Por: María Esther Abissi.   30 octubre

La calificadora de riesgo Fitch Ratings afirmó la calificación de riesgo soberano para los bonos de deuda de Costa Rica en B+ con perspectiva negativa.

Este resultado se deriva de la debilidad de las finanzas públicas y las dificultades políticas que han advertido en el pasado y que se aprueben las reformas necesarias.

La perspectiva negativa se mantiene por los riesgos del alto déficit fiscal y la falta de una solución de largo plazo para el financiamiento externo.
La perspectiva negativa se mantiene por los riesgos del alto déficit fiscal y la falta de una solución de largo plazo para el financiamiento externo.

De acuerdo con Fitch, los efectos positivos de la reforma fiscal aprobada hace casi un año no ha podido ser probados y el hecho de que la Asamblea Legislativa tenga que autorizar los eurobonos periódicamente, restringe la flexibilidad financiera del país.

Esta situación se valora en contrapeso con las fortalezas estructurales de la categoría de calificación ‘B’, que denotan fuerte gobernanza, mayor desarrollo económico e ingreso per cápita.

La perspectiva negativa refleja los riesgos del déficit fiscal, que sigue siendo alto y los vencimientos de deuda por venir, considerados importantes frente a un panorama de desaceleración económica.

“La cuenta de intereses mantendrá en crecimiento el déficit fiscal y la deuda, con una trayectoria al alza”, admitió la calificadora.

La firma explicó en el informe que, a pesar de que el Congreso aprobó la emisión de bonos externos en abril, las restricciones en el monto a colocar y el plazo harían que el Gobierno tenga que hacer nuevas solicitudes en el futuro, lo que propone un riesgo sobre el financiamiento externo.

Fitch proyectó que el déficit de Costa Rica se mantendría por encima del 5% hasta el 2023, asumiendo que se cumpla la regla fiscal.

La expectativa de las calificadora es que el déficit del Gobierno Central crezca a 6,3% del Producto Interno Bruto (PIB) en el 2019, un incremento sustancial respecto al resultado del 2018, que fue de 5,9%, por los intereses de deuda.

“Las autoridades de Costa Rica estimaron que la reforma sería suficiente para estabilizar la deuda a un 68%, una estimación que está por encima de lo proyectado antes de que se aprobara la reforma, cuando la deuda se estimaba que crecería a 65%. El crecimiento ha sido más lento y el costo de financiamiento ha sido más caro de lo que se esperó cuando se presentó el plan”, admitió Fitch.

Para Fitch, la mayor parte de la consolidación de las finanzas públicas depende de que se cumpla la regla fiscal, la cual espera que genere un ahorro de 1,94% del PIB.

Se espera también que el Gobierno tenga necesidades de financiamiento de 10,3% del PIB para el 2020, dividido entre refinanciamiento deuda y financiamiento del presupuesto.