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"Embriaguez del Pensamiento"

El conmovedor pietismo de don Hipócrates

Don Hipócrates (no, mi querido lector, no estoy fabulando: tal era, en efecto, su nombre) era un “hombre de carros”, como yo soy un “hombre de letras”. Todo lo sabía, sobre el tema en cuestión.

Mozart asesinado

Generaciones de orientales viven en la inmundicia y la aceptan como tal. Lo que me atormenta no es algo que las sopas populares puedan remediar. Lo que me atormenta no es ese vacío, ni esas jorobas, ni esa fealdad.

¿Qué amamos, al amar?

La criatura humana se constituye a partir de los incontables epítetos que lo caracterizan. Empecemos a quitarle a un hombre -a cualquier ser viviente o inanimado- uno por uno todos sus adjetivos: ¡nos quedaremos con una voluta de humo en la mano, nuestro ente habrá sido completamente desustanciado!

Una imagen para siempre

Pudieron mis lágrimas lo que nunca hubieran podido hacer mis músculos. ¡Ah, la agresión a la mujer, y peor aun, a la mujer con su hijo! Seguimos igual.

Una redefinición de la barbarie

¿Los escandalizan las prácticas de los “salvajes” africanos y japoneses? Tal vez su impresión, amigo lector, cambie al enterarse de que un reconocido bioético estadounidense, el Dr. Daniel Callahan, en uno de sus libros, recomienda “ponerle límites” a los servicios médicos dispensados a los ancianos, grandes consumidores de cuidados médicos.

Usted y el mundo

Veamos de dónde procede esta desesperada necesidad de armonizar con el mundo. No es un ejercicio fácil. El ego lo resistirá. Pero el ego es un chiquillo malcriado.

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