La deuda pública estadounidense sobrepasó por primera vez la barrera de los $40 billones, en un contexto económico marcado por el aumento de las tasas de los bonos soberanos y la presión inflacionaria.
Según los datos divulgados por el Departamento del Tesoro, tras una reciente emisión de títulos, el endeudamiento del país ascendió a $40,047 billones.
Esta cifra superó las proyecciones iniciales de la Oficina de Presupuesto del Congreso, la cual estimaba que la deuda total llegaría a los $39,4 billones para el final del año fiscal 2026.

El incremento responde a múltiples factores, entre ellos el aumento de las obligaciones vinculadas a la salud y la seguridad social, así como al pago de los altos intereses generados por los préstamos que mantiene la nación norteamericana.
Factores que encarecen el crédito
Los costos de endeudamiento para Estados Unidos se han disparado principalmente por las preocupaciones relacionadas con la inflación y la inestabilidad geopolítica.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo –a 30 años– subieron a su nivel más alto desde el 2007.
Este panorama refleja una presión creciente sobre los precios debido al conflicto armado en Oriente Medio y a la inquietud de los mercados por el déficit fiscal.
Como consecuencia, el gobierno estadounidense se ve obligado a refinanciar su deuda a las tasas más altas registradas desde antes de la crisis financiera global del 2008.
Para mitigar el impacto, el Departamento del Tesoro intervino en el mercado de bonos a largo plazo, logrando estabilizar y hacer bajar los rendimientos. Sin embargo, los expertos advierten sobre los riesgos estructurales de la economía.
Trayectoria fiscal y presión en los mercados
El gobierno federal opera con déficit constante y recurre al préstamo para cubrir sus brechas financieras.
La deuda del país se ha más que duplicado desde la crisis del 2008 y actualmente representa casi un 125% del Producto Interno Bruto (PIB).
Jessica Riedl, especialista en presupuesto de la Brookings Institution, señaló que la trayectoria gubernamental en materia de déficits es insostenible.
Mientras que en el pasado los déficits que oscilaban entre un 3% y un 4% del PIB ya generaban preocupación en los mercados, los niveles actuales rondan entre un 6% y un 7%.
