Por: Andrea Hidalgo.   10 octubre
Los hoteles y restaurantes fueron los que más negociaron las deudas con el sistema financiero, en busca de alivio a sus finanzas. Foto: Shutterstock
Los hoteles y restaurantes fueron los que más negociaron las deudas con el sistema financiero, en busca de alivio a sus finanzas. Foto: Shutterstock

La incertidumbre es la característica que predomina en esta crisis. Una parte de esta es el tiempo en que se durará sin una solución que permita reactivar la economía plenamente, por eso entidades financieras han optado por prolongar las renegociaciones y ajustes de los créditos, principalmente caso por caso.

El Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif) anunció una serie de medidas para apoyar a los deudores y también a las entidades financieras con el objetivo de mitigar posibles pérdidas ante la mayor dificultad de cumplir con las obligaciones financieras.

Siete meses después del primer caso registrado en el país y con un incremento significativo en la cantidad de diagnósticos positivos reportados por día, así como los decesos ocasionados por COVID-19, Costa Rica avanza en la fase de reapertura y reactivación económica.

¿Qué sucede cuando se inicia el proceso de reactivación pero los deudores siguen golpeados por la pandemia?

La jerarca de la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef), Rocío Aguilar, comentó en una entrevista para EF que desconoce por cuánto tiempo deberán mantener las modificaciones a los reglamentos para el alivio financiero, pero se mantienen vigilantes de las necesidades de cada sector.

De parte de las instituciones bancarias se ha abierto un espacio de flexibilización en cuanto a prórrogas, solicitudes de préstamos rápidos y capacidad de pago, entre algunas de las soluciones. Estas medidas se supone que evolucionan al ritmo de la pandemia y con las nuevas necesidades de los deudores.

Por ejemplo, el Banco Popular desarrolló su etapa inicial el desarrollo un programa denominado Beneficio Solidario, en la cual ayudaron a sus clientes mediante diferentes mecanismos de flexibilización.

Posteriormente, en junio, activaron una segunda fase, la cual no contenía los mismos beneficios iniciales pero seguían facilitándole al usuario la renegociación de condiciones, como ampliación de plazos de créditos de todo tipo: crédito personal hasta 15 años, empresarial hasta 20 años y mipymes con un periodo de hasta 30 años entre otros.

También ofrecieron ajustes temporales de las tasas de interés, dependiendo de las necesidades y condiciones particulares de cada cliente y se aplica posterior al ajuste del plazo de los créditos; además brindan periodos de gracia hasta por nueve meses.

“Tenemos muy claro que las personas y clientes empresariales afectados por esta crisis han requerido trámites y respuestas ágiles. Nuestra oferta de opciones especiales para clientes afectados por los efectos de la pandemia se ha renovado, brindando hoy un acompañamiento y atención de forma más personalizada, con opciones más acordes a sus necesidades específicas”, agregó Juan Francisco Rodríguez, subgerente de negocios del Banco Popular.

En Scotiabank conforme avanza el año las alternativas para los clientes han variado, tienen claro que deben apoyar a las personas y empresas que evidencien la afectación en sus ingresos, pero los instan a que mientras esté dentro sus posibilidades realicen sus pagos para no extender sus deudas a futuro.

Desde el Banco de Costa Rica, los clientes que cuentan con operaciones de crédito activas pueden optar por incluir dentro de la cuota del crédito, el seguro de protección crediticia por desempleo. Para activar la cobertura las personas deberán ir a las oficinas del BCR.

Aguilar, aseguró que para setiembre al menos un 50% de las operaciones del sistema financiero nacional habían pasado por un proceso de ajuste, reestructuración y prórrogas.

Las decisiones de Conassif y Sugef demuestran que los requerimientos de clientes o entidades financieras han ido variando o se mantienen a lo largo de los meses de la crisis. Inicialmente las medidas se enfocaron en prórrogas de las operaciones de crédito, habilitación de periodos de gracia y activación de las estimaciones contracíclicas en el caso de entidades.

No obstante, las necesidades cambiaron o se prolongaron por más tiempo del esperado. La principal necesidad es otorgar más tiempo para que las entidades pudieran renegociar, ampliar los plazos o ambas soluciones a lo largo de la crisis.

“¿Cuánto tiempo más las mantendremos? No tenemos la respuesta pero vamos a seguir manteniendo una actitud vigilante ante la evolución de la pandemia y las necesidades de las personas” aseveró Aguilar.

Por otra parte, desde el lado de las entidades financieras el contexto de la pandemia generó alteraciones de crédito en los clientes, cambios en los flujos de pago lo que redujo la capacidad de prestar a nuevos proyectos o clientes. Todo eso impactó en las estimaciones de crédito e ingresos financieros.

Desde el BCR explican que la ampliación de la medidas de apoyo a los deudores como las prórrogas al pago de sus cuotas o interés desde que inició la pandemia ha impactado el sistema financiero en general.

Se han dejado de percibir ingresos que inicialmente se encontraban contemplados como parte de la dinámica habitual del negocio bancario.

Por otra parte, aseguran que la prolongación de estas medidas y su impacto en los resultados, se han visto compensadas con una mayor liquidez debido a la poca actividad económica, lo cual ha permitido mitigar su impacto de forma parcial a través de un aumento de los ingresos financieros por inversiones.

Dentro de las nuevas medidas el Conassif abrió la posibilidad a para que los deudores pudieran renegociar sus préstamos cuántas veces fuera necesario sin que la modificación implicara un cambio en su calificación.

De este lineamiento los bancos consultados aseguran que lo seguirán aplicando, pero que siempre se analiza cada caso antes de tomar una decisión apresurada.

“En Desyfin valoramos de forma individual las necesidades específicas de cada uno de nuestros clientes y, con base en eso, analizamos la viabilidad de apoyar en más de una oportunidad la ampliación del plazo, reestructuración, o prórroga de sus operaciones, premisa que mantendremos así hasta que se dé una reactivación económica”, advirtió Silvio Lacayo Beeche, gerente general Desyfin.

Desde el Banco Popular reconocen que ayudar a sus clientes es una prioridad, pero a la vez pretenden establecer las condiciones que pueden ser clasificadas como normales. Es decir, generar la recuperación de créditos necesaria para mantener una liquidez sana y evitar consecuencias negativas sobre los indicadores de las carteras.

Por esta razón consideran importante fortalecer el patrimonio y cubrir estos riesgos, con alternativas personalizadas por cliente, efectuando así una evaluación de cada caso.

En Sugef consideran que este shock que brindó la pandemia, más allá de tomar por sorpresa a la banca, vino a probar la calidad de las entidades financieras del país.

Por otra parte, confirma que es tarea de estas instituciones revisar constantemente la condición de los deudores para su nueva calificación, pues son conscientes que algunos lograrán salir de la etapa de crisis más rápido que otros.

Colaboró el periodista Manuel Avendaño