La disponibilidad y calidad del talento han dejado de ser temas exclusivos de Recursos Humanos para consolidarse como uno de los principales desafíos para la competitividad, aseguró la Cámara de Industrias de Costa Rica.
En un mercado laboral marcado por la transformación tecnológica y los cambios generacionales, la ecuación se complica: las organizaciones enfrentan el reto urgente de atraer, desarrollar y retener talento en medio de cifras alarmantes de desmotivación.
Según la Encuesta de Factores de Competitividad 2025, presentada recientemente en un foro de la Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR), solo tres de cada diez trabajadores se sienten comprometidos con su empleo.
“El talento humano se ha convertido en uno de los factores más determinantes para la competitividad del país. Esto ha obligado a las empresas a replantear sus estrategias de cultura organizacional, capacitación y bienestar laboral”, señaló Sergio Capón, presidente de la CICR.

Para analizar este panorama, líderes empresariales y especialistas nacionales e internacionales se reunieron para trazar una hoja de ruta frente a un entorno corporativo cada vez más dinámico.
Los detonantes silenciosos: tecnología y estrés financiero
La transformación digital ha traído consigo efectos secundarios inesperados. Betsy Martínez, directora del Instituto de las Organizaciones Positivas, introdujo el concepto de “gestión de energía dual”, advirtiendo que las empresas deben equilibrar el impacto tecnológico con el bienestar de sus equipos.
Los datos expuestos sobre el trabajo digital revelan una paradoja de productividad:
- El 45% de los usuarios frecuentes de inteligencia artificial (IA) reporta mayores niveles de burnout (síndrome de agotamiento físico, mental y emocional causado por estrés laboral crónico)
- El 88% de los trabajadores más productivos que utilizan estas herramientas presenta un alto riesgo de agotamiento o renuncia.
Pero la tecnología no es la única fuente de desgaste. Marco La Touche, director de Lex Bellum Abogados, evidenció cómo la economía personal de los colaboradores impacta directamente en la rentabilidad de las empresas. El estrés financiero se posiciona como un ancla para la productividad: más del 50% de los hogares costarricenses tiene deudas, y un 26,8% se encuentra en alto riesgo de sobreendeudamiento, destinando más del 30% de sus ingresos al pago de estas obligaciones.
¿Cómo sobrevivir a la próxima década?
Ante este panorama de agotamiento e incertidumbre, la capacidad de adaptación definirá qué empresas sobrevivirán. Diego Quirós, consultor de FranklinCovey Costa Rica, compartió un dato revelador: el 45% de los CEO considera que su empresa no será viable en diez años si continúa operando como hoy.
Para convertir esta disrupción en innovación, Quirós enfatizó la necesidad de anclar a las organizaciones en un propósito claro. Los números respaldan esta estrategia: el 73% de los colaboradores afirma que el propósito de la organización influye directamente en su nivel de compromiso.
Esta visión estratégica debe complementarse con una cultura sólida y capacitación efectiva.
Octavio Aguilar, presidente de Latam Speakers Association, destacó que la cultura organizacional es el activo intangible clave para fortalecer la colaboración y la adaptación.
Por su parte, Adriana García López y Estefanía Sevilla Madriz, de Doris Peters & Associates, aterrizaron este concepto en la práctica, subrayando que los planes de capacitación deben nacer de un diagnóstico real de habilidades y estar estrictamente alineados con la estrategia del negocio.
“Desde la Cámara de Industrias destacamos que este tipo de espacios buscan facilitar el intercambio de experiencias, tendencias y herramientas que permitan a las empresas tomar mejores decisiones en la gestión del talento”, concluyó Capón.
