y del impacto económico, social y ambiental del proyecto, así como el compromiso del emprendedor.
En muchos casos, se debe asumir un porcentaje de la inversión (20% o 30% del costo total) como contrapartida y demostrar un flujo de caja que garantice ese aporte.
La letra pequeña
En todo ese proceso, la mipyme o el emprendimiento debe aportar información válida en las fechas indicadas y tampoco puede participar en otros concursos. De lo contrario, la empresa es descalificada.
Una vez seleccionadas, se inicia el respectivo papeleo. “El hecho de que los recursos sean no reembolsables no significa que no existan obligaciones”, dijo Campos.
Eso incluye un contrato que estipula las obligaciones de aportar la contrapartida, cumplir los planes (de trabajo e inversión) y el cronograma, mantener los documentos de respaldo (facturas y comprobantes de pago), presentar informes periódicos de avance y participar en las actividades de seguimiento, acompañamiento y verificación. Es posible que también se firme un pagaré y hasta un contrato adicional (para costos no contemplados, como las asesorías especializadas).
También deberán declarar bajo juramento la inexistencia de conflicto de interés y que no están afectadas por las prohibiciones de la Ley General de Contratación Pública (N.º 9986), que —en su artículo 28— estipula quiénes no pueden participar: funcionarios estatales, quienes forman parte de las entidades, y familiares hasta el tercer grado de consanguinidad.
Debido a las normas de esa misma ley, para la contratación de proveedores las pymes y emprendimientos deben realizar una cotización (donde participen, como mínimo, dos suplidores) y el pago lo realiza el operador. “El emprendedor tiene la responsabilidad de cumplir con el debido proceso”, explicó Vargas.
En todos los casos, los recursos deben destinarse a las inversiones aprobadas, a gastos en equipos, materiales, laboratorios, actividades de desarrollo, producción y validación, así como a acciones de comercialización directamente relacionadas con el proyecto.
En el caso de Auge, deben aplicarse al prototipado o a la puesta en marcha (comercializar la solución e implementar mejoras) en los plazos de seis y nueve meses, respectivamente.
En ningún caso se puede cubrir “gastos no elegibles”: pago de deudas, dividendos, impuestos, multas o cargas sociales pendientes, salarios o remuneraciones, alquileres de locales, compra de acciones o títulos valores, vehículos o inmuebles y contrataciones con el mismo beneficiario, sus representantes legales o familiares.
“El uso de los recursos para otros fines a los autorizados puede dar lugar a la devolución de los fondos recibidos”, advirtió Castillo, de Procomer
Para la entrega de los desembolsos, se debe demostrar el cumplimiento del plan de inversión, presentar los respaldos de los gastos y participar en la capacitación, asesoría y verificación.
También se debe seguir cumpliendo las obligaciones con la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), el Ministerio de Hacienda y Fodesaf, entre otros.
Es clave que las mipymes y emprendimientos mantengan una comunicación constante con la agencia, informen los cambios relevantes del proyecto, soliciten autorización cuando sea indispensable modificar el plan de inversión y contribuyan con la medición de resultados.
“Nuestro enfoque busca que el emprendimiento no solo reciba recursos, sino también acompañamiento para aumentar sus probabilidades de éxito”, dijo Campos, de Impact Hub.
