Por: María Fernanda Cisneros.   13 mayo
Los hoteles y restaurantes son los más afectados de la crisis que desató la pandemia. Fotos: Mayela López
Los hoteles y restaurantes son los más afectados de la crisis que desató la pandemia. Fotos: Mayela López

La actividad económica de Costa Rica mostró en marzo un crecimiento interanual de 0,9%, la primera evidencia del golpe que da el nuevo coronavirus a la economía local.

El Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) mostró una cifra similar en noviembre del 2009, cuando el ritmo de crecimiento fue de 0,48%.

El COVID-19 frenó la posibilidad de la recuperación económica que se preveía para la producción costarricense en 2020. Aun así, desde noviembre del año anterior existían señales de que el empuje al ritmo de crecimiento daba pasos hacia atrás.

El resultado de marzo es una muestra de un panorama ya previsto a nivel mundial. El Banco Central de Costa Rica (BCCR) estima que las personas y empresas transitarán un terreno empinado durante el 2020, cuando la producción local se contraería 3,6%.

El cierre de fronteras para el flujo de personas extranjeras, el aislamiento preventivo, la cancelación de los eventos masivos, la restricción vehicular sanitaria, el cierre total o parcial de restaurantes, bares, cines, hoteles y restaurantes son parte de las medidas adoptadas por los gobiernos conforme avanzaba la pandemia.

Estas acciones, calificadas como males necesarios para atender la emergencia sanitaria, hoy dan la primera muestra de su impacto a nivel económico.

Las empresas de regímenes especiales siguen con crecimientos de dos dígitos, 12,8% a marzo, explicado por la fabricación de implementos médicos y del aumento de servicios de consultoría en gestión, apoyo a empresas e informáticos.

Sin embargo, el régimen definitivo (representa el 90% de la producción), decreció 1,1%, la mayor caída desde setiembre del 2011. El mal desempeño de las tres industrias más afectadas por el coronavirus explican este resultado: construcción, servicios de alojamiento (hoteles), servicios de comida y bebidas (restaurantes) y educación pública, anotó el informe mensual del Banco Central.

Este panorama golpea de forma distinta a las distintas industrias. Mientras el sector agropecuario aceleró su producción, el turismo, la construcción y el comercio viven tiempos difíciles.

El turismo es una de las industrias más golpeadas por la crisis sanitaria, por lo que los servicios de alojamiento, así como los de comidas y bebidas, mostraron una contracción del 12,5% a marzo.

La construcción, por su lado, cumplió dieciséis meses de variaciones negativas, con una caída de 15,6% al tercer mes del 2020. Las obras con destino público cayeron 19,2%, como consecuencia de los menores presupuestos de entidades públicas, así como la menor ejecución de programas de Acueductos y Alcantarillados.

Mientras, las de destino privado decrecieron 11,2%, por el menor desarrollo de obras residenciales y no residenciales.

El sector comercio cayó 1,6%, por la menor comercialización de madera, papel, productos textiles, combustibles, productos de cuero y bebidas.

A pesar del cierre de establecimientos comerciales, el aumento en la comercialización de productos farmacéuticos y las ventas en supermercados de productos alimenticios fue el contrapeso para una menor caída de esta industria.