Por: María Fernanda Cisneros.   30 enero, 2020

La junta directiva del Banco Central dispuso de forma unánime reducir su tasa de referencia, en esta ocasión en 50 puntos base.

De esta forma, la Tasa de Política Monetaria (TPM) se ubicará en 2,25% (estaba en 2,75%) a partir de este 30 de enero del 2020.

A grandes rasgos, el Central se fundamenta en la previsiones de una inflación estable y en la ausencia de elementos que la presionen dado el contexto local, incluido un crecimiento económico por debajo del potencial del país, así como también el internacional.

Adicionalmente, la junta directiva dispuso una serie de cambios que implican la implementación de un corredor de tasas de interés asimétrico en el Mercado Integrado de Liquidez (MIL).

“La tasa de interés para la facilidad permanente de crédito a un día plazo sea la TPM más 50 puntos base, y que la tasa de interés para la facilidad permanente de depósito a un día plazo sea la TPM menos 150 puntos base”, estableció el BCCR.

Por otro lado, el Central redujo la tasa de interés bruta de los depósitos a un día plazo en 82 puntos básicos, de forma que llega a 0,62%. Este cambio también es efectivo a partir de este 30 de enero.

¿De qué se trata el corredor?

El corredor de tasas existe desde el 2011. El cambio aplicado por el BCCR es un rango más amplio hacia abajo, y uno menos amplio hacia arriba.

Desde junio del 2011, el BCCR redefinió la TPM como el indicador de referencia para las negociaciones a un día plazo en el MIL, dentro de un corredor conformado por las tasas de interés en un rango superior (facilidades permanentes de crédito) y uno inferior (de depósito a un día plazo).

Luego, estableció que cada uno de esos rango tuviera límites que se ubicarían a 100 puntos base de la TPM.

Con la modificación de este 30 de enero, el límite superior se ubica a TPM más 50 puntos base, mientras el inferior a TPM menos 150 puntos base.

Así, hoy la TPM se ubica en 2,25%, el límite superior es de 2,75% y el inferior es de 0,75%.

El objetivo de la medida es reducir el costo de obtener fondos para las unidades deficitarias, aumentar el costo de oportunidad de mantener los recursos depositados en el Central (unidades superavitarias), y al final, mejorar la transmisión de las señales de política monetaria.

El efecto de los movimientos de la TPM en las tasas de interés del mercado local suele tardar al menos seis meses en mostrarse. Y esta ha sido una de las constantes preocupaciones del Central.

La medida acordada el 29 de enero va en la línea de mejorar esa transmisión de las decisiones de política monetaria que aplica el BCCR.

En mayo del 2019, el Central redujo la tasa de encaje mínimo legal y de reserva de liquidez para las operaciones en colones, de 15% a 12%.

Esta medida se activó a partir del 16 de junio y generó mayor disponibilidad de recursos prestables en esa moneda, con el objetivo de que las entidades financieras destinaran ese dinero a créditos que apoyaran la inversión y el consumo.

Sin embargo, “no se han traducido en una mejora significativa de las condiciones crediticias, sino en un excedente de liquidez del sistema financiero que se mantiene depositado en el Banco Central”, cita el acuerdo.

Cuando el exceso de liquidez se sostiene por un tiempo prolongado, las tasas de las entidades financieras no reflejan de la mejor forma el costo de liquidez. Esto “debilita el traspaso de la señal de política monetaria”, añade el texto.

Con el fin de atender esa debilidad, es que el Central aplica el corredor asimétrico a partir del 30 de enero del 2020.

¿Por qué el Central redujo la TPM una vez más?

El acuerdo de la sesión 5914-2020, celebrada el 29 de enero del 2020 expone las siguientes explicaciones:

Primero, se basa en los objetivos prioritarios que la misma Ley Orgánica del BCCR (Ley 7558) le atribuye a esta entidad en el Artículo 2. Entre ellos, mantener la estabilidad de la inflación (que sea baja y estable) y promover el ordenado desarrollo de la economía costarricense para lograr la ocupación plena de los recursos productivos.

Seguidamente, expone que las proyecciones macroeconómicas para el periodo 2021-2022 señalan la presencia de riesgos a la baja en la inflación.

Esos riesgos giran entorno a que se mantendrá una brecha en la capacidad productiva, “a pesar del repunte actual y proyectado de la actividad económica”, y a que el desempleo se mantiene alto, cita el documento.

Las expectativas de inflación están ligadas a la meta inflacionaria (hasta ahora ubicada entre 2% y 4%).

Por último, en el ámbito internacional el panorama está descrito por presiones desinflacionarias y expectativas de inflación “ancladas”, además de un contexto de crecimiento moderado, baja inflación y bajas tasas de interés.

Lo anterior, abre la posibilidad de “seguir aplicando una política monetaria contracíclica, orientada a promover las condiciones crediticias para apoyar la reactivación económica”, cita el acuerdo de la sesión de junta directiva del BCCR.