Por: María Fernanda Cisneros.   3 junio
Esta medida busca dinamizar el crédito, y si logra surtir efecto en las entidades financieras lo haría en aquellos sectores más dependientes del dinamismo del crédito como comercio o vivienda. Fotos Melissa Fernández
Esta medida busca dinamizar el crédito, y si logra surtir efecto en las entidades financieras lo haría en aquellos sectores más dependientes del dinamismo del crédito como comercio o vivienda. Fotos Melissa Fernández

El Banco Central de Costa Rica (BCCR) anunció que las entidades financieras deben reservar menos dinero de encaje mínimo legal a partir del 16 de junio.

¿De qué trata este instrumento? La normativa nacional dicta que toda aquella entidad fiscalizada por la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) debe guardar recursos líquidos en el Banco Central, sobre el saldo de los depósitos y captaciones que administre.

Hasta ahora, los regulados debían reservar un 15% sobre ese monto, pero la cifra pasará a 12% en el caso de las captaciones y depósitos en colones. Para los dólares no habrá modificaciones.

El total de los recursos sobre los cuales se tasa el encaje acumula ¢9,6 billones en el caso de la banca y ¢3,1 billones de asociaciones solidaristas y cooperativas. Esta cifra se multiplica por ese 12% y da como resultado los recursos que deben reservar las entidades por motivo del encaje.

La reducción de la tasa de este instrumento, permite que una mayor porción de los recursos en las arcas de los participantes del mercado, estén disponibles para ser prestados al público.

Se trata de ¢381.000 millones que las entidades tendrían libres para prestar a los consumidores.

La medida busca dinamizar el deprimido crédito y de alguna manera impulsar la reactivación económica.

Esta decisión de la junta directiva de la autoridad monetaria no llegaba desde 2005, y además, se toma en una situación económica muy diferente.

Si bien la decisión puede generar un impacto positivo en el dinamismo del crédito, es difícil de predecir cuándo puede darse la materialización del efecto. Las medidas de estímulo monetario generan efectos con rezago.

Además, estará en manos de la banca si saca provecho a la reducción para prestar más recursos o reducir las tasas de interés.

Sobre los efectos alternos de la baja en la tasa del encaje, el Central destacó que su objetivo es la estabilidad de la inflación, y en las condiciones actuales, la liberación de recursos que contempla la baja en la tasa del encaje no generaría un impacto sobre los precios.

De igual forma, vigilará que las condiciones de liquidez sean consecuentes con la meta de inflación en el mediano plazo.

El encaje mínimo legal se había mantenido en 15% desde el 16 de agosto del 2005, cuando fue modificado bajo la administración del expresidente Abel Pacheco y bajo el mandato en el BCCR de Francisco de Paula Gutiérrez.

Bajo esa administración se modificó siete veces la tasa, pasó de 6,3% en enero del 2003 a 15% en agosto del 2005. En ese momento era solo para operaciones en moneda nacional.

Una de las más recientes modificaciones, en el 2015, consistió en colocar el encaje para captaciones hechas por medio de endeudamiento en el extranjero por los intermediarios locales.

¿Puede esta medida reactivar la demanda de crédito?

El encaje mínimo legal puede ser utilizado como un estímulo monetario, y por sí solo, puede estimular la actividad económica aún más en aquellos sectores que dependen directamente del crédito (comercio y vivienda).

Aunque la medida puede dar un impulso, su efecto puede tardar tiempo.

“La materialización del potencial estímulo no necesariamente sería inmediato en el tanto hay desfases entre el anuncio de medidas monetarias de este tipo y los resultados", afirmó el economista Alberto Franco.

El proceso de transmisión no es inmediato, ni se verá en el corto plazo pero el mensaje que envía el Central sobre la intención de reactivar la economía es visto con buenos ojos por el mercado. Además, respecto a la magnitud del ajuste, este puede ser pequeño.

