Por: María Esther Abissi.   14 enero

Tres de las cinco financieras que operan en el país se vieron obligadas a cambiar su estrategia para mantenerse a flote en el 2018 ante la desaceleración económica del país.

La nueva estrategia implica reducción de costos y reorientación del negocio hacia nuevos sectores para paliar los efectos en sus utilidades, entre otras acciones.

Según los últimos datos publicados por la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef), a noviembre, dos de las cinco financieras del país registraron crecimientos negativos en sus utilidades. (Foto: Eddy Rojas / La Nación).
Según los últimos datos publicados por la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef), a noviembre, dos de las cinco financieras del país registraron crecimientos negativos en sus utilidades. (Foto: Eddy Rojas / La Nación).

Según los últimos datos publicados por la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef), a noviembre del 2018, una de las cinco financieras del país registró decrecimientos en sus utilidades.

G&T Continental, registró un resultado negativo y un decrecimiento de 89,9%.

Comeca, Desyfin y Financiera Credilat fueron las que obtuvieron mejores resultados finales, seguidos por Cafsa, la financiera de Grupo Purdy Motor.

Tres de las cinco entidades lograron hacer un recorte en sus gastos para tener mejores resultados, sobre todo ante un escenario de desaceleración del crédito, no solo en la banca sino en todo el sistema financiero.

Desifyn bajó en 7% sus gastos administrativos y en 1% sus gastos de personal. Comeca tuvo una disminución de 16% en los gastos de personal y 13% en los gastos administrativos.

Por su parte, Cafsa y Credilat mostraron incrementos en sus gastos, que pueden estar asociados al crecimiento en el volumen de ingresos por intermediación financiera y operaciones de crédito.

Las medidas de contención de gasto se dan en un entorno en el que el país y en particular las operaciones de crédito fueron afectadas por la situación fiscal de Costa Rica, el incremento de las tasas de interés, la devaluación de la moneda, el poco crecimiento económico y el aumento del desempleo.

Medidas paliativas

Cada financiera se encargó durante el 2018 de que, en la medida de lo posible, el golpe de la situación del país fuera menos duro.

Desyfin, por ejemplo, se encargó de controlar la morosidad para garantizar que más personas pudieran pagar sus créditos.

Una de las medidas fue dejar de prestar a no generadores en dólares en esa moneda e incentivar los préstamos en colones, concentrarse en créditos con suficientes garantías y poner mayores restricciones para los créditos fiduciarios y de consumo.

La morosidad de los préstamos mayores a 90 días y cobro judicial de la financiera se mantuvo en 2,2% sobre la cartera total, al cierre del año, según los datos de Sugef.

Franco Naranjo, presidente de la junta directiva de Credilat, que comenzó sus operaciones en el 2017, aseguró que lograr el calce de las monedas fue uno de los retos más importantes del 2018, pero al mismo tiempo, al ser una empresa tan nueva, el proceso de crecimiento del activo ayudó a que el ingreso financiero se mantuviera y, por tanto, mejorara la rentabilidad.

Para “curarse” en cuanto al riesgo que presentaron las variaciones del tipo de cambio en los últimos meses, Credilat solo ofrece créditos en colones a tasa fija, poniendo menos presión en los clientes, lo que genera a su vez menos presión sobre la morosidad.

Un punto clave en la estrategia fue considerar de entrada que el entorno económico iba a mostrar un bajo crecimiento.

En el caso de Cafsa, la clave estuvo en la diversificación del portafolio de productos y en la colocación de créditos en moneda local bajo el esquema de Banca para Desarrollo, sobre todo para microempresarios, que tienen en términos generales mejores perspectivas de morosidad, a diferencia de otro tipo de clientes, como los de créditos de consumo.

A pesar de esto, la financiera observó un incremento en la morosidad durante el año pasado, por lo que debieron reforzar la gestión en esa área.

En el caso de los créditos en dólares a no generadores, el análisis de riesgo de los clientes ha sido más riguroso, suponiendo incluso devaluaciones de hasta 20%.

Para el 2019, el escenario se prevé sea el mismo: un lento crecimiento y sectores igualmente afectados.

A pesar de esto, las financieras consideran que el panorama es mucho mejor que el año previo, dadas las medidas macroeconómicas que se han tomado.

La estrategia será enfocarse en proyectos para el segundo semestre del año, donde se espera que el crédito comience a crecer paulatinamente, especialmente en sectores como construcción, servicios, exportaciones y zonas francas, que incentivarán los ingresos por intermediación de las financieras.