Por: María Esther Abissi.   12 julio

El manejo de los saldos de tarjetas de crédito puede ser para unas personas un dolor de cabeza y motivo de preocupación extrema, pero es un asunto que con disciplina y adecuadas decisiones tiene solución.

Según datos del Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC), a enero de este año el saldo de deuda promedio por tarjeta en circulación es de ¢494.360.

En el caso de las tarjetas, hay varias opciones que puede aplicar. Lo recomendable es que se comunique con la entidad cuando sabe que no va a poder seguir pagando, para que no aumente la morosidad.

Primero, puede asegurarse de que alguna de las compras que ha hecho califican para ser aplicadas con las denominadas minicuotas, una opción que ofrecen entidades financieras como Bac Credomatic desde su plataforma digital.

Otra solución es solicitar un crédito personal para hacer frente a la deuda, de tal modo que paga un solo monto, por todas las deudas de tarjetas que mantenga, un caso parecido a la refundición. Fotos Melissa Fernández
Otra solución es solicitar un crédito personal para hacer frente a la deuda, de tal modo que paga un solo monto, por todas las deudas de tarjetas que mantenga, un caso parecido a la refundición. Fotos Melissa Fernández

De esta forma, diluye la compra en varias cuotas, aunque debe tomar en cuenta que se le cobrarán intereses al final del período.

Si esta opción no le funciona, podría visitar la entidad financiera y solicitar un reacomodo de los pasivos. Con esto tendrá un mejor plazo y una mejor tasa.

Scotiabank, por ejemplo, da la opción de cancelar de forma total los pasivos con descuento de capital, intereses y cargos de servicios, solo para productos que no tienen garantía.

Coopeservidores, por su parte, permite reajustar las cuotas para atender la deuda por un plazo de tres, seis o hasta ocho meses.

Otra solución es solicitar un crédito personal para hacer frente a la deuda, de tal modo que paga un solo monto, por todas las deudas de tarjetas que mantenga, un caso parecido a la refundición.

Tome en cuenta que en algunos casos los arreglos de pago de tarjetas implican que no pueda usar nuevamente el plástico.