“Me parece que el efecto puede ser marginal, sigue siendo un encaje de 12%. No hay garantía que la redacción de costos se traduzca en tasas activas más bajas para los créditos de los consumidores”, afirmó el economista Luis Mesalles.

Aunque la decisión de mover la tasa del encaje se ha tomado en el pasado, llegó en panoramas muy distintos.

De entrada, hay que dejar claro cuál es la situación económica adversa que atraviesa Costa Rica.

El alto nivel de desempleo (11,5%, al primer trimestre del 2019) y la desaceleración de la actividad económica (a marzo creció 1,8%, contra 3% en 2018).

Al mismo tiempo, la confianza del consumidor local cae ante el pesimismo que gira entorno a esta situación económica y a nivel exterior, fuerzas adversas llevan a pensar que la producción baja el ritmo.

Este entorno es el que precisamente ha llevado al consumidor a posponer sus solicitudes de crédito, y no necesariamente esta medida llevará a los consumidores a lanzarse en busca de préstamos.

El Central une la reciente rebaja en la Tasa de Política Monetaria (TPM), hoy situada en 4,75%, con esta reducción de la tasa del encaje.

Estas medidas, en conjunto, buscan que la banca reduzca las tasas de interés, principalmente en colones.

Sin embargo, el Banco Central no puede obligar a la banca a prestar más recursos y tampoco a reducir la tasa de interés.

“No podemos obligar a los bancos, pero sí brindarles las condiciones”, destacó Cubero.

Si bien la reducción del encaje aumenta los recursos disponibles que puede prestar la banca, son las entidades las que deciden si prestarán este dinero o si, por ejemplo, lo invertirán.

El Banco de Costa Rica “se encuentra evaluando los diferentes ajustes en programas y tasas de interés a partir de esta liberación de recursos, que estarán dedicados al apoyo de los sectores productivos y vivienda”, señaló Rossy Durán, gerente corporativa de finanzas, BCR.

“Hay otras cosas que están limitando a la gente a adquirir préstamos y que están fuera del alcance del Banco Central”, afirmó Mesalles.

Según escribió el economista Jorge Guardia el pasado 28 de mayo, en su columna de opinión En Guardia, en el periódico La Nación, no es seguro que los bancos trasladen el menor costo del encaje al usuario y cobren menos tasas de interés.

“Al reducir el encaje, se liberarían recursos que eventualmente presionarían la inflación y obligarían al Central a absorber de nuevo la liquidez por medio de bonos de estabilización y otros títulos que devengan intereses” explicó el expresidente del Central.

Con la misma intención de reducir la presión en las tasas de interés en el mercado doméstico, el Ministerio de Hacienda negocia el financiamiento de recursos con organismos multilaterales. Estos préstamos y la discusión de los eurobonos van en la misma línea.

La mancuerna entre el Central y Hacienda (Rocío, Aguilar, la ministra tiene voz y voto en la junta directiva del Central) para la toma de decisiones en pos de dinamizar la economía es clara.

Aún así, la decisión se tomó de forma unánime entre los miembros de la junta directiva, pero la coordinación es estrecha, según lo afirmó el mismo presidente del BCCR.

“Sí esperaríamos que se reduzcan las tasas, junto con otras medidas como la reducción de la TPM y las que ha tomado Hacienda para reducir las presiones en el mercado doméstico", afirmó Rodrigo Cubero, presidente del BCCR.

La autoridad monetaria al mismo tiempo, destacó los puntos favorables de la economía, los cuales considera deben ser valorados por los consumidores para que el crecimiento económico de mediano y largo plazo.

“Necesitamos que los costarricenses crean en el desempeño de la economía nacional”, afirmó Cubero.

La fortaleza democrática, el talento humano y el que la inversión extranjera ha encontrado condiciones favorables para la producción fueron algunos de los aspectos destacados en la conferencia de prensa.

Al mismo tiempo, el BCCR aceptó que hay muchos aspectos por mejorar en la economía, pero el país sí tiene una mejor situación fiscal de la que teníamos hace un año.

Colaboró la periodista María Esther Abissi.

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