Por: María Fernanda Cisneros.   12 septiembre
En julio, las condiciones climatológicas continuaron afectando la producción de banano, piña, papa, frijol y plátano. El sector mantiene una contracción del 2,3%. Foto: Albert Marín
En julio, las condiciones climatológicas continuaron afectando la producción de banano, piña, papa, frijol y plátano. El sector mantiene una contracción del 2,3%. Foto: Albert Marín

La actividad económica creció un poco más en julio, en comparación con lo que mostró en los tres meses previos. El cambio es leve y por ahora, no marca una tendencia de recuperación.

El Índice Mensual de la Actividad Económica (IMAE) pasó a crecer 1,5% a julio, más alto que lo visto desde abril, pero por abajo de lo registrado al primer trimestre del año y ni cerca del casi 3% visto a mediados del 2018.

El dinamismo de la producción de las empresas de zona franca explica la leve mejoría, pero la economía local sigue estancada o en decrecimiento.

Por ejemplo, el sector construcción mantiene una contracción de 10,7%, el agro todavía cae y la manufactura local está estancada.

Los servicios, por su lado, sí crecen pero no necesariamente lo hacen a mejores niveles que los vistos hace un año.

Todavía falta camino por recorrer para afirmar que la economía se recuperó de una prolongada desaceleración.

“No se puede cantar victoria todavía. Viendo para atrás, hay otros episodios donde el IMAE sube temporalmente y luego vuelve a bajar”, afirmó el economista Luis Mesalles.

Al afinar el análisis hasta un periodo más amplio del pasado, la actividad económica de Costa Rica experimenta una tendencia de desaceleración desde setiembre del 2015. Desde esa fecha, la economía registra algunas mejorías en algunos meses, pero sin llegar a superar el dinamismo cercano al 5% visto entonces.

Aunque la economía se mantenía decaída, existen algunos elementos que podrían ayudarla a levantar en los próximos meses, aunque sea de forma leve.

A nivel local, el principal es la entrada de los recursos provenientes de la nueva emisión de bonos de deuda externa, eurobonos, así como la disminución del conflicto social, apuntó el economista Alberto Franco.

Sumado a esto, el que algunos sectores como la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) se acojan a la reforma pueden servir de señal sobre un mejor futuro de las finanzas públicas e incentivar la confianza.

En el ámbito internacional, la posibilidad de una solución, aunque parcial, para el conflicto entre China y Estados Unidos, puede mejorar las expectativas de crecimiento de la nación norteamericana, importante socio comercial de Costa Rica.

Economía local deprimida

Las dos décimas de punto que la economía creció más en julio, respecto al mes anterior, llegaron por el desempeño de la manufactura de los regímenes especiales (principalmente), seguido de los servicios de educación, salud y los empresariales.

Sin embargo, industrias que se desempeñan en la economía local o que son exportadoras pero están fuera de las zonas francas, todavía ven un panorama difícil.

Mientras las empresas del régimen especial crecen al compás del 10,8%, cifra que no es solo positiva sino mayor a la registrada hace un año; las del régimen definitivo muestran un deprimido 0,2%.

Es claro que las empresas del régimen definitivo (por el 90% de participación) explican la desaceleración de la actividad económica de Costa Rica.

Las industrias que han mostrado desaceleración en los últimos meses, mantienen cifras desalentadoras.

Los bienes agrícolas, como el banano y la piña, se exportan menos, pero también muestran una menor producción.

Esto impacta a los agricultores y también a negocios asociados como la demanda de papel, materiales de embalaje y servicios de transporte de carga, según indica el informe del IMAE del Banco Central de Costa Rica (BCCR).

Las condiciones climatológicas son la principal explicación de lo que ocurre en el agro, con más afectación en el banano, la piña, la papa, el frijol y el plátano.

Lo mismo ocurre con la disminución en las nuevas edificaciones comerciales y residenciales, que afectan la demanda de materiales de construcción, servicios de transporte de carga, ingeniería y arquitectura.

La incertidumbre que causó la entrada en vigencia de la reforma fiscal sería la causa del menor desarrollo de obras por parte de desarrolladores, según la consulta que hizo el Banco Central a los empresarios del sector.

La lenta ejecución de obra pública es un factor adicional en contra del crecimiento potencial del sector construcción.

La unión de un sector construcción y agropecuarios contraídos dan como resultado una producción manufacturera local decaída (en productos como café y papel, cemento, hierro y yeso).

La demanda de vehículos es otra gran área que se mantiene contraída y que perjudica el resultado general de la actividad comercial.

Por otro lado, los servicios de salud crecen al ritmo de 3,5%. Este sector mejoró su dinamismo y retornó a las cifras vistas desde antes de su contracción entre finales del 2018 e inicios del 2019.

Otras industrias, como electricidad, actividades inmobiliarias e información y comunicaciones están relativamente estancadas, pero en cifras positivas de 1,5%, 2,6%, 5,3%, respectivamente.

La desconfianza en los consumidores y los inversores pesa sobre el dinamismo de la economía, y es pronto para evaluar si las medidas adoptadas para levantarla han surtido efecto.

Así, la leve mejoría sería un aliciente si se sostiene al menos por un par de meses más.