La Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR) decidió mantener la tasa de política monetaria en un 3%. La medida, que marca el rumbo de las tasas de interés en el sistema financiero nacional, se adoptó tras una votación dividida que culminó con tres votos a favor y dos en contra.
El presidente del Banco Central, Roger Madrigal, explicó que la determinación responde principalmente a un entorno de mayor incertidumbre externa y a los recientes cambios en la dinámica económica del país.
Incertidumbre internacional y clima
Entre las principales razones globales que impulsaron esta decisión, las autoridades monetarias destacaron las constantes interrupciones en el tránsito del petróleo y sus derivados en la región de Oriente Medio, así como el agravamiento del conflicto geopolítico entre Rusia y Ucrania.
A estos factores de origen humano se suman los posibles efectos climáticos derivados del fenómeno de El Niño, los cuales podrían alterar la producción y el comercio de diversas materias primas.
Además, la entidad prevé que la inflación en varias de las economías que actúan como socios comerciales de Costa Rica continuará elevada en el corto y mediano plazo, impulsada especialmente por el costo del componente energético.
Madrigal destacó que este conjunto de elementos llevará a que las condiciones monetarias internacionales se mantengan restrictivas por un periodo de tiempo más prolongado.
Desaceleración de la economía interna
En el ámbito local, los directivos del Banco Central señalaron que la actividad productiva del país ha comenzado a mostrar signos de desaceleración.
Este comportamiento interno está influenciado, en gran medida, por un menor crecimiento en las empresas que operan bajo los regímenes especiales (como las zonas francas) y por una moderación general en la producción de las compañías pertenecientes al régimen definitivo.
La combinación de un entorno internacional adverso, con perspectivas de una inflación externa resistente a bajar, y una economía nacional que modera su ritmo de crecimiento, llevó a la mayoría de la Junta Directiva a optar por la prudencia y mantener intacto el indicador macroeconómico.
