Por: María Esther Abissi.   5 octubre

Las utilidades de los bancos públicos siguen arrojando números decrecientes durante el segundo semestre del 2018, evidencian que no ha sido un buen año para las operaciones financieras.

El Banco de Costa Rica (BCR) y el Banco Nacional, decrecieron 36% cada uno. Foto Rafael Pacheco
El Banco de Costa Rica (BCR) y el Banco Nacional, decrecieron 36% cada uno. Foto Rafael Pacheco

Las utilidades evolucionaron por debajo del ritmo del año pasado debido a que los gastos de las entidades fueron superiores en comparación con agosto del año previo. Lo anterior, a pesar de que los ingresos por intermediación financiera sí crecieron.

Según los datos, de las doce entidades bancarias del país, los bancos públicos fueron los más perjudicados.

El Banco Popular tuvo un decrecimiento de 38,3% en sus utilidades, con respecto al año previo y el Banco de Costa Rica (BCR) y el Banco Nacional, decrecieron 36% cada uno.

Los resultados

Los bancos públicos empezaron el 2018 con el pie izquierdo y durante los primeros meses el Nacional tuvo una caída en utilidades del 51%; el BCR y el Popular mostraron reducciones de 8% y 11%, respectivamente, según datos remitimos a la Superintendencia de Entidades Financieras (Sugef), en la variación interanual.

Para ese momento (enero 2018), las entidades argumentaron que había poca colocación de crédito, variaciones en el tipo de cambio y mayores exigencias regulatorias que habían afectado los resultados del negocio.

Sin embargo, la situación se intensificó producto de la incertidumbre fiscal, el aumento de las tasas de interés y la dificultad que tienen las entidades de ‘acomodarse’ a las provisiones que deben mantener por regulación, un reglamento que entró en vigor hace poco más de un año.

Particularmente en el caso del Banco Nacional, el menor crecimiento del crédito y un mayor gasto en las provisiones de los préstamos han afectado las utilidades.

En los resultados del BCR incidió el aumento de la cartera morosa, especialmente adquiridas por corporaciones y personas en las actividades de vivienda y consumo.

El Banco Popular tuvo una contracción importante en sus ingresos por intermediación financiera, a la vez que presentó gastos financieros extraordinarios.

Situación generalizada

El sistema bancario ha estado caminando por la cuerda floja durante todo el año, incluyendo bancos públicos y privados.

Solo 4 de los 12 bancos del país tuvieron incrementos en las utilidades superiores al año anterior: Davivienda, BAC, CMB (antiguo Citi) y el Banco General. El resto, mostraron efectos negativos.

La mayor caída en los bancos privados la tuvo Scotiabank, con -67% en sus ganancias, producto en parte de la integración con Scotiabank Transformándose.

Davivienda, por su parte, tuvo un incremento de 141% en sus ganancias netas.

Según Reinaldo Herrera, director de finanzas del Banco Nacional, el sistema financiero ha tenido que dedicar más gasto a estimaciones de crédito y eso ha provocado un deterioro importante en las carteras, aunado además al aumento de las tasas de interés.

Hasta julio de este año las entidades del sistema financiero debían reservar el 7% de su utilidad mensual para las estimaciones contracíclicas, una normativa anunciada en el 2016, pero que tuvo efectos en el 2017.

Sin embargo, la realidad del mercado financiero era otra para ese momento.

La Sugef explicó para ese entonces, las estimaciones se habían implementado en “ un período de auge en el crecimiento del crédito, pero el dinamismo ha disminuido desde junio del 2016”.

Por esto, las entidades del sistema financiero bajarán sus estimaciones a 5% desde finales de julio y la mantendrán así durante todo este año y el siguiente.

Hacia el 2020, cuando se espere que la economía retome el curso de crecimiento positivo, podría volver al 7%.

Este hecho haría que las utilidades tengan una pequeña recuperación hacia el cierre del año.

A pesar de que las estimaciones son un rubro que pesa en las carteras, los gastos administrativos de la mayoría de los bancos tuvieron un incremento importante dentro de las cuentas.

En el caso del Banco de Costa Rica, los gastos de administración crecieron 4%, al igual que los gastos de personal.

En Scotiabank, los gastos de administración crecieron 23% y los gastos de personal 15%.

Promerica fue el segundo banco con más gastos asociados a administración y personal, de 14% y 12% respectivamente.

Decrece la economía, decrece la banca.

Para Lilliana Blanco, vicepresidente de Finanzas de Prival Bank, estos no son los mejores años de la banca en general.

Según explicó, los márgenes financieros se han estrechado producto de algunas distorsiones del mercado, por ejemplo, la metodología de cálculo de la tasa básica pasiva, que sirve de referencia para créditos en colones, o el riesgo país que hace que el costo de los fondos se incremente.

Otro de los factores que continúa afectado el rendimiento del sistema financiero es la desaceleración del crédito, actividad que le genera más recursos a la banca.

El saldo de los créditos del sistema financiero pasó de crecer 12,5% en el primer semestre del 2017 a 3,4% en la primera mitad del 2018.

Además, según revisión del Programa Macroeconómico para el 2018-2019, la estimación del crecimiento de crédito total es que tenga un dinamismo de 5%, inferior al 6,9% que se proyectó a inicios de este año.

El desacelerado consumo de los hogares y la desconfianza en materia fiscal son dos razones adicionales por las que no se incrementa la demanda de créditos.

Dannel Huang, gerente Financiero de Cathay, explicó que no solo el sistema bancario está esperando los cambios fiscales que necesita el país, sino también los sectores financieros complementarios y la demanda final de inversión y consumo.

“Las últimas noticias de la emisión de letras del tesoro para financiar el gasto corriente evidencian una clara situación estructural negativa de las finanzas públicas, que solo se resuelve a corto plazo, pero con un significativo impacto a largo plazo en las tasas de interés, el tipo de cambio y la inflación”, comentó Huang.

Expectativas reservadas

Las entidades financieras al ser consultadas sobre cuál era su expectativa, hacia el cierre del año y para el 2019, afirmaron que sigue siendo reservada hasta no se solucionen los temas relacionados con las finanzas públicas y se conozca exactamente lo que va a pasar.

Luis Carlos Rodríguez, subgerente de Finanzas de Banco Promerica, aseguró que el sector económico necesita recuperar la confianza sobre la estabilidad del país para poder administrar mejor los riesgos y, a partir de eso, tomar mejores decisiones de inversión y crecimiento de los negocios.

Otra de las posibilidades es que exista una segunda reducción de la calificación de riesgo del país por parte de las agencias internacionales, adicionalmente que se evidencien mayores impactos en las tasas de interés que se traduzcan en menor crecimiento del crédito.

“En la medida en que las tasas estén al alza, la calidad de las carteras se va a ver afectada, especialmente si el crecimiento del crédito se sigue desacelerando”, afirmó Herrera.

Morosidad

Uno de los efectos más importantes de la cartera de crédito de los bancos públicos y privados es la morosidad y esta incide directamente en el resultado de las utilidades, ya que mientras mantengan altos niveles deberán hacer mayores provisiones, que al final reducen sus ganancias.

El banco que registró la morosidad mayor a 90 días más alta fue el Nacional, en el que el 4,6% de la cartera la ocupan créditos en cobro judicial.

El BCR y el Popular tienen porcentajes superiores al 2% de cartera morosa y el resto de las entidades bancarias supervisadas se encuentran por debajo del 2%, considerado como saludable por la Superintendencia.

La morosidad es considerada como un indicador más del estado de la economía y evidencia síntomas de los hogares como menores ingresos, menor capacidad de consumo y reducción en el dinero disponible.