La suplantación de identidad, el robo de credenciales y las falsas inversiones figuran entre las tres modalidades de fraude más utilizadas por los delincuentes.
La llegada de la inteligencia artificial (IA) transformó el panorama, lo que permite a los ciberdelincuentes ejecutar engaños más sofisticados, creíbles y difíciles de detectar.
Ante esta realidad, la Asociación Bancaria Costarricense (ABC) emitió una alerta para que la población refuerce sus medidas de precaución, especialmente cuando reciba comunicaciones inesperadas que soliciten información sensible o transacciones financieras por medio de llamadas, correos electrónicos, redes sociales o aplicaciones de mensajería.

De acuerdo con Raúl Rivera, asesor en ciberseguridad de la ABC, aunque los métodos de fraude no siempre son nuevos, la tecnología actual permite generar contenidos altamente persuasivos, por lo que es fundamental mantener una actitud de verificación constante.
Cambios con IA
Los delincuentes aprovechan las nuevas herramientas tecnológicas para generar videos, audios, imágenes y textos con apariencia legítima.
Mediante la IA, logran hacerse pasar por familiares, empresas privadas, entidades públicas o instituciones financieras.
El objetivo principal de estas tácticas es generar confianza en la víctima. Al percibir el mensaje como auténtico, las personas son más propensas a entregar información confidencial, realizar transferencias de dinero o ingresar a plataformas fraudulentas sin cuestionar la veracidad del contacto.
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Además, los estafadores suelen imprimir un sentido de urgencia en sus comunicaciones. Esta estrategia busca que la persona actúe rápido y bajo presión, sin tomarse el tiempo necesario para analizar la situación o consultar con un tercero.
Responsabilidad compartida
La seguridad digital es una responsabilidad compartida entre las entidades financieras y los clientes. Para evitar convertirse en víctima de estos delitos, la ABC recomienda no interactuar con enlaces recibidos por medios digitales, especialmente si solicitan información confidencial.
“Cuando una persona recibe una llamada, mensaje o correo inesperado, la mejor defensa es detener la interacción y verificar directamente con la institución. Los delincuentes suelen transmitir un sentido de urgencia para que las víctimas actúen sin analizar la situación. Cortar la comunicación, verificar la información y utilizar únicamente los canales oficiales sigue siendo una de las medidas más efectivas para evitar caer en un engaño”, agregó Rivera.